Las brujas que somos

Las brujas que somos
La vida está en gran parte compuesta por sueños. Hay que unirlos a la acción: Anaís Nin

martes, 11 de febrero de 2014

Sylvia Plath estás muy viva en mi existencia


Con Alejandra Pizarnick y Silvia Plath me pasa la misma vaina. Tengo una helada inclinación al abismo y una tibia predisposición a la muerte. Es curioso -y siempre sucede así- al comenzar un viaje por su poesía, al descubrir nuevos detalles de su vida, al transportarme en su contexto y espacio, cada una tan distinta en acontecimientos y procederes, pero ambas tan rebosantes de angustia, de esa mezcla amor odio por la vida, me surge circularmente la idea de buscarlas y llevarlas a la primera escena de la película el Club del Suicidio  (Japón 2002, Sion Sono), las tomo a ambas, una en cada costado y saltamos muchas veces, como secuencia al infinito. Y para colmo la desolación que sentimos, no se trastoca ni un ápice, no se detiene, hasta que todas regresan a sus plumas, para desgarrarse desde sus singularidades. Hoy un 11 de febrero de 1963, Silvia Plath, teniendo 30 años, abrió la llave de gas y metió su cabeza en el horno, no sólo para morir sino para empezar a ser lo que hubiese querido.



Sylvia Plath estás muy viva en mi existencia y muy constantemente pienso en ti.



Morir/Es un arte, como cualquier otra cosa./Yo lo hago excepcionalmente bien./Lo hago por sentirlo hasta las heces./Lo hago para sentirlo real./Podemos decir que poseo el don./Es fácil ejecutarlo en una celda./Es muy fácil hacerlo y guardar la compostura./Es teatral.



DIANA  MARINA NERI ARRIAGA.

jueves, 6 de febrero de 2014

Memoria solidaria con cuerpa anarquista.

Hoy 6 de febrero de hace 14 años (2014) los orcos de la PFP, protegidos por señores de traje y cara larga llamada derechos humanos, entraron a “tomar” Ciudad Universitaria. 

Aún recuerdo la voz de una joven amiga que preguntaba tímida cuando nos rodearon en el auditorio “Che Guevara” a las cinco de la mañana, apuntando con armas de alto calibre y pasamontañas: ¿nos van a matar?

 Y sí, nos mataron de un modo simbólico importante. La represión, los caminos de la “izquierda” del Distrito Federal, la intransigencia y/o indiferencia de parte de la sociedad mexicana, los días de cárcel que nos sucedieron, la “unión” de los mass media proclamando nuestra crucifixión, la revisión casi “ginecológica” que nos hicieron a las mujeres buscando entre nuestros anos y vaginas las supuestas drogas, todo ello, nos arrebató –a muchxs- de una vez por todas, nuestra ingenuidad de que, para cambiar al mundo sólo se necesita de buena voluntad, muchos gritos y una linda pancarta.

Esa huelga fue un hito en mi vida y me ha dejado claro que no es posible guardar aún, alguna posible "confianza" de que el “Estado” y/o las instituciones tengan algún tipo de eticidad o calidad moral. Ya lo entendí. 


Tantas cosas murieron esa madrugada, para algunos la ciega confianza, para otros algunos velos de la supuesta democracia.    




Pero el asunto ya no es la muerte, sino nuestras resurrecciones, o dicho de otro modo, la destrucción que nos construye desde otro lugar, el resurgimiento del fénix, ese eterno lavado de heridas y pomada solidaria para las cicatrices y que –no sin uno que otro dolor- nos permite re-inventarnos y desde muchos lugares, trincheras, espacios cotidianos, hacer nuestras micro-macro revoluciones. 

Gracias huelga por darme la experiencia de hoy.




Y que quede claro, sí la UNAM sigue siendo gratuita fue por el trabajo y la colectividad de miles de estudiantxs del propio recinto universitario,  pero también por estudiantes de otras universidades (como nosotrxs), mamás y papás, y tantxs solidarixs desde distintas latitudes.





Yo estuve ahí (nosotres estuvimos ahí... ¿Verdad queridisimxs Irlanda, Ariel, Manuel, Angeles, Araceli?) y por ello ahora poco a poquito me sigo forjando como manos que trabajan, memoria solidaria con cuerpa anarquista.   

DIANA MARINA NERI ARRIAGA. 


sábado, 1 de febrero de 2014

Documental sobre la activista de derechos animales

Sugiero mirar con calma éste video: 

http://vimeo.com/22835158



Jill Phipps era un activista inglesa vegana por los derechos animales que murió atropellada por un camión de transporte de animales que trataba de detener antes de que fuesen enviados al matadero.

Murió tal y como vivió… luchando sin temor por los animales.
Este documental se adentra en su vida y constante lucha por los animales.

PORQUE TAMBIÉN LOS ANIMALES SON UN OTRO Y TIENEN DERECHOS.

Fagocitadora emocional de la pantalla grande

EL TOP 10 DE MIS PELICULAS DE ENERO DEL 2014.

DIANA MARINA NERI ARRIAGA.

La vida no es más que un interminable ensayo, de una obra que jamás se va a estrenar. Película Amelie,  Jean-Pierre Jeunet, Francia, 2001.


En mi vida cotidiana he decidido darle un espacio importante al comer, coger, amar, hacer tiempos nuevos con lxs cercanos, platicar, conocer, curiosear, viajar y  por supuesto, entre otras, al cine. Sigue siendo desde hace muchos años un bicho que me tiene preñada y que me permite aprender y desaprender, llorar a rienda suelta, saberme en otros mundos. No entiendo al cine como espectáculo o entretenimiento, sino he permitido se inserte en mi como parte de muchos proyectos de vida. He de decir, que carezco de una formación teórica al respecto, por lo que la palabra cinéfila, me queda grande aún, más bien me auto nombraría fagocitadora emocional de la pantalla grande.


Este mes de enero que ayer se despidió, dejo en mi cuerpo, cabeza y emociones 21 películas; y ¡no espantéis! no hablaré de cada una de ellas, pues implica un largo recordatorio de ideas  y suspiros que me tendrían atorada en este teclado largas horas. Solo a modo de recomendación o como catarsis que suelta trozos de celuloide, mencionaré las que ya se insertaron bajo la piel.


1)    Diana: Secretos de una princesa, de Oliver Hirschibiegel, E.U, 2009. Me cautivaron algunas escenas, reconozco el brillo particular que su protagonista toma, pero es condescendiente y hace de la “princesa” estrella de melodramas mediatizados, pero que revela no sólo de ella, sino de las mujeres que se compraron la idea del amor romántico y válgase de “princesas” la soledad y desazón de no saber qué hacer con la vida, cuando no se tiene al “mágico hombre” a tú lado.


2)    El juego del ender,  Gavin Hood E.U. 2013. Definitivamente el género no es mi favorito, ¡ah! Pero que buenas metáforas políticas, no me impresiona tanto efecto visual, sino los retazos de reflexiones anti-bélicas, los dilemas éticos de los personajes, y el camino que toma al final Ender (actuación no sobresaliente pero suficiente para la trama). He escuchado que el tiempo fue muy corto para la adaptación de la novela de Orson Scott Card, que es para los conocedores un “favorito” de la ciencia ficción.


3)    Gloria, Sebastian Leilo, Chile, 2013. Brillante por su sencillez y la fuerza de la protagonista, que además retoma un tema poco explorado en el cine convencional, la vejez, particularmente de las mujeres. Una Gloria radiante y cogelona, que se busca una vida con hombre o no incluido, al final sin duda un canto feminista. ¿se nota que me encanto?


4)    ¿Y si viviéramos todos juntos? Sthephane Robelin, Francia, 2011.  Una comedia que presenta a un grupo de ancianos, amigos de toda la vida en el reto de vivir juntos. Importantes reflexiones sobre la vejez y la amistad.  Pensé por momentos que habría vida poliamorosa, pero no… un pasado “policulero” pone de relieve las contradicciones humanas sobre el discurso amoroso y como llevamos nuestras relaciones de cotidianidad. Particularmente las actrices Geraldine Chaplin y Jane Fonda me encantaron. Así con un grupo de amigos en comuna quisiera vivir mi vejez.


5)    Blue Jasmine, Woody Allen, E.U, 2013¡Oh si, que buena adaptación del personaje de un tranvía llamado deseo!  Y que bien le queda Jasmine a la australiana Cate Blanchett, pero si me parece que desperdician potencialidades de otros actores del reparto. La línea argumental es sólida. En un análisis crítico, resalto la misoginia. No hay títere sin cabeza, las dos mujeres de la película, son patéticas.


6) Lovelace, Rob Epstein, Jeffrey Friedman, E.U. 2013. Narra parte de la vida de Linda Boreman, la actriz más famosa del cine pornográfico. Me gustaron mucho las actuaciones de Amanda Seyfried y Peter Sarsgaard, ¡oh! Y no reconocí, sino hasta los créditos a Sharon Stone. La película se queda corta y termina presentado a Linda como una víctima que al final se libra del malvado y tiene ya vida feliz. La historia real va mucho más allá de eso, y no es un tema de víctimas y victimarios, sino de sexismo, de una probadita del patriarcado en nuestra sociedad. Si, ya sé que el tema porno es polémico, pero sin duda Garganta Profunda que fue en su momento una película importante en mi vida al conocer pornografía, ahora es apología de violencia. Propongo ver mucho porno alternativo o posporno. ¡Delicioso!


7)  El lobo de Wall Street, Martin Scorsese, E.U. 2013 Basada en las memorias de Jordan Belfort. Magistral y sin concesiones por la crítica a la mierda capitalista y todos sus artífices. La actuación de Di Caprio estupenda. Huele todo a testosterona y es precisamente un reflejo de cómo se mueven los dineros en las aspiraciones de muchos, particularmente desde una visión heteronormada que se acompaña de "éxito", mujeres/objeto, dinero y sobre todo poder. Tenía cierta reticencia por lo popular y la trama ya sospechada de la película, pero salí asqueada y confirmando ciertos escepticismos. Ni lobos ni corderos ¿habrá manera de no estar en ninguno? El final y su ambigüedad moral, me encanto.


8) Ladrona de libros, Brian Percival, E.U. 2013. ¡Que gusto la adaptación de ésta novela infantil! y sin haber leído el libro aún, me pareció que con todo lo que implica su melodrama, es poderosa visualmente. El tratamiento de otra historia más del holocausto no es –en este caso- lugar común. Y el  personaje de Liesel Meminger es tan prudente y cautivo, sus ojos y expresiones aún me acompañan,  y -literal- los libros le salvaron la vida. El poder de las palabras, sus intersticios y la narración hecha por la muerte, me dejaron en moco abierto durante un rato. La sospecha es que precisamente eso es lo que querían de nosotros y por ende, se puede colocar en la meca de Estados Unidos como una película lacrimógena vitoreada. ¿Será?


9)    Amor índigo, Michel Gondry, Francia, 2013. Sí ese mero es el director de “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” una de mis favoritas de vida. Wow… Esta se trata de una adaptación de la obra “La espuma de los días” de Boris Vian. Película barroca, dislocada, mágica y por tanto surrealista. La música y los bailes son hipnóticos. Sé que los críticos la han despedazado. Pero si hacemos una lectura fácil, es sencillamente una mediocre historia heterosexual y monógama de amor llena de magníficos efectos visuales que termina con la muerte de ella y la desolación que el hecho amerita, -pero no- es mucho más importante que eso. Entendí en sus imágenes, en la fuerza con el paso de sus colores, que es un bosquejo de la complejidad y derrota de la muerte del "amor romántico occidental", que te vuelve dependiente y fanático del otro y que al arrebatarte tú singularidad, te despoja de tu brillo y fuerza, te deja a merced de los días y los lirios que crecen en una cotidianidad pasmosa que hace empequeñecerlo todo. La fragilidad –otra vez- de la condición humana: traiciones, sacrificios, besos infieles inesperados, desencanto. Todo esto me hace tomar una pausa  para llorar por la vida, para llorar por ese discurso que a veces aún nos atrapa.    


10)  Her, Spike Jonze, escritor y director, E.U. 2013. Parece que es la primera de Jonze como único guionista, amé a este hombre como director en ¿Quieres ser John Malkovich? y El Ladrón de Orquídeas, por lo que iba con muchas expectativas. La historia en términos narrativos es muy simple y se puede comparar con otras del mismo formato. Se trata de un hombre que se enamora de un sistema operativo informático. Sin embargo, hay muchos caminos que a partir de la película se abren. Otra vez el tema del discurso amoroso pero ahora en un contexto posmoderno, donde es más cómodo hablar con soltura a una inteligencia artificial que a un otrx,  toda la complejidad de la soledad y el duelo después de una relación de muchos años. (¡Ay carajo! Me duele hasta el tuétano); la distopia tremenda de un cierta fusión-desvanecimiento del humano con la virtualidad, nuevos síndromes de éstos tiempos; hasta donde puede llegar nuestro y otra vez la fuerza de las palabras; en aprender a vivir consigo; con el trabajo de la amistad, con saber pedir perdón. Y no olvidaré decir por cierto, que tiene interesantes argumentos sobre el poliamor. 

Gracias Joaquín Phoenix por ser vegano y encarnar a este personaje. Estoy absolutamente conectada con esta película, tanto que duele saberme en los ojos del protagonista. Duele. Y su banda sonora es magnífica, ahora "The Moon Song"es mi canto para iniciar febrero.


Si es que leyeron hasta acá, se han dado cuenta que cero crítica técnica de los elementos cinematográficos, pero todas mis tripas expuestas en una de mis más agudas pasiones.


Mucho cine, más vida.


Nos leemos en marzo.