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domingo, 13 de septiembre de 2009

Las temporadas de Rimbaud: Enfant terrible


Las temporadas de Rimbaud: Enfant terrible


NERI ARRIAGA DIANA MARINA
LUGO HERNÁNDEZ ISRAEL

"El hombre de suelas de viento. Es inútil perseguirlo.
Tal es su velocidad que nadie lo alcanzará jamás. Ni yo lo pude alcanzar mediante el crimen"
Paul Verlaine

No deja de sorprender que Arthur Rimbaud el joven locuaz, contradictorio, aventurero pero sobre todo genio dejó de escribir a la edad en la que muchos empiezan. Con veinte años renunció a la creación poética, pero con veinte años nos lego sin desearlo, sin esmerarse en ello, una obra que sienta una de las bases de la poesía contemporánea.
La propuesta para hablar de Arthur Rimbaud la ubicamos de acuerdo con Enid Starkie[1] (uno de los biógrafos más connotados de nuestro autor), en tres partes: Los años de formación y gestación de sus elucubraciones marcados por el autoritarismo de su madre, la presencia de profesores cómo Delahaye e Izambard, además del descubrimiento de Baudelaire; un segundo momento de plenitud literaria y romance apasionado donde las Iluminaciones y Una estación en el infierno, son la volcadura del simbolismo, y de ahí lo que erróneamente sería llamada su decadencia donde viajes y más viajes, mujeres, sífilis, tráfico de armas y esclavos y una muerte dolorosa.
¿Cuál es su método de trabajo? ¿Cuáles son los motivos del silencio de un Rimbaud insolente y genio? ¿Cuál es el quid de su maravilloso ejercicio poético?
Nuestro autor nace en Charleville, Francia en 1854.[2] Sus padres se separaron en 1860, y fue educado por su madre, una mujer autoritaria. Destacó pronto en el colegio de Charleville por su precocidad. En septiembre de 1870 se fugó de casa por vez primera y fue detenido por los soldados prusianos en una estación de París. Su profesor, Georges Izambard, quien le muestra a Víctor Hugo y nueva literatura, lo salva de la cárcel, pero al mes siguiente lo intenta de nuevo, esta vez dirigiéndose hacia la región del Norte. Después de trasladarse a Bélgica, quiso emprender carrera como periodista en la ciudad de Charleroi. Entre las dos fugas, había empezado a escribir un libro destinado a Paul Demeny, pariente de su profesor y poeta reconocido en París.
Cuando regresó a Charleville, en el invierno de 1870-1871, su colegio había sido convertido en hospital militar. Huyó a París en febrero y fue testigo de los disturbios provocados por la amnistía decretada por el gobierno de Versalles. Volvió con su familia en marzo, en plena Comuna, y publicó la famosa Carta del vidente. Auténtico credo estético, la Carta definía al poeta del futuro como un «ladrón de fuego» que busca la alquimia verbal y lo desconocido a través de un «largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos». En sus "Lettres du Voyant".
Dice ahí que la poesía debe dejar de ser una expresión personal, refleja del mundo que la rodea, y no ser un fin en sí misma sino un medio para explorar el más allá y un vehículo para llegar hasta él. La literatura estará ligada con el don profético y con el misticismo. El poeta se convertirá en un médium. "Je est un autre" (Yo es otro), repite varias veces. Es célebre también:"Le Poète se fait voyant par un long, inmense et raisonné dèréglement de tous les sens" (El poeta se hace vidente por medio de un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos)[3].

Paul Verlaine, a quien había enviado algunos poemas, le invita a París. Rimbaud llegó con un poema, El barco ebrio, quizás la mayor expresión de su genio visionario, que impresionó profundamente a su anfitrión. En París, se integró enseguida en el círculo literario del club zutista y escribió el Album zutique.
Tras una breve estancia en Charleville, donde compuso algunos poemas sencillos, más o menos místicos, nació una tormentosa relación amorosa con Verlaine, que empezó en el Barrio Latino de París, en mayo de 1872. Tras abandonar a su esposa, Mathilde, Verlaine se instaló con él en Bruselas y más tarde en Londres, para experimentar lo que, según Rimbaud, debía ser la aventura de la poesía.
En contacto con los partidarios exiliados de la Comuna, sus vidas se volvieron cada vez más caóticas, a medida que uno y otro cultivaban las excentricidades de todo tipo. En julio de 1873, Verlaine, el «desgraciado hermano» de Rimbaud, huyó a Bruselas; pretendía enrolarse con los carlistas, o suicidarse. Llamó a Rimbaud, éste acudió a su lado y volvieron las disputas. Verlaine, un carácter depresivo, sospechando que iba a ser abandonado pronto, disparó a Rimbaud y lo hirió, por lo que fue arrestado y encarcelado.
Mientras se recuperaba de aquel balazo en su tierra natal, Rimbaud terminó el libro autobiográfico Una temporada en el infierno, donde relataba su historia y daba cuenta de su trangresión. Luego, gracias a su madre, publicó Alquimia del verbo, pero la obra no fue distribuida (Rimbaud dejó una copia en la prisión, para Verlaine, y repartió otros pocos ejemplares entre sus amigos). Regresó a Londres, acompañado por Germain Nouveau, en 1874, y escribió su última obra, Las iluminaciones, cerca de cincuenta poemas en prosa que proyectan sucesivos universos y proponen una nueva definición del hombre y del amor. A los veinte años, abandonó la literatura.
Canalla o mártir, inestable siempre, aquel gamberro iluminado, aquel genio perverso y adolescente tal vez renunció a la poesía cuando dejó de ser para él la imagen de la verdad absoluta. Entonces posiblemente pensó que ya no tenía nada que decir. Y esa es la clave de su última obra, Una temporada en el infierno, una obra atravesada por la angustia de quien reniega a partir de entonces a su medio de expresión y a la poesía visionaria.
Después de su prolífica etapa poética otro Rimbaud emerge. Empezó como preceptor en Stuttgart, se alistó (y desertó luego) en el ejército colonial holandés y viajó en dos ocasiones a Chipre (1879 y 1880). Después de distintas escalas en el Mar Rojo, se instaló en Adén y más tarde en Harar (Etiopía). Se dedicó al comercio de marfil, café, oro o cualquier producto que consiguiera por el trueque de alguna mercancía europea; también envió informes a la Sociedad Francesa de Geografía. En 1885 volvió a Adén y vendió armas. Atravesó el desierto de Danakil y se tomó un tiempo de descanso en Egipto. Por último regresó a Harar, donde prosperaban sus negocios. En 1891, aquejado de fuertes dolores en la pierna derecha, volvió a Francia, donde le fue amputada y murió poco después en un hospital de Marsella.



"Si Rimbaud sobrevive a las fluctuaciones de la moda, se lo debe a la gratuidad de su crueldad, a su cirugía demoníaca,
a la generosidad de su hiel. Lo que le permite a una obra durar, lo que le impide envejecer es su ferocidad"
Emil Cioran

Obra de Arthur Rimbaud:

Poemas (o "Primeros Poemas", hasta 1871)
Nuevos Versos y Canciones (conocidos también como "Últimos Versos", escritos en 1872)
Una temporada en el infierno (1873)
Iluminaciones (recopilados por el propio Rimbaud en 1874)
Otras obras:

Cartas del Vidente (las llamadas Letres du Voyant, son dos cartas escritas en 1871 a sus amigos Izambard y Paul Demeny, en las que Rimbaud esboza su doctrina poética).
Album Zutique (se llama así a los poemas satíricos escritos por el grupo de amigos de Verlaine - apodados el Circle Zutique - que se reunía en el Hotel des Etrangers y que ridiculizaba frecuentemente la obra de otros poetas).
Les Stupra (tres poemas satírico-obscenos atribuidos a Rimbaud, escritos en 1872 y publicados por primera vez en el 1923).
Cartas desde África (son las escritas durante la etapa africana de Rimbaud a su familia, en las que tan amargamente se quejaba del aburrimiento y las penalidades pasadas en Harar).
Un Couer dans une Soutane ("Un Corazón bajo una Sotana". Texto atribuido a Rimbaud, escrito en torno al 1870).


Obra en francés:
Poésies (c. 1869-1873)
Le bateau ivre (1871)
Une Saison en Enfer (1873)
Les illuminations (1874)
Letters (1870-1891)
Le Soleil Était Encore Chaud (1866)
Proses Évangeliques (1872)

Cronología de RIMBAUD

1854.- Nace Arthur Rimbaud el 20 de octubre en Charleville, Ardennes, Francia. Su padre es un capitán de infantería que diez años después abandonará la familia.
1855.- Walt Whitman, Hojas de Hierba.
1857.- Charles Baudelaire, Las Flores del Mal.
1858.- Bécquer. El Caudillo de las manos rojas.
1859.- Dickens: Historia de Dos Ciudades.
1860.- Nace su hermana lsabelle.
1861.- Dostoievski: Humillados y ofendidos.
1862.- Víctor Hugo: Los Miserables.
1863.- Aldus Huxley: EI Lugar del Hombre en la Naturaleza.
1864.- León Tolstoi: La Guerra y la Paz. Nacen Miguel de Unamuno y Touluose-Lautrec.
1865.- Octubre, Rimbaud entra en el Colegio de Charleville.
1866.- Paul Verlaine: Poemas Saturninos.
1867.- Muere Charles Baudelaire.
1868.- Fedor Dostoievski; El Idiota.
1869.- Rimbaud obtiene el primer premio de versos latinos en el Concurso Académico (con Jugurtha ); escribe Los Regalos de los Huérfanos .
1870.- La Revue pour tous publica Los Regalos de los Huérfanos (primer poema conocido). Alumno de retórica. Georges lzambart es su profesor es este quién lo estimula y lo hace leer poetas contemporáneos. El 24 de mayo escribe a Théodore de Banville (en dicha carta se encuentran sus poemas Credo in Unam devenido enseguida Soleil et chair). El 29 de agosto materializa su primera fuga. Llega a París donde es encarcelado ya que su pasaje de tren no valía. Se hace liberar por Georges Izarnbart y lo alberga en casa de unas tías en Douai. A fines de septiembre lo regresa a Charleville. Diez días después —el 7 de octubre— se vuelve a escapar a pie por Fumay, Charieroi, Bruxelles hasta Douai donde lo alojan nuevamente las tías del profesor. En el camino escribe La Maline, Au Cabaret vert Ma Bohéme, etc. El 11 de noviembre, por pedido de su Madre, la policía lo lleva de retorno a Charleville.

1871.- El 25 de febrero emprende su tercera fuga, por tren hasta Paris. Rimbaud se queda allí unos quince días y vuelve a pie. El 13 de mayo, escribe a Izarnbard, una primera carta sobre la videncia, el 15 le escribe a Paul Demeny la Carta del Vidente; envía a ambos varios poemas. Entre agosto y septiembre se escribe con Paul Verlaine, quién lo califica como verdadero poeta y como vidente. Paul Verlaine lo llama a París y Arthur llega con su último poema Barco Ebrio. Vive junto a Verlaine y su esposa, en casa de los padres de esta. Frecuenta en París a Jean Richepin (Escritor francés 1849-1930), Etienne Carjat (caricaturista francés 1828 -1906), Jean Louis Forain (Pintor y grabadista francés 18521931).

1872.- Rimbaud reside en París con Verlaine, quién se querella con su mujer. Retorna a Charleville. Después de escribir varios poemas (Los Ultimos Versos), regresa en mayo a París, llamado por Verlaine, con quién parte hacia Bélgica en el mes de julio. En septiembre llegan a Londres (es probable que allí haya comenzado a escribir Iluminaciones) pero Rimbaud vuelve a Charlevílie en las cercanías de navidad. La revista La Renaissance littéraire et artistique publica Los Cuervos.
1873.- Desde enero hasta abril Rimbaud vive en Londres y cuida a Verlaine que se encuentra enfermo. El 11 de abril llega a Roche donde está su familia y comienza a escribir el Libro Pagano o libro Negro, que será después Una Temporada en el Infierno. El 27 de mayo vuelve con Verlaine a Londres donde pasan una vida de miseria y disputas. En julio Verlaine regresa a Bruselas para reconciliarse con su mujer. Rimbaud lo sigue y el 10 de ese mismo mes le anuncia su decisión de irse a París. Verlaine lo hiere de un balazo, lo que le representa una condena de dos años en prisión. En Roche Arthur culmina Una Temporada en el Infierno, impreso en Bruselas en el mismo año. Al no poder pagar la edición recibe sólo unos pocos ejemplares; los restantes fueron encontrados recién en el año 1915 (24 años después de su muerte) en el sótano de la imprenta, poniendo fin a la leyenda que Rimbaud los habla destruido. En el Otoño se instala en París.
1874.- Rimbaud vive en Londres desde la primavera con el poeta Germain Nouveau. Allí permanecerá casi todo el año; escribe sin duda la parte más grande de Iluminaciones.
1875.- Desde Charleville, en enero, parte hacia Stuttgart con la intención de aprender alemán. Obtiene un puesto de preceptor. A fines de febrero se encuentra con Verlaine. Rimbaud va de Stuttgart a Milán a pie. Repatriado por intervención de¡ cónsul francés en Livonia, en otoño se encuentra nuevamente en Charleville. Continúa el estudio de las lenguas españolas, italianas, árabes, etc..
1876.- En abril se encuentra en Viena y en mayo, se enrola en el ejercito colonial holandés y es conducido en julio a Batavia, donde deserta al cabo de tres semanas. En agosto vuelve a Francia. Charleville.
1877.- Rimbaud reanuda en Europa su vida errabunda. Estando en septiembre en Marsella se embarca hacia Alejandría. Enfermo es llevado a Charleville.

1878.- Tras una breve estadía en Hamburgo, Rimbaud parte a pie hacia Italia. En noviembre se embarca hacia Alejandría, En diciembre está en Chipre —cerca de Larnaca— donde dirige una cantera.

1879.- En junio, estando enfermo, vuelve a Roche. Henrik lbsen: Casa de Muñecas.

1880.- Nuevamente va hacia Chipre, de allí hacia Egipto y más tarde recorre los puertos del mar rojo. Obtiene un contrato en Aden; luego el 13 de diciembre llega a Harrar, Abisinia, donde trabaja para la firma Berdey, que comercializa café y pieles.

1881.- Rimbaud permanece en Harrar. Alfred Tennyson: La Copa. Oscar Wilde: Poemas.

1883.- Friedrich Nietzsche: Así Hablaba Zaratustra (parte I y II).

1884.- Friedrich Nietzsche: Así Hablaba Zaratustra (parte III y IV). Mark Twain: Huckleberry Finn.

1885.- Guy de Maupassant: Cuentos de/ Día y de la Noche.

1886.- Sin que Rimbaud lo supiera, son publicadas las Iluminaciones (1 al XXXVII) en la revista La Vogue -200 ejemplares-.

1887.- La operación de venta de armas fracasa: Arthur no recibe paga.

1888.- Hasta el año 1890 dirige una fábrica en Harrar e interviene en varias otras operaciones comerciales.

1889.- Herman Melville: Billy Budd. Muere Robert Browning. Mark Twain: Un Yanky en la Corte del Rey Arturo.

1890.- Oscar Wilde: El Retrato de Dorian Gray. Ernil Zola: La Bestia Humana. Muere Vincent Van Gogh.

1891.- En febrero Rimbaud sufre malestares en la pierna derecha que él atribuye, según una carta enviada a su hermana Isabelle, al frío de Harrar, a largas caminatas de 15 a 40 kilómetros diarios y a "cabalgatas insensatas por las abruptas montañas de la región". En marzo lo llevan a Zeilah en una litera diseñada por él mismo y de allí a Aden desde donde poco después vuelve a Francia. Es hospitalizado en Marsella y el 22 de julio le amputan su pierna derecha. Desde Julio hasta el 23 de agosto permanece en Roche pero se agrava su salud y parte con lsabelle hacia Marsella nuevamente para ser hospitalizado. El 10 de noviembre, poco después de cumplir los 37 años, muere Arthur Rimbaud en el Hospital de la Concepción.

[1] Enid Starkie, Arthur Rimbaud. Una biografía, Traducción de José Luis López Muñoz. Siruela. Madrid, 2007.
[2] http://www.lamaquinadeltiempo.com/Rimbaud/
[3] http://elortiba.galeon.com/rimbaud.html

El hombre que sigue tocando en la mar.


Novecento.
El hombre que sigue tocando en la mar.

Diana Marina Neri Arriaga.



”Sabía escuchar. Y sabía leer. No los libros, eso lo sabe hacer cualquiera, sabía leer al ente. Los signos que la gente lleva encima: lugares, ruidos, olores, su tierra, su historia…[…]Cada día añadía un pequeño retazo a aquel inmenso mapa que estaba dibujándose en la cabeza, inmenso, el mapa del mundo.[…] Después viajaba por su superficie de maravilla, mientras sus dedos se deslizaban sobre las teclas, acariciando las curvas de un ragtime.”[1]

Yo estoy y soy en el mundo, incluso más que aquél que dice haber viajado por todo el mundo, el que conoce Paris a la perfección o el que ha dicho enamorarse profundamente. “Conozco el mundo a partir de lo que soy”, parece que nos susurra Dany Boodman T. D. Lemon Novecento -sin duda- el mejor pianista del mundo, el ser humano reflexivo que ha encontrado en su modo de vivir el sentido de la existencia a partir del Virgian, barco del que jamás descendió, y que de pequeño fue encontrado en un caja de cartón y donde años después, sólo guarda “dinamita debajo del (…) culo, dinamita por todas partes”.

Alessandro Baricco nos lleva a través de Novecento a una revelación que toma cuerpo de monologo teatral, que se desdobla en el encuentro de un hombre sereno que cuando toca, vuela, y cuando vuela vuelve a tocar, vuelve a soñar, y con el piano nos va formando, no está creando y él, se rehace, se renace, se construye. La obra tiene un ritmo y una evocación que envuelve, que seduce y que no nos hace más que pensar en la sensación extraña y absorbente de olerlo tocar, de verlo volar, de escucharlo vivir.

La historia es conmovedora por sí misma que el trabajo del escritor/escultor ha sido encontrar las atinadas palabras para darle forma, darle ritmo a lo que parece ya está ahí. ¿Cómo hablar así de música? ¿Cómo escribir de música? ¿Cómo lograr que esos vientos que rodean las melodías sean tan intensas -que ahora-, fuera del monologo, fuera del texto, uno siga durmiendo con ellas?

Se trata Dany Boodman T. D. Lemon Novecento un hombre huérfano que tuvo transitoriamente el encuentro con Dany un pianista que le dio además de cobijo y bellos años de infancia, un complicado nombre, pero sobre todo la facultad de ser un pianista, no como oficio sino como directriz de vida. Y precisamente por su virtuosísimo es que se convierte poco a poquito en leyenda, y no solo por su música sino porque hace del barco, su tierra firme. Jamás ha bajado, jamás bajará.

El narrador es el trompetista que al mismo tiempo es Noveccento y el capitán del barco, y el arrogante jazzista que pretende desafiar, y es también el que se convierte en el confidente de nuestro Novecento y que narra desde su asenso en el verano de 1931, el encuentro con el hombre que le marco su vida, ese que juguetón y despreocupado destrono al pianista Jelly Roll Morton como “rey del jazz”. Que ganas de estar ahí, y estar en segunda y tercera clase, que es el momento donde Novecento se sale de las cuadraturas impuestas y se deja llevar, se deja vivir.
Un día, cuando un cuadro simplemente cae, cuando la gravedad lleva una obra al piso, es el momento donde nuestro personaje decide bajar, decide ver el mar desde el otro lado, decide agarrar de otro modo su paso.

Pero, de pronto nada. Uno… dos y… al tercer paso de la escalerilla, simplemente da la vuelta y regresa. ¿Qué paso? ¿Miedo, parálisis ante lo desconocido? ¿Nosotros, nosotras sí daríamos ese paso al otro lado de la escotilla?

Y no hace falta que Novecento esté en todos los rincones del mundo. No lo necesita. Sabe perfectamente como huele una calle de Londres, el perfume de una chica linda, o la caída del sol frente a la mirada de un niño.

Tiene una facultad aún más grande que su virtuosismo frente al piano, su imaginación, sus ojos brillantes que saborean todo lo que tocan, que absorben todo lo que ésta cerca de él.
Novecento es la posibilidad y pretexto de hablar del hombre autentico ese que dice Sartre es quien asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es, además un hombre quieto de espíritu inquieto, un hombre reflexivo en medio de su pasión. Un ciudadano del mundo que no es de ningún lado.

Con este monologo me asome –otra vez- a la necesidad/necedad de volver a escuchar, tocar, sentir, mirar, estar en todo rinconcito, en toda idea, pero sobre todo en la pretensión de saberme, saborearme en todo, en todos.

Gracias Novecento por morir en el barco, por saber con pasmosa claridad tu camino, y defender con dinamita en culo tu vida, tu muerte. Gracias Alessandro Baricco no por crear a Novecento, sino por dibujarlo, por describirlo, Novecento ahora toca, ahora se sabe libre entre musgos y mar.


[1] Baricco Alessandro, Novecento, Anagrama, Colección Compactos, traducción de Xavier González Rovira, 88 Páginas.

martes, 28 de julio de 2009

Ni siquiera soy un hongo...seguido de La carta de La Maga a Rocamadour (Cap. 32)


Quise ser la maga, siempre anhelé un llanto envuelto en canicas rojas…
Soy el ébano podrido… no soy el bebe rocamadour
No me cantaras ni me escribirás a través de los espejos….
Ni siquiera soy un hongo.
DMNA.


La carta de La Maga a Rocamadour (Cap. 32)

Bebé Rocamadour, bebé, mon bebé. Rocamadour :


Rocamadour, ya sé que es como un espejo. Estás durmiendo o mirándote los pies. Yo aquí sostengo un espejo y creo que sos vos. Pero no lo creo, te escribo porque no sabes leer. Si supieras no te escribiría o te escribiría cosas importantes. Alguna vez tendré que escribirte que te portes bien o que te abrigues. Parece increíble que alguna vez, Rocamadour. Ahora solamente te escribo en el espejo, de vez en cuando tengo que secarme el dedo porque se moja de lágrimas. ¿ Por qué, Rocamadour ? No estoy triste, tu mamá es una pavota, se me fue al fuego el borsch que había hecho para Horacio; vos sabés quién es Horacio, Rocamadour, el señor que el domingo te llevó el conejito de terciopelo y que se aburría mucho porque vos y yo nos estábamos diciendo tantas cosas y él quería volver a París; entonces te pusiste a llorar y él te mostró como el conejito movía las orejas; en ese momento estaba hermoso, quiero decir Horacio, algún día comprenderás, Rocamadour.Rocamadour, es idiota llorar así porque el borsch se ha ido al fuego. La pieza está llena de remolacha, Rocamadour, te divertirías si vieras los pedazos de remolacha y la crema, todo tirado por el suelo. Menos mal que cuando venga Horacio ya habré limpiado, pero primero tenía que escribirte, llorar así es tonto, las cacerolas se ponen blandas, se ven como halos en los vidrios de la ventana, y ya no se oye cantar a la chica del piso de arriba que canta todo el día Les amants du Havre. Cuando estemos juntos te lo contaré, verás. Puisque la terre est ronde, mon amour t'en fais pas, mon amour, t'en fais pas...Horacio la silba de noche cuando escribe o dibuja. A ti te gustaría, Rocamadour. A vos te gustaría, Horacio se pone furioso porque me gusta hablar de tú como Perico, pero en el Uruguay es distinto. Perico es el señor que no te llevó nada el otro día pero que hablaba tanto de los niños y la alimentación. Sabe muchas cosas, un día le tendrás mucho respeto, Rocamadour, y serás un tonto si le tienes respeto. Si le tenés, si le tenés respeto, Rocamadour.Rocamadour, madame Irène no está contenta de que seas tan lindo, tan alegre, tan llorón y gritón y meón. Ella dice que todo está muy bien y que eres un niño encantador, pero mientras habla esconde las manos en los bolsillos del delantal como hacen algunos animales malignos, Rocamadour, y eso me da miedo. Cuando se lo dije a Horacio, se reía mucho, pero no se da cuenta de que yo lo siento, y que aunque no haya ningún animal maligno que esconde las manos, yo siento, no sé lo que siento, no lo puedo explicar. Rocamadour, si en tus ojitos pudiera leer lo que te ha pasado en esos quince días, momento por momento. Me parece que voy a buscar otra nourrice aunque Horacio se ponga furioso y diga, pero a ti no te interesa lo que él dice de mí. Otra nourrice que hable menos, no importa si dice que eres malo o que lloras de noche o que no quieres comer, no importa si cuando me lo dice yo siento que no es maligna, que me está diciendo algo que no puede dañarte. Todo es tan raro, Rocamadour, por ejemplo me gusta decir tu nombre y escribirlo, cada vez me parece que te toco la punta de la nariz y que te reís, en cambio madame Irène no te llama nunca por tu nombre, dice l'enfant, fíjate, ni siquiera dice le gosse, dice l'enfant, es como si se pusiera guantes de goma para hablar, a lo mejor los tiene puestos y por eso mete las manos en los bolsillos y dice que sos tan bueno y tan bonito.Hay una cosa que se llama tiempo, Rocamadour, es como un bicho que anda y anda. No te puedo explicar porque eres tan chico, pero quiero decir que Horacio llegará en seguida. ¿ Le dejo leer mi carta para que él también te diga alguna cosa ? No, yo tampoco querría que nadie leyera una carta que es solamente para mí. Un gran secreto entre los dos, Rocamadour. Ya no lloro más, estoy contenta, pero es tan difícil entender las cosas, necesito tanto tiempo para entender un poco eso que Horacio y los otros entienden en seguida, pero ellos que todo lo entienden tan bien no te pueden entender a ti y a mí, no entienden que yo no puedo tenerte conmigo, darte de comer y cambiarte los pañales, hacerte dormir o jugar, no entienden y en realidad no les importa, y a mí que tanto me importa solamente sé que no te puedo tener conmigo, que es malo para los dos, que tengo que estar sola con Horacio, vivir con Horacio, quién sabe hasta cuándo ayudándolo a buscar lo que él busca y que también buscarás, Rocamadour, porque serás un hombre y también buscarás como un gran tonto.

Es así, Rocamadour: En París somos como hongos crecemos en los pasamanos de las escaleras, en piezas oscuras donde huele a sebo, donde la gente hace todo el tiempo el amor y después fríe huevos y pone discos de Vivaldi, enciende los cigarrillos y habla como Horacio y Gregorovius y Wong y yo, Rocamadour, y como Perico y Ronald y Babs, todos hacemos el amor y freímos huevos y fumamos, ah, no puedes saber todo lo que fumamos, todo lo que hacemos el amor, parados, acostados, de rodillas, con las manos, con las bocas, llorando o cantando, y afuera hay de todo, las ventanas dan al aire y eso empieza con un gorrión o una gotera, llueve muchísimo aquí, Rocamadour, mucho más que en el campo, y las cosas se herrumbran, las canaletas, las patas de las palomas, los alambres con que Horacio fabrica esculturas. Casi no tenemos ropa, nos arreglamos con tan poco, un buen abrigo, unos zapatos en lo que no entre el agua, somos muy sucios, todo el mundo es muy sucio y hermoso en París, Rocamadour, las camas huelen a noche y a sueño pesado, debajo hay pelusas y libros, Horacio se duerme y el libro va a parar abajo de la cama, hay peleas terribles porque los libros no aparecen y Horacio cree que se los ha robado Ossip, hasta que un día aparecen y nos reímos, y casi no hay sitio para poner nada, ni siquiera otro par de zapatos, Rocamadour, para poner una palangana en el suelo hay que sacar el tocadiscos, pero donde ponerlo si la mesa está llena de libros. Yo no te podría tener aquí, aunque seas tan pequeño no cabrías en ninguna parte, te golpearías contra las paredes. Cuando pienso en eso me pongo a llorar, Horacio no entiende, cree que soy mala, que hago mal en no traerte, aunque sé que no te aguantaría mucho tiempo. Nadie se aguanta aquí mucho tiempo, ni siquiera tú y yo, hay que vivir combatiéndose, es la ley, la única manera que vale la pena pero duele, Rocamadour, y es sucio y amargo, a ti no te gustaría, tú que ves a veces los corderitos en el campo, o que oyes los pájaros parados en la veleta de la casa. Horacio me trata de sentimental, me trata de materialista, me trata de todo porque no te traigo o porque quiero traerte, porque renuncio, porque quiero ir a verte, porque de golpe comprendo que no puedo ir, porque soy capaz de caminar una hora bajo el agua si en algún barrio que no conozco pasan Potemkin y hay que verlo aunque se caiga el mundo, Rocamadour, porque el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero, si uno se ordena como un cajón de la cómoda y te pone a ti de un lado, el domingo del otro, el amor de la madre, el juguete nuevo, la gare de Montparnasse, el tren, la visita que hay que hacer. No me da la gana de ir, Rocamadour, y tú sabes que está bien y no estás triste. Horacio tiene razón, no me importa nada de ti a veces, y creo que eso me lo agradecerás un día cuando comprendas, cuando veas que valía la pena que yo fuera como soy. Pero lloro lo mismo, Rocamadour, me equivoco, porque a lo mejor soy mala o estoy enferma o un poco idiota, no mucho, un poco pero eso es terrible, la sola idea me da cólicos, tengo completamente metidos para adentro los dedos de los pies, voy a reventar los zapatos si no me los saco, y te quiero tanto, Rocamadour, bebé Rocamadour, dientecito de ajo, te quiero tanto, nariz de azúcar, arbolito, caballito de juguete ...


PROBADITAS DE CONTRA AMOR.

  Tiene mucho que no hablo de contra amor, y ya es urgente retomarlo en términos de la palabra escrita y hablada para compartir, ya que en l...