martes, 10 de diciembre de 2019

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach, 2019)

Historia de un matrimonio (Noah Baumbach, 2019) es la historia de muchísimas personas que acá fuera se viven los caminos de la monogamia y la heterosexualidad (léanse ambos como dispositivos hegemónicos de poder) y que aún cuando haya amor (o esa intensa mezcla de afectos de los que poco se reflexionan, pero sí mucho se desbordan) no se pueden armar las piezas, no terminan de encajar, aun cuando ambos intentan desde sus modos sociales “estar” para/con el otro/ la otra, pero que otra vez… el amor nunca es suficiente.
Ella y él, se “hechizan”, se enamoran, y de pronto… motor consecuente de esa volcadura, están casados y ya están embarazados. ¿y sus carreras? ¿y sus proyectos? ¿y sus individualidades? Cada uno a su modo en tiempo y circunstancia (por cierto, magistral en sus actuaciones) reprocha que “dejó” lo que anhelaba, lo que le hubiese gustado vivir, por el otro, por la otra. Y el intermediario del sacrificio, el pegamento “necesario”, es el amor.

Viene después la zona de confort, los roles sociales establecidos. Él se cada vez más exitoso, ella, cada vez más su costilla. Ambos se aman, y en la primera escena de la película son muy claros (en su introspección) en reconocer sus potencialidades, la escena final, pletórica de cariño es devastadora para el espectador/a (bueno, lo fue para mí).

Y sí, la película es precisamente la historia de la cotidianidad de una pareja que cuando dice adiós y se conjuga el rencor (ella) y la falta de interés de avanzar en el camino (él) le dejan la puerta para que intervenga el mundo jurídico que es rapiñamente voraz. ¡Wow! Que icónica escena de los abogados de ambos, retomando hasta el mínimo detalle para herir, para demostrar lo que es absurdo demostrar (de acuerdo a la lógica narrativa), para dar la estocada que los hunda cada vez más en el desencanto de que no hay mañana posible.

Aquí me detengo para compatirles el monologo de Nora Fanshaw ( Laura Dern), cuando preparan los detalles de la audiencia con Nicole (Scarlett Johansson) y apela con claridad:

“Te voy a parar ahí. La gente no tolera a las madres que beben y le dicen a su hijo ‘cabroncete’. Lo entiendo, yo soy igual. Un padre imperfecto es aceptable. El concepto de buen padre solo se inventó hace unos 30 años. Antes era normal que los padres fuesen callados, ausentes, poco fiables y egoístas. Claro que queremos que no sean así, pero en el fondo los aceptamos. Nos gustan por sus imperfecciones, pero la gente no tolera eso mismo en las madres. Es inaceptable a nivel estructural y espiritual. Porque la base de nuestra patraña judeocristiana es María, la madre de Jesús, que es perfecta. Es una virgen que da a luz, apoya incondicionalmente a su hijo y sostiene su cadáver al morir. El padre no aparece. Ni para echar un polvo. Dios está en el cielo. Dios es el padre y Dios no se presentó. Tú tienes que ser perfecta, pero Charlie puede ser un puto desastre. A ti siempre te pondrán el listón más alto. Es una jodienda pero es lo que hay”.

¡Carajo! ¿Más ejemplos para entender los roles sociales que la heterosexualidad patriarcal nos ha impuesto? Porque además Charlie (Adam Driver) es un buen tipo, una persona noble y considerada y sí, el clásico masculino que ha sido formado para comunicarse poco desde sus emociones (sí aunque sea actor, y sí aunque llore mucho), pero que responde muy bien a nivel familiar como proveedor y hombre sólido.

Ella, intensa, talentosa y desorganizada, madre comprometida y que hace (lo que muchas mujeres para tomar las riendas autónomas de su vida) divorciarse. Se da cuenta que es posible buscar más allá de ese lugar llamado matrimonio que “funciona” para organizar e institucionalizar nuestros afectos, y que es posible saberse autónoma, valiosa, reconocida, desde su propia construcción.

Un divorcio ante un hombre que no entiende nada. (Imagino en la sala o frente a su pantalla en Netflix cuantos no se quedaron estupefactos) porque, precisamente en la zona de confort que se estaciono para vivir, Charlie piensa que lo hizo bien, con lo que se supone se debe vivir bien, y que ahora le corresponde si así lo decide desaprender, y dar cuenta de que no se trata de un problema de incompatibilidad de pareja (aunque también lo sea) sino de todo un sistema que nos domestica en el amor y el modo de “realizarlo”, cuando el problema es más profundo, más complejo, y por supuesto más desgarrador.

Respeto muchísimo que el director de Historia de un matrimonio (Noah Baumbach que de algún modo toma un trozo de su propia historia de separación) no hace juegos maniqueos, ni cae en melodramas o autocomplacencias. No hay moralejas o ilusiones, sino un espejo social que duele mucho para todas las personas que hemos buscado no ser otro/a más, que lloré por amor.
Por favor, ve la película, (yo he llorado bastante) platica y reflexiona en colectivo, que lo que ahí pasa, a los adultos de hoy nos pasa, es también parte de las soledades e incomprensiones de todo un reacomodo político de la complejidad humana.

miércoles, 23 de enero de 2019

Nuestro lenguaje es pensamiento

Buena tardecita:

Acá de a rápido para decir, lo que ya tanto he dicho en vivo y a todo color por toditos lados y que me tiene (como tantísimas cosas) hasta el copete: Y es eso, de estar hablando tan ofensivamente todo el tiempo, y que nuestra comunicación tenga que ver con el denostar a otras personas y a otros animales. Y plis, ese “argumento” de tomarnos la “vida” a la ligera, o decir, que nomás es broma, o el asunto de “no tomárselo personal” no solo está bien gastado, sino denota que no le hemos entrado a reflexionar la importancia de que nuestras palabras sean un vehículo de apertura con la otredad y no un camión grandote de normalización y naturalización de la violencia.
En particular quería hacer referencia a lo “siéntese señora” o el “cállese viejo lesbiano” tan famoso en algunos de los espacios sociales que tránsito, pero también, quiero compartirles algunas ideas sobre el huachicol, la nueva propuesta de carta “moral” y el descuartizamiento de vacas en Veracruz por un accidente. Así que poco a poquito.
Por favor, no hablemos así nomas porque la lengua nos hierve, nuestro lenguaje es pensamiento.

Quiero ser una bruja.

Hace unos meses, me compré un sombrero bien chulo. Y en ese momento se desbordaron los supuestos insultos que meses y años atrás ya murmuraban. En el pasado, con voz bajita y casi inaudible me han dicho infinidad de veces "bruja". Me lo han dicho mujeres ancianas que me miran con mucho enojo mi pentáculo y lo interpretan como "un pentagrama maldito y satánico", alguna ocasión una mujer joven que salía de una iglesia y que después de murmurar, corrió como si al decirme bruja me hubiese exorcizado. Una vez un grupito de estudiantes que al entrar a una primera clase, dijeron entre sí: "¡Oh, ya vieron la profra, parece bruja! También alguna vez, algunos varones acompañaron el bruja con el "puta" y que sonrientes querían marcharse, reafirmándose, y digo, "querían marcharse", porque mi respuesta ante el acoso callejero siempre ha sido fuerte e increpante.
El punto es que cuando ese simpático sombrero llego a mi, conté en un lapso de cuatro o cinco horas más de seis ocasiones en espacios de transporte público y la calle, que personas diversas ya no lo murmuraban, sino tres de ellas, lo gritaban. Sí, me gritaban bruja desde la otra acera, y se reían, y les parecía simpático y vociferaban que no eran halloween o que a que fiesta de disfraces iba.
Como dice Josep Muñoz, tenemos algunos parásitos del pensamiento como los prejuicios, los estereotipos, la ignorancia, los fanatismos, que cognitivamente nos restringen en nuestra dimensión de apertura y/o comunicación con el otro, y que como sociedad, (eso ya lo digo yo) nos mantiene ajenos, casi enemigos.
Tanto que trabajar en sensibilizarnos y aprender a respetarnos en nuestras diversidades y trasgresiones. Tanto camino para aprender y practicar el respeto, no como discurso, sino como acto de libertad en las prácticas cotidianas.






Mientras tanto, ejercito los auto-cuidados para que no sentirme agredida, porque sí algo (entre un mar de vida) precisamente me interesa, es ser una bruja. Una bruja desde el feminismo, el paganismo y como vivencia directa de transgresión.

Por ello cada vez que me dicen bruja, sonrío y les decreto, tres veces tres.



martes, 8 de enero de 2019

¿Les ha pasado?


¡¡Hola!!

No les ha pasado compañeras que andan sangrantes por la visita chula de la luna roja y que aún, cuando ya se masturbaron y/o cogieron rico, y se han consentido con tesitos, hecho ejercicio y muchas estrategias de autocudado incluyendo comer bien y darse hartas cariñas, su cuerpa sigue hinchada, sus capacidades motores disminuidas, sus ideas dispersas, y la distracción es su amiga íntima, sumada con la torpeza y la ambivalencia de las emociones que están entre torbellino, fugacidad, locura, intensidad y somnolencia. 

¿Les ha pasado? Porque a mí todo el tiempo, menstruante o no, me llaman la despistada intensa.


Tan, tan.

viernes, 4 de enero de 2019

Cuando me pongo intensa en los temas de los redes sociales.


Ya entrando la tarde del cuarto día del año, les cuento que una de las manías jodidas e irremediables que tengo hace un poquito más de un año, es estar de vouyerista en la cosa del feis (lo peor es que es casi en automático y cuando tomo claridad, ya llevo 15 minutos o una hora viendo un estado, luego una noticia, y esta me lleva a otra y a otra, luego aparece un video, y otro, entonces me “pico” más y me pongo a investigar de “eso”, luego resulta tan duro, triste o revelador, que busco algo más para “relajarme” y de ahí, una foto y luego un meme, después revisar denuncias contra maltrato animal y luego, a contestar a estudiantes despistados y que si una recetita vegana y el grupo de… luego…. ¡Ay! ¡Auxilio! Y lo peor es que luego ni posteo o contesto mensajes, ni me entero de los últimos chismes del momento, ni me pongo a stalkear como me gustaría a las compas amigas o las personas que me hacen temblar mis piernitas).

Hace rato me estaba poniendo intensa y estaba por cerrar redes sociales un rato, sin embargo, en un ejercicio de auto control y cuidado de “poco a poquito” es que hice algo más relax con la idea de que prospere para empezar el mes de enero y es desinstalar la aplicación del teléfono, por que así me “obligaré” a postear solo cuando este frente a una computadora, que a veces es muy seguido y a veces no.

De todos modos, pondré más atención al WhatsApp, a los mensajes de la cajita de texto (Messenger) y al Instagram, donde ando subiendo fotos bien bonitas, porque también este año me estoy dando chance de compartir esas imágenes personales de la cotidianidad. Porque sí ¡lo personal es político! https://www.instagram.com/lasaventurasdeunabruja/

Y hablando de ello, allá en el istagram les dejo una foticos de mi amado Ulises el gati que llego con nuestra manada el 30 de septiembre (gracias a que Yuli lo rescatará de la muerte dado que “alguien” se lo aventó a una cajuela) y que ayer esterilizamos, por lo que ayer estuvo  como un “pedidor de cariño”, totalmente desquiciado, por eso tarde mucho en escribir este post, cada palabra es una negociación entre abrazo beso y teclado.

Nos seguimos escribiendo y leyendo. Y plis, no dejen de invitarme a ideas, conversaciones, proyectos y cositas chidas que tal vez por ya no estar tan de mirona en el feis, me puedo perder.  


Viernes de recomendaciones y confesiones


Viernes de recomendaciones y confesiones:

 

Como dice el rezo popular: ¡Te metes en camino de once varas! Y sí así mérito es mi vida y caminar constante a partir de las decisiones que he tomado en los accionares políticos, el asumirme feminista para empezar ¡Caray! Me ha traído mil ocho mil líos intensos en los espacios laborales, renuncias sociales, vinculaciones sexuales y emocionales, distanciamientos familiares, y luego abrazar algunos feminismos en particular, otra historia intensa y tristemente desgastante.

 

¿Hablamos ahora de veganismo? Que sí me falta proteína, que si el extremismo, que entonces porque estoy gorda, que donde se consigue “esa extraña comida”, que si debo ser rica porque eso es de burgueses, y otras tantas patrañas.  

 

¿Bruja? Pero es el colmo… además eres una incoherente Dianita, pues muchas veces te nombraste atea, y que sí entonces soy satánica, y que por eso no tengo niños porque me los comería (de veras esas cosas absurdas, la gente me ha dicho).

 

¿Poliamor y disidencias afectivas/eróticas? Aquí tengo muchísimas anécdotas bien intensas de discriminación empezando por un ex tío macho que me señaló como la puta de la familia, “la invitación” a cambiarnos de casa, cuando vivíamos en trieja, hasta la risita y el sarcasmo cotidiano de mucha gente alrededor en los espacios laborales.

 

Estos chulos caminos de once varas, son ejes éticos y políticos fundamentales para mi existir (sino pregúntenle a mi piel) que han sido formados con horas de reflexión, lectura, discusión, teorización, debates, pero sobre todo práctica cotidiana.

 

Ahora que se hizo muy pública (aunque hay que decir que siempre hace público lo que hacen y trabajan, pero generalmente los mass media los ignoran) la respuesta al Tren Maya de loas compas zapatistas, y que se conmemora 25 años del levantamiento indígena, muchas personas dieron el “grito al cielo” y más allá, porque sintieron atacado al tlatoaní, y son tan faltos de información y creatividad que empezaron a pedir cuentas, a exigir que el propio zapatismo justificara su existencia, porque nomás no habían hecho “nada” por nosotros, y que si son priistas y ¡¡ay!! Otras tantísimas más, que ya hasta hastío me da repetir.

 

No están ustedes para saberlo, pero yo si nomas hoy para contarlo, que hace muchos años elaboré mi tesis de licenciatura en Derecho sobre la legitimidad/legalidad del movimiento zapatista a través de como los acuerdos de San Andrés eran un parteaguas en la historia de las autonomías y el derecho indígena (un mamotreto de 500 páginas, que casi me publica la UAEM como texto) por lo que tengo muchísimo material en textos, artículos, etc.

 

Si alguien le interesa una platica bonita y en vivo para platicar de zapatismos, feminismos, disidencias afectivas, paganismos, antiespecismos, muchoas de ustedes saben dónde laboro (porque profra) y si les late, puedo invitarles a un dialogo no juzgón, ni de esos que piden cuentas y casi exigen, sino con ganas de escuchar, retroalimentarnos y aprender, con la previa búsqueda de información básica para que no lleguen en la onda de señalar “feminazis” o lo “verdadero”. No, no, por favor.  

 

Por lo prontito, y para efectos de la compartidera de información les dejo probaditas básicas sobre el movimiento zapatista. Por supuesto que hay muchas rutas críticas de por donde pensarle, esta es nomás es una sugerencia.

 

Plis, recuerden a la Malcom X que si " (…)no estamos prevenidos ante los Medios de Comunicación, nos harán amar al opresor y odiar al oprimido "

 

Los 25 años del EZLN: la vigencia de sus demandas https://www.youtube.com/watch?v=DUokeEy73is


Enlace zapatista (ahí se encuentra el archivo histórico de toditas las declaraciones) http://enlacezapatista.ezln.org.mx/
PRIMERA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA
¿de qué tenemos que pedir perdón? https://www.youtube.com/watch?v=mREe-r-D6_Q
http://www.pensamientocritico.org/luiher0108.html Luis Hernández Navarro 
El nuevo nadir zapatista
“Aquí seguiremos”: jóvenes zapatistas

Chiapas: la utopía feminista y zapatista


UNA BRUJA EN EL PRIMER ENCUENTRO INTERNACIONAL DE MUJERES QUE LUCHAN.


¿Qué sabemos del movimiento zapatista?

El zapatismo
De la inclusión en la nación al mundo
en el que quepan todos los mundos

http://autonomiaautogestion.unach.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=86&Itemid=141

miércoles, 2 de enero de 2019

Por un 2019 de personas críticas e informadas, abiertas al debate y no nomás a reproducir falacias por doquier.

Ando haciendo algunas cosillas urgentes de vida cotidiana, pero nomás paso de a rápido para pedir que de plano me bloqueen o desamiguen todas esas personas desinformadas que andan duro y dale criticando al EZLN, nomas porque ya le dijo sus cositas claras a López Obrador, así como se las ha dicho a cada uno de los gobiernos desde 1994. Los pseudo argumentos que además manejan, no solo son insostenibles sino llenos de racismo, discriminación y una suerte de fanatismo de plano bien, pero bien desinformada, lo más canijo, es que esas voces florecen desde los propios que se llaman de izquierda, y que “usan” precisamente todos esos adjetivos baratos que durante años “tuvimos” que sortear.
Que tristeza mirar que esa izquierda institucional se está convirtiendo en la versión más hipócrita de la derecha, y le están haciendo el juego sucio anoséquién lo cual da, bastante penita ajena.
Por un 2019 de personas críticas e informadas, abiertas al debate y no nomás a reproducir falacias por doquier.

No soy una mujer de esperanza.


Hoy se conoció en números o palabras oficiales el primer feminicidio del año. Camila es su nombre. Tenías 9 años. Jugabas afuera de tu casa en Valle de Chalco. No te violó y asesinó un hombre enfermo, sino otra vez un hijo sano de la porquería del patriarcado.

Hoy ví un en un muro de feis, un video de un hombre torturando a un zorro, el compañero animal ya estaba herido por una primera bala y la persona que lo “cazaba” le hizo una serie de cosas atroces, 
atroces.

Este es el mundo.  Y no, en lo absoluto me conformo.

No hay buen deseo que alcance para cambiar per se, está violencia sistemática, este exterminio contra las mujeres, contra les otres compas animales.

Quiero empezar con todo el mejor “animo”, pero también estoy consciente que una trampa importante de la ideología capitalista es hacernos pensar que basta que como individuos seamos mejores personas, para que todo mágicamente cambie. Que conste por favor, que  no menosprecio en lo absoluto las semillas singulares, son la fuerza y la potencia para todo accionar, pero también la necesidad de una articulación, un tejido, una red, por lo menos la coyuntura colectiva para denunciar, luchar, tomar acciones radicales contra todo esto, de ahí que la  noticia chula del 1 de enero es que hace 25 años, el EZLN nos dio a muchas personas, herramientas varias cargadas de profunda sencillez y humildad, para pensarnos, para organizarnos de modo radicalmente distinto y que su paso, no solo ha dejado contundente huellas, sino sigue alimentando la construcción de confianza para otros caminos por/venir.

Cito:
“No hay nadie que va a luchar por nosotros a los pueblos explotados del campo y la ciudad, nadie. Nadie va a venir, ni un hombre, ni una mujer; ni un grupo, sino que se necesita que haya mujeres y hombres que van organizándose y organizándose y organizándose, el pueblo es la que se tiene que organizarse para liberarse.” Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés. 31 de diciembre de 2018.

Por ello compañeras, sino somos nosotras, nadie derrumbará, fragmentará a la mierda capitalistapatriarcalespecista insertada de tantos modos.

No soy una mujer de esperanza. No me interesa sólo sentarme a “contemplar el mundo y esperar que algo nuevo suceda”, me interesa la reflexión, la teorización, pero también la acción directa, la calle, las reuniones, las alianzas estratégicas, la organización, la sobrevivencia en manada.  Soy de aquelarres, pero también de ostracismo y quiero este año, estar mucho conmigo y llorar a mares por que no quiero/alcanzo a comprender el horror cotidiano, el día que me resigne, muero. Por ello también, quiero estar, compartir, hacer comunidad de muchos modos, aprender de las compañeras, de las otras tan otras y tan distintas, de las sobrevivientes, de las niñas, de las ancianas, de las no feministas y las que sí lo son.

Este año, no quiero hacer recuento de estadísticas, este año, otra vez estaremos en la calle y en la acción cotidiana viendo como carajo, seguimos vivas, fuertes y activas.

No tenemos miedo.
Nos queremos vivas.   





lunes, 31 de diciembre de 2018

Y sí, también soy peluda, y mis axilas rojas lo saben.


Yo soy fea, gorda y peluda. Y lo digo, no desde la falta de autoestima o problemas de identidad, sino desde la reivindicación de otras categorías estéticas. Ya mucho se hablan de los cánones de belleza impuesto, y del modo que cada una/o de nosotras se acomoda, aspira o desecha tales cánones. Como dice Nietzsche “lo feo como señal de agotamiento, de pesadez, senilidad, fatiga, falta de libertad” y por supuesto desde ahí, nadie quisiera ser visto como una persona fea, que además es síntoma de imperfección y desequilibrio, precisamente como antagonismo de la belleza (además siendo éste un ideal metafísico).

Por ello hablo desde la imperfección. Tengo 42 años y mi piel (aunque coma muy sano y rico sin dañar compas animales) ya no responde igual. Tengo estrías y un poco de celulitis, mi senos no son lozanos (que tanto importa a los estereotipos) ni mi cara totalmente equilibrada (mi ojo izquierdo es a veces vacacionista), nunca fui delgada y “tener pancita” no es un hit en un mundo gordofóbico o lipofóbico.

La fealdad ha sido siempre una categoría de la que nos enseñaron había que huir (sobre todo si somos mujeres), pero la fealdad tiene una paradoja que a mi me encanta: lo feo es lo anormal, es lo raro, lo abyecto, lo grotesco. ¿y cual es el problema con ello? Estoy consiente y alegremente comparto que no soy normal y me encanta la rareza. Soy muy seguidora de experimentar con todo lo que éticamente sea posible.

Como persona la fealdad es una reivindicación, que además le da a mi personalidad un toque de diferencia que me sienta bien. Lo importante entonces, es la reconciliación y autocuidado que cada una de nosotras nos demos. El regalo de saber vivir con nuestra cuerpa. 

Y sí, también soy peluda, y mis axilas rojas lo saben. Jejeej 😊
Saludos


¿Y cómo a que hora agarraremos conciencia?

Que bello aliciente es que le ayuden a una a lavarse el cabello con la jicara necesaria y con el masaje pertinente. Vivo una historia de afectos bien bonita. El asunto es que no es hoy el primer día que lo hace o lo hacemos, pues independientemente que le apostamos al cuidado mutuo, donde vivo, desde el terremoto del año pasado el suministro de agua, bajó considerablemente y hemos tenido meses muy duros.
Preparar alimentos, lavar ropa, mantener el aseo básico ha sido complicado y que no decir de la convivencia con nuestra manada animalera bastante demandante. Apenas llevábamos como mes y pedacito que ya veíamos con un poquito más de constancia a la señora agua y ¡zaz!
Por lo anterior no quiero decir que el momento actual ¡me la pela! O es casi nada a lo vivido, sino más bien la importancia de que nos caiga el veinte de que esto, es la tremenda promesa a un futuro que ya nos está esperando.
¿Cuál es nuestra convivencia cotidiana con el agua? ¿Cuál es nuestra relación con nuestros desechos, con la basura y con tantos y tantos que somos? ¿qué preguntas tenemos que hacernos en una ciudad que ya se desborda, no sólo en personas sino en problemas?
¿Y cómo a que hora agarraremos conciencia?
Por cierto, asumir una vida vegana es una de las decisiones éticas y políticas más contundentes a los momentos actuales, ya no sólo por compasión o justicia, sino especistamente hablando, por urgencia de sobrevivencia humana.

Soy una gorda que a través del accionar político del hedonismo

Ser vegana en términos alimenticios, ha sido muy difícil para mi. Soy una gorda que a través del accionar político del hedonismo, gusta de los placeres de la comida. Soy muy dulcera, antojosa, me encantan los diferentes sabores, y me erotiza profundamente las sensaciones diversas que mi paladar experimenta. Sin embargo es falaz y faccioso apelar a que la "carne, leche, queso etc" son tan "ricos", que por eso no "podemos" dejarlo. ¿dónde quedó la fabulosa creatividad humana? Realmente y si de fondo lo pensamos, ¿es "sabroso" un cadáver, es "antojable" la explotación producto de la violación?
Y sí, otra de las enseñanzas de la necrópolitica es precisamente pensarnos desde la naturalización, normalización de la violencia. Por ello, tristemente no me sorprende el celular de los diputados siendo el visor del dolor, de la desgarradura de la compañera diputada que se entera de que su hija ha sido asesinada. ¿Sino queremos ser empatícos y por ende solidarios con los que nombramos semejantes, que podemos esperar cuando ese otro tiene cuatro patas o es de otra especie?
Ahorita muero de hambre, las delicias que me compartió Mariana Rdz ya se me terminaron (por favor contactenla, hace magia anticapitalista con la comida) y muy a la mexicana buscaré un puestito con alguna compa de manos fuertes que me prepare un sope con frijoles y ojalá champiñones, ¡ah! Y eso eso si, su buena dosis de salsita verde. Ya luego busco fruta y algo verde.
Ser vegana en términos alimentarios, ha sido muy difícil para mi. Y no me importa llamarlo coherencia, pero si convicción. Soy consciente de mis privilegios y no quiero andar por el mundo señalando a las personas por sus decisiones, pero solo no puedo dejar de sentir infinita tristeza ante la apatía, el deseo de quedarse en la zona de confort, de no quererse cuestionar.
Y ya me voy, que la estación Hidalgo está bien atascada. Les abrazo.

Sobre el destape del culo sucio de cientos de varones heterosexuales

Sobre el destape del culo sucio de cientos de varones heterosexuales:
Yo siempre en clase y en todo espacio público/privado, ante los temas del sexo anal, digo: si el compa quiere sexo anal contigo y si tu estas de acuerdo y el deseo se te desparrama, entonces vívelo con equidad, es decir, que sea de ida y vuelta (y esto puede ir desde un peging, un dedito o sólo unos besitos de esos que les dicen negros (aclaro que a mi el término no me gusta, pero los besitos sí)). Y así puedes darte cuenta por lo menos de dos cosas sencillas pero claves.
La primera, si se enoja, escandaliza, e incluso asume una actitud agresiva por el mero planteamiento (y esto es común) entonces por favor, replantea si realmente quieres estar con quien, por sólo una conversación o propuesta, piensa que se vulnera su “masculinidad”, lo quieres “convertir” en gay y otras patrañas desinformadas en la misma línea. Compañera querida, estas frente a un machin.
Y segundo, hablar de sexo anal, más sencillo aún, hablar de sexo, vivir relaciones eróticas, implica hablar y vivir la experiencia desde la confianza, y si esto es así, entnces hablemos de higiene con toda soltura. Ojo, si no tienes confianza para hablar con claridad de los temas que sean, con el varón con el que has decidido compartir salivas y sentires en tu cuerpo, entnces ... ¿segura que le quieres seguir?
Uno de los rostros horribles del patriarcado en términos de tiranía de la estética, es exigir a las mujeres, ciertos estándares que van desde los pelitos, los olores, y los modos de "acomodar" tu cuerpo para los actos eróticos. Los procesos de cada una son muy distintos y tienen que ver por supuesto, con la construcción de nuestra subjetividad, sin embargo, comenzar este proceso de recuperación de nuestro cuerpo/cuerpa implicará que no permitas de ningún modo que te vengan a imponer nadita en la vida, y por supuesto nadita en el acto erótico.
Que chulo y muestra latente de respeto es un cuerpo limpio, que tiene sabores y olores agradables al compartir. Ya ustedes tejeran los acuerdos y los modos de como disfrutarse, así que sin pena, dile que tenga cuidado con la gotita traicionera y con la sacudida de su pene a la hora de hacer "pipi" pues no vas a meter a tu boca suciedad. Que se lave las manos si es que, sus dedos quieren tocar por acá y por allá, y que sus axilas, su culo, su periné estén bien listos, por aquello o no de una chupada.
Hablemos del tema, lo personal también es político.
Pd. Come y pídele que coma mucha fruta, ¡ay ay! Hace que nuestro cuerpo, huela y sepa bien delicioso. 

¿Dónde la posibilidad mínima de una habitación propia?

Enseñar implica poner en marcha un mapa de tentativas y entre esos vericuetos, la cuestión se complejiza: ¿Quiero en mi vida, seguir siendo una obrera del conocimiento instrumental que a diario ve a más de 400 estudiantes y que aún con mucha emoción y casi baile, desde mi mitad narciso, mitad convicción política construyo discursos que pretenden disentir, transgredir, romper el piso institucional de lo que la academia espera, pero que a veces es recibida con brazos cruzados, celulares en la mano, chistes sexistas, despliegue de violencia en el lenguaje?
¿Qué hacer ante la precariedad que me hace comenzar cotidianamente a las siete de la mañana y cerrar mi clase de viernes por la noche a las diez?
¿Dónde la ociosidad maravillosa que permite pensar por sí, proponer, crear nuevas pautas, conceptos, categorías?
¿Dónde la posibilidad mínima de una habitación propia?

El amor es contra revolucionario.

El amor es contra revolucionario.
Lo hemos vuelto una metafísica que "parece" dulcemente querer estar en todo. Le hemos colocado entidad propia, y desde ahí, incendia, ilusiona, edifica esperanzas. Una vez envueltos en la magia de sus discursos, se juega en la ambivalencia de ofrecer y quitar certezas.
Es como colocar un piso lustroso que te invita a bailar y donde al mismo tiempo, te resbalas. Te involucra en un juego de poder donde muestra a las/los amantes en el esplendor de sus vicios culturales: patriarcado le llaman, y te vende con mucho éxito (por lo menos en un rato) respuestas fáciles de inflamación corporal y promesa de mañana.
Si pensamos más allá del amor, si revisamos más allá de su envoltorio, nos damos cuenta que las afectaciones en las relaciones humanas son ¡uf! tremendamente más complejas.

domingo, 30 de diciembre de 2018

No me gusta la navidad

No me gusta la navidad, pero… amo la forma en que mi mamá se ríe cuando a la hora de cantar su letanía, nosotras le decimos: “Ora por donde”. A la hora de arrullar el chavito nacido (sabiendo que también hay otros importantes arquetipos nacidos en la misma fecha) le da un besito tierno y se conmueve, pidiendo (y accionando) por otras personas. La amo.
No me gusta la navidad, pero… es para mi papá todo un acontecimiento. En esta ocasión, preparó “romeritos veganos”, que ya para sus modos es toda una osadía, y aunque se moría de sueño, (la desvelada no es lo suyo) estaba vivaz e intentaba adaptarse a unas hijas y a una ex tan alejado de su victoriano pensamiento.
No me gusta la navidad, pero… no me quiero perder en la vida el modo en que mi hermana chulita, prepara regalos. Es meticulosamente detallista y no pierde oportunidad para compartir, pone la mesa, ambienta el espacio, es generosa es sus procederes.
No me gusta la navidad, pero... siempre esperamos con ansia su comunicación, no nos emociona mucho saberla tan lejos, pero sí tan artista, tan entera. Amamos mucho, muchísimo a nuestra elsita.
No me gusta la navidad, pero… gracias a que nos alejamos de esa familia violenta, ya estamos les cuatro (o cinco) y a nuestro modo, nos organizamos, platicamos y fluimos sin necesidad de responder a dinámicas cargadas de todo eso que no nos gusta e incómoda, pero que durante muchos años en la infancia “tuvimos” que vivir,  pero ya no más. Maravilloso alivio.
No me gusta la navidad, pero… me fascina el momento de preparar la comida, sí esa deliciosa y libre de crueldad que lleva su ratito e involucramiento. Es un acto de arte efímero que implica emociones, técnica, tiempo y una ejecución que se disuelve en el paladar, no sin antes darte un regalo de vida, un agradecer a la mamá tierra por sus bonanzas. ¡ah! Que rico es comer.
No me gusta la navidad, pero… el relajo de los tres compitas perris es alegre y maravilloso. Están muy co-participadores de cualquier movimiento, se resguardan entre nosotras cuando tienen miedo de los jodidos cuetes de los vecinos, están atentos a cada movimiento, a cada abrazo y piden siempre su dosis amorosa, se desvelan, nos acompañan, se sonrojan. Saturno, Luna y Reidar, son parte importante de esta familia.
No me gusta la navidad, pero… me gusta disfrutar de abrazos y acontecimientos. No me significa la fecha, pero sí los buenos deseos, me importan los pretextos que además buscamos, no se formen en el contexto de sólo un año, sino en los movimientos constantes de mostrar afecto. Esas personas me afectan, me construyen, son las que me impulsan a ser un proyecto en cambio. Desde hace años decidí con les compañeres de cariños (es un término bien bonito de Guadalupe) que cada quien viviría las experiencias de estas fechas con quien deseara, sin necesidad de forzar formalidades sociales, lo que me ha llevado, a querer estar siempre con estas personas de sangre, que más allá de los “lazos” son personas favoritas para la vida y consciente y claramente lo he decidido así.
No me gusta la navidad y seguiré en los poquitos días que le quedan en la formalidad a este 2018, con las 25 razones de porque estas fechas socialmente me parecen bastante cuestionables, sin embargo, en el abanico de las decisiones y en esos episodios breves de actos de libertad que cada una de nosotras tenemos, es que me gusta y elijo descansar los días 25 y en pijama vemos pelis, comemos recalentado y le damos más y más amor a los perris.
Sencillez ante la vorágine de acontecimientos que nos rebasan, pero que por un día le doy pausa en mis emociones.
Felices encuentros y paciencia con los desencuentros, que la pauta de la reflexión sea ojalá un pan cotidiano de estos días.
¡Que así sea