Las brujas que somos

Las brujas que somos
La vida está en gran parte compuesta por sueños. Hay que unirlos a la acción: Anaís Nin

sábado, 31 de julio de 2010

transgresión e insurrección lingüística


Contra el estado y el patriarcado:
transgresión e insurrección lingüística.



Parte I .- Una brevísima historia de la invención, regulación y uso de la lengua española
Comenzaremos nuestro recorrido en la Europa imperial. El latín era la lengua de lxs romanxs, pero no de todxs lxs romanxs. Era hablado en dos grandes variantes; el llamado “culto”, es decir el de los reyes y sacerdotes y toda la alta chusma y una "subclase" más feo, más diverso, más vulgar. Para diferenciarlo de este latín vulgar que era el habla del pueblo, algunos de estos señores habían tenido a bien momificar su latín para legislar su uso y así escribieron varios libros de gramática latina, por lo cual ellos consideraban que su lengua era culta y muy pipiris nais.
Pero en las Europas de la edad media el latín había dejado de existir hacía varios siglos, o mejor dicho, el latín se había transformado en muchas lenguas, fruto de las migraciones, colonizaciones, invasiones etc... pero la única lengua en la que se podía escribir era el Latín momificado de la alta chusma -por supuesto- y como los únicos que podían escribir eran los frailes lo único que se podía escribir era de la Biblia y cosas por el estilo.


1492 fue un año muy importante para las Europas, en ese año los reyes de Castilla y Aragón habían logrado casarse y así unificar a las Españas en “una, grande y libre” nación-estado. Como los reyezuelos tenían que justificar su grandeza expulsaron a todos los árabes, judíos y conversos de su patria recién inventada. Y como los reyezuelos hablaban una lengua bastarda del latín -el castellano- tenían que hacerle su gramática para que su castellano dejara de ser lengua vulgar y se hiciera (según ellos) lengua culta. Así, en ese mismo año 1492, año de la invención de España, se publicó la primerísima Gramática de una lengua vulgar, de un tal Antonio de Nebrija. Así se hizo la primera momificación del castellano -que de aquí en adelante pasaría a llamarse español, para eso de englorecer al recién inventado estado-nación- que se creía heredero del Imperio Romano que conquistó esas tierras y las llamó Hispania.


Cuando Nebrija presentó su gramática a la reina Isabel dijo: “[S]u alteza, la lengua es el instrumento del Imperio.” Por cierto el castellano es una de las muchas lenguas ibéricas, pero es La Lengua del Estado-Nación, es la lengua del imperio, por eso la llamaron Español y a los habitantes de ese lugar Españoles, aunque sean galegos, romanís, vascos, andaluces, astures, catalanes o valencianos los que hay habitan.


Desde entonces varios altos señores de la lengua nos han venido diciendo como es el correcto hablar y escribir de la “grandiosa lengua de Cervantes”. Hasta la fecha sigue funcionando la “máxima autoridad de la lengua española” que es la Real Academia de La Lengua, que edita la gramática y el diccionario oficial de la lengua castellana que es donde nos dicen como hablar como la gente culta y no la como la gente vulgar. Vulgar por cierto viene de Vulgus que en latín significa común, pueblo, populacho etc...
A lo largo del caminar la lengua se fue entrecruzando con otras que tenían vocales y consonantes que no existían en castellano, como la w, x y, otras desaparecieron como la ç. Los señores de la lengua hicieron lo que les pareció más conveniente: crear leyes para dictaminar su “correcto” uso y miles de excepciones para llenar las grandes lagunas “legales”.
Veamos: por ejemplo nos encontramos que la consonante Q tiene el mismo sonido que la K y que la C frente a cualquier vocal excepto Eo I por que así sonaría como S (o Z según el dialecto), pero que en “español” para escribir con Q se tiene que poner una U que en este caso… ¡ES MUDA Como la H pero que en HUEVO sí suena como G que es una consonante como la J pero sólo con las vocales E o I y para que suene más “suave” con otra vocal se debe poner una U que no suena pero si queremos que sea sonora le ponemos unos puntitos para escribir “agüita” o “güero” y yo creo que para premio de consolación de la U que le mochan sonido con Q y G estos señores inventaron la W que aunque no tenga U si va adjuntada! ¡Así podemos escribir México, Méjico, Mégico o wero, güero, y se pronunciarían igual! Y por si fuera poco, para volver a la Q, esta no se puede escribir con ninguna otra vocal como qua o quo o quu, ni mucho menos qe o qo, A EXCEPCIÓN de cuando uno escribe Qatar o qatarí.


Y... ¿Qué tiene que ver esta historia de la lengua castellana y la ancestral intransigencia de su autoridad legisladora con el insurrecionalismo? Bueno démonos cuenta que el estado hasta en la lengua nos impone autoridades y leyes (bastante incoherentes), entonces hasta en la lengua tendremos que rebelarnos.
Parte II .- Del patriarcado y la Lengua


El patriarcado -opresivo y excluyente- ignora sistemáticamente a la otra mitad de la humanidad, a la mitad femenina o como le quieran decir. Tomemos CUALQUIER texto de CUALQUIER tema y en un porcentaje del 99.9% se usarán sólo artículos y adjetivos masculinos para expresarse, por ejemplo la Constitución Mexicana dice en su artículo 11 “todo hombre tiene derecho para entrar en la republica, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia…” ¿y las mujeres no gozan de ese derecho?


Por eso al escribir “nosotrxs, lxs anarquistas” estamos rompiendo con esa hegemonía impuesta por el capital, por el estado y por el patriarcado, estamos desafiando a la desquiciada e inútil autoridad lingüística, estamos ejerciendo una ética propia al defender un sistema lingüístico incluyente, donde nosotrxs diga nosotras y nosotros y no se mencione sólo a los hombres. Otrxs compañerxs -como los muchos adherentes- usan la @ arroba para decir “nosotr@s”, otrxs usan el signo = como por ejemplo nosotr=s, para recalcar que somos iguales. Ambas tres formas de expresarnos son consideradas sumamente heréticas por los señores de la lengua, por que cuestionar su autoridad. ¿Como debemos escribir? Esto es algo que a cada unx de nosotrxs nos toca decidir, repetiríamos la historia de la Academia si dijéramos “XXX CE ESKRIVE SOLO AZÍ, CON LA EKIS XXX”.
¿Por qué escribo yo con la x? Por que a mi parecer es la manera más integral de hacerlo, la x es una variable, representa una a, una o, ambas o ninguna, por ejemplo al decir “unx de nosotrxs”. La x no es tipográficamente tan voluminosa como la @ y se acopla bien al texto, además una x es algo bastante trasgresor y sorprende mucho a lxs compañerxs que todavía no tienen un acercamiento al anarquismo y deja ver que estamos esforzándonos por la construcción de mundos nuevos y ¡estamos hacíendolo! incluso simbólicamente.
Sobre como pronunciar la x, la @ o el signo de = pues he escuchado por lo menos dos formas diferentes de hacerlo, una es la pronunciación de la a y la o de manera conjunta y hay compañerxs que siguieren algo más interesante: el uso de la vocal e como en “les seres humanes”. Esta última forma es más fonética. Todavía falta mucho camino que recorrer, por ejemplo encontrar una manera integradora de decir “EL/LA ANARQUISTA”, ¿cómo podríamos hacerlo? Quizá Así “Xlx anarquista” o quizá tengamos que crear un artículo incluyente de la siguiente manera Le anarquista. En fin, curiosamente toda esta cuestión es rara o aún inexistente en textos marxistas, ¿Por qué? Quien sabe, pero al fin y al cabo esta simple e, @, x ó = está sentando las bases para la deconstrucción simbólica, una especie de insurrecionalismo de la escritura.


Extracto del borrador “Apuntes para una ética libertaria” Tlatelolco 2009

MUNICIPIO AUTÓNOMO SAN JUAN COPALA DENUNCIA INGRESO DE MILITARES Y POLICÍAS A LA ZONA


MUNICIPIO AUTÓNOMO SAN JUAN COPALA DENUNCIA INGRESO DE MILITARES Y POLICÍAS A LA ZONA

LA MUERTE DE UNO DE LOS LÍDERES DE UBISORT, ANASTASIO JUÁREZ, ES EL PRETEXTO PARA ACABAR CON EL PROYECTO AUTONÓMICO

DISTRITO FEDERAL. En declaraciones a la prensa, esta tarde, el representante de Derechos Humanos del Municipio Autónomo San Juan Copala, Jorge Albino, y el Vocero del Municipio, Casimiro Martinez Aguilar, denunciaron el ingreso hasta la zona, de la policía estatal y junto a elementos de la Agencia Estatal de Investigación, quienes supuestamente realizarían pesquisas sobre la muerte de Anastasio Juárez, uno de los líderes de la UBISORT. Hasta donde se tiene infomación, se teme que los militares ingresen hasta el centro del Municipio Autónomo. Se está esperando más información que pueda llegar desde el lugar.

Según las informaciones que tiene Albino, de todos estos hechos resultó la toma del Palacio Municipal de San Juan Copala por parte de los paramilitares, quienes ingresaron junto a la policía disparando, lo cual no es más que otro intento de acabar con la resistencia que lleva hasta ahora el Municipio Autónomo.

La policía del estado no quiso brindar seguridad de ningún tipo a la Caravana âBetty Cariño y Jyri Jaakolaâ, la cual intentó llevar ayuda humanitaria a San Juan Copala y documentar la situación política y de derechos humanos. Mas bien bloquearon su llegada. Ahora, ingresan sin mayor problema apoyándose en la versión de UBISORT respecto a la muerte de Juárez. De esto se desprende la clara parcializació n de las fuerzas militares y policiales con los grupos paramilitares en la región,
Albino desmintió la versión de UBISORT sobre el supuesto asesinato de Juárez en San Juan Copala, fundamentalmente porque éste no tiene casa allí, tal y como lo afirmaba el comunicado que emitió UBISORT. Lo que se sabe, es que el grupo UBISORT tuvo conflictos en La Sabana y en Juxtlahuaca con una organización de taxistas, a un numero determinado de cuyos miembros habían âsecuestradoâ. Se registraron tiroteos en Juxtlahuaca. De estos hechos habría derivado la muerte de Juarez que ahora quiere ser achacada a personas del Municipio Autónomo, que en realidad no están ahí, sino que se encuentran en Distrito Federal.

Hay una escalada represiva contra el Municipio. El día 26 se registró un tiroteo a un domicilio particular donde resultó desaparecida una mujer. El día de hoy , afirma Martínez, se ha denunciado la existencia de dos personas heridas y dos desaparecidas. Se teme el ingreso de tropas militarres para completar una TOMA TOTAL DEL MUNICIPIO CON LA CONSIGUIENTE DESALOJO O MUERTE DE LAS PERSONAS QUE AÚN RESISTEN EN SAN JUAN COPALA.

El estado sigue impulsando la versión de âguerra entre triquisâ, desde una mirada racista. Tal y como se hizo en el caso de Acteal. Y tal como evidenciaron los hechos de Acteal de hace trece años, San Juan Copala demuestra que la ola paramilitar es la forma en que el estado ha decidido mantener bajo control zonas que intentan llevar a cabo proyectos autónomos. Así se realizan los planes contrainsurgentes. Cañonazos de miles de pesos para comprar a la gente que se presta a su estrategia, o encarcelamiento y muerte para l@s que resisten.

El Municipio Autónomo convocó a una conferencia de prensa para el día de mañana Sábado 31 de julio a medio día en el Plantón del Zócalo. También ha hecho un llamado a las personas que han venido apoyando la causa del Municipio Autónomo, estar alerta ante nuevas noticias que puedan darse en el transcurso de estas horas.

Más de las buenas noticias

Muchas gracias Naty y comparto tus palabras:>



> Qué lindo que en Cataluña a partir del 2012 las torturas de toros serán objeto del pasado pero acá en donde vivimos el GDF pretende impulsar, entiéndase abarrotar semanalmente la monumental plaza de torturas, LAS TORTURAS DE TOROS, qué bueno que festejemos por los animales de allá pero también los animales de aquí necesitan que se vete su tortura, por eso les pido que entre sus contactos lleven esta noticia y que abarrotemos nosotros con nuestros comentarios, sugerencias y queja a dicho gobiernos, haciéndole saber qué opinamos de tan analfabeto acto cultural.> >
Un poco de sensibilización visual, puedes cerrar los ojos e imaginar que harías tú si fueras tu el toro, en la plaza.> >
> gracias.> > > > Por un mundo donde quepan muchos mundos y amores.>
¡NO HAY LIBERTAD POLÍTICA SINO HAY LIBERTAD AMOROSA Y SEXUAL!> ¡PRESOS Y PRESAS POLÍTICOS LIBERTAD! > LIBERACIÓN ANIMAL.> > DIANA MARINA NERI ARRIAGA. >

Buenisimas noticias dentro de tanta rabia

NO MÁS TORTURAS DE TOROS EN CATALUÑA!!!

http://www.animanaturalis.org/n/11125/triunfo_historico_para_los_animales_cataluna_prohibio_las_corridas_de_toros


http://www.youtube.com/watch?v=9HZqtNML2Us

Escuchemos a nuestros compas animales, ellos ya no quieren ser "toros bravos"










Corridas de toros

El término "fiesta brava" no es un término apropiado, pues en primer lugar, no es ninguna fiesta torturar y matar a un animal y en segundo lugar el toro está tan confuso, psicológicamente atormentado y físicamente debilitado que es difícil clasificarlo como “bravo”. Por otro lado. ¿Cuán bravo puede ser un herbívoro? Los aficionados justifican el acto denominándolo una "tradición". Los opositores a las corridas de toros mantienen que no importa cuál sea la historia, las corrida de toros son un acto cruel que debería pertencer a pasado.
El negocio
Uno de los grupos que más apoya las corridas de toros es la industria del turismo. Los agentes de viaje y los promotores de las corridas de toros describen la lucha como una competencia festiva y justa. Lo que ellos no revelan es que los toros nunca tienen la posibilidad de defenderse, y mucho menos de sobrevivir. br> Muchos ex-toreros reconocidos han informado que a los toros se los debilita intencionalmente golpeándolos en los riñones y colgándoles pesas alrededor del cuello durante varias semanas antes de la lucha.1 La Fundación Brigitte Bardot, un grupo francés que se opone a las corridas de toros, describe otros métodos utilizados para el debilitamiento de los toros: "La mayoría de las veces los animales entran al ruedo ciegos porque se los deja en la oscuridad durante 48 horas" antes del enfrentamiento.

"Luego la gente golpea con bolsas de arena la cabeza del animal—por mucho tiempo y violentamente—para privar (al toro) de (sus) sentidos..." Una práctica habitual es "rasurar" los cuernos de los toros serruchándoles algunas pulgadas. Los cuernos de los toros, al igual que los bigotes de los gatos, ayudan a los animales a orientarse, con lo cual un cambio repentino altera su coordinación.



El rasurar es una práctica ilegal.

Por ello, a veces, después de la corrida un veterinario examina los cuernos del toro. Sin embargo, en 1997 la Confederación de Profesionales de Corridas de Toros, incluyendo 230 matadores de España, realizaron una huelga en oposición a dichas inspecciones veterinarias. Los manifestantes reclamaban que los veterinarios no tenían la "experiencia suficiente" para examinar a los toros.3 No obstante, muchos reconocen esto como otros de los aspectos de la corrupción que se infiltra en un negocio que proporciona a cada uno de los matadores profesionales más de US$ 1 millón al año. En 1996 España registró un total de US$ 1.400 millones en la venta de entradas.4
Mutilación sistemática
En un evento típico, el toro entra en el ruedo y es abordado por hombres que lo agotan corriendo a su alrededor en círculos y engañándolo para que se golpee. Cuando el toro está cansado y le falta el aire, se le acercan los picadores.
Los picadores son hombres que montan sobre caballos cuyos ojos están vendados y que insertan lanzas dentro del lomo y músculos del cuello del toro. Esto dificulta la capacidad del toro de levantar su cabeza.5 Ellos giran y presionan las lanzas para asegurarse de que el toro pierda una gran cantidad de sangre. Luego aparecen los banderilleros a pie, quienes se encargan de distraer al toro y se precipitan hacia él mientras le clavan más lanzas.

Cuando el toro se ha debilitado como consecuencia de la pérdida de sangre, estos banderilleros corren alrededor del toro en círculos hasta que se marea y la persecución se detiene. Finalmente, aparece el matador y luego de provocar algunas exhaustas embestidas del animal moribundo, trata de matar al toro con su espada.



Tras la estocada final, un nuevo verdugo es llamado al ruedo para apuñalar hasta la muerte al agotado y sumiso animal. 6 La daga debería cortar la médula espinal, pero aún esto puede fracasar dejando de esta forma al toro totalmente consciente pero paralizado mientras el matador le corta oreja y rabo como trofeo, para después encadenar sus cuernos y arrastrarlo fuera del ruedo.
"Puedo entender cómo la gente ve esto como una barbarie", dijo un reconocido matador francés de 19 años, Chamaco, pero "la matanza del toro es como la firma de una pintura", excepto que esta "pieza" es rápidamente descuartizada para vender su carne. Este mismo matador es famoso por entretener a la audiencia. "Él le grita al animal, haciendo gestos salvajes y triunfales, provocándolo, hostigándolo y suplicándole que baile con él", describe un espectador. 7 Si el público está contento con el matador, las orejas y cola del toro son cortadas y presentadas como un premio. Algunos minutos más tarde, otro toro ingresa al ruedo y el ciclo comienza nuevamente.
Otras víctimas
Los toros no son las únicas víctimas de la plaza. El editor de una revista estadounidense que está a favor de las corridas de toros admitió que a los caballos utilizados en las corridas se les "administra drogas detrás de la oreja. A los caballos los drogan, les vendan los ojos para que no huyan del toro (a quien temen por naturaleza) y los golpean con frecuencia".8 Estos caballos, que son a menudo corneados, generalmente tienen las orejas tapadas con periódicos mojados para debilitar su capacidad auditiva, y sus cuerdas vocales son frecuentemente cortadas para que su llanto no distraiga a la audiencia. Los caballos son con frecuencia caballos de arado muy viejos para ser de utilidad y terminan siendo derribados por toros que llegan a pesar hasta media tonelada.9 En ocasiones los toros cornean a los caballos y sus heridas son rellenadas con paja para que no se vean la sangre ni las vísceras.
La reproducción de los toros
La cría selectiva de toros ha permitido a los ganaderos crear un toro que morirá de una manera más satisfactoria para el público.11



Los toros son elegidos para cruzarse con vacas que cuando son atacadas con lanzas, siempre responden embistiendo de la misma manera. Ellos son criados para volver a ser torturados reiteradamente. 12
Otros rituales de abuso
La corrida de toros mexicana también incluye la novillada, o corrida de novillos. Los toros bebés, algunos de tan sólo unas pocas semanas de vida, son traídos dentro del ruedo en donde espectadores, muchos de los cuales son niños, los apuñalan hasta la muerte. Estas masacres finalizan cuando los espectadores cortan las orejas y la cola de las pequeñas crías que por lo general están totalmente conscientes y echadas sobre su propia sangre.13



Las llamadas "corridas de toros no sangrientas" que son legales en muchos estados de Estados Unidos suponen la participación de personas que provocan y atacan al toro. Si bien el molestar y el abuso son parte del espectáculo, la matanza debe ser realizada fuera del ruedo.
En Colombia hay un festival anual en el cual los toros solitarios son atormentados por miles de personas que creen que están probando su "valentía" (ayudados por un ambiente festivo y grandes cantidades de alcohol). "Si nadie muere es aburrido", lamenta Carlos Pérez, jefe del comité que organizó dicho evento en 1996.



Pero el mismo torero colombiano Luis Cuadrado admite, "es sólo un toro contra miles de imbéciles". Cuadrado prefiere sentarse en el piso hasta que el toro está lo suficientemente cerca para clavarle la lanza, luego de esto se escabulle inmediatamente para estar seguro. Estos festivales duran entre 4 y 5 días, con por lo menos 35 toros matados cada día. 14
La oposición
En 1567, el Papa Pío V decretó que "las exhibiciones de animales o toros que son torturados son contrarias a los deberes cristianos y a la piedad". Él pidió que "se le ponga fin a aquellas diversiones sangrientas, miserables y más apropiadas para los demonios que para el hombre"



. 15



Los mismos seguidores de las corridas de toros no pueden negar que tal práctica es una barbarie. El autor mexicano Eduardo del Río, quien glorificó la matanza de los toros en sus libros, describió las corridas de toros como "una barrera para la humanización del hombre".16



Lyn Sherwood, editor de una revista a favor de las corridas de toros, declaró orgullosamente, "no tengo ningún problema moral de promover algo que considero moralmente injustificable". 17La mayoría de estas prácticas son ilegales en Estados Unidos por su crueldad intrínseca. Pero los turistas, especialmente proveniente de Estados Unidos, hacen que las corridas de toros continúen siendo un negocio. Al mismo tiempo, más jóvenes hispanos están protestando contra este crudo ritual y en 1992, Madrid fue asediada por 400 manifestantes españoles que pedían ponerle fin a la práctica. 18



En todo el mundo han surgido grupos que están en contra de las corridas de toros, incluyendo la agrupación Compasión por el Toro, OLGA, Alternativa Española para la Liberación Animal, Derechos para los Animales, LIBERA!, la Peña Mexicana Antitaurina y la Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales en Tijuana y Ciudad de México.
















El Partido Verde español ha estado trabajando con la Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal (ADDA) para prohibir las corridas de toros. En Abril del 2004 Barcelona fue declarada Ciudad antitaurina gracias a una campaña que juntó 260 mil firmas. Aunque esto no significa la prohibición de las corridas de toros, es un avance moral que da pie a que se siga trabajando para su total prohibición.La única manera de acabar con esta horrenda tradición es dejando de asistir a estos espectáculos. Es necesario dirigirse a los turistas y agencias de viajes para que no promuevan más este tipo de eventos.






Hoy me evado y me voy al campo de fresas...





Hoy me evado de este mundo de guerra, periodistas desaparecidos, impunidad, estado de sitio, enajenación, niño moneandose, incomprensión, militares que se ponen mascara de humanos, ingenuos redentores, misantropos por paquete y a precio especial, políticos de mierda, incapacidad para comunicarse y decir ¡lo siento!, soberbia, matanza eterna contra los animales y otros millones más de etcéteras, sólo por pedirle a ella que me deje llevarla al campo de fresas....
Gorgona

lunes, 26 de julio de 2010

Sexualidad en mesoamérica








"El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos. La patria que construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que todos los pasos la caminen, que todos la rían, que la amanezcan todos."
EZLN
http://www.radiomenteabierta.com/ludico/

Ya la semana pasada damos algunos pasitos sobre la sexualidad desarrollada en Mesoamérica; hablábamos de las dualidades, los papeles de la feminidad y la masculinidad desde su cosmovisión, ritos y quehaceres.

Pero este lunes sí llegaremos a la exploración de sus modos sexuales de convivir, sus divinidades transgresoras, el sexo servicio, las actitudes frente a la infidelidad, la poliginia y hasta un poquito de los trazos históricos de la vagina dentada.

¿POSIBILIDADES POLIAMOROSAS? Tal vez no… pero importantes referencias sobre matrimonios colectivos.

Estos son los temas de hoy en LA CASA DE LOS 1000 CUARTOS.

Y por supuesto: poesía indígena, desde el canto de las mujeres de Chalco hasta lo que las indígenas del siglo XX nos susurran, nos gritan… por un YA BASTA.

La revolución comienza en nuestro cuerpo, es indispensable regresar a este, regocijarnos de ser, estar, compartir y por supuesto… transgredir, transgredirnos.

http://www.radiomenteabierta.com/ludico/


Porque amar puede ser un asunto de más de dos….
Recuerda todos los lunes desde las 8.30 a las 10 pm, y en los archivos, todo el tiempo y siempre.

http://www.radiomenteabierta.com/ludico/

¿CONOCES LOS VAIVENES DE LA PROPUESTA POLIAMOROSA?

Y si nos vemos en vivo en el programa entonces los modos directos son:
Teléfono 55 92 56 69
Comunicación virtual: Agregar el correo de http://mx.mc367.mail.yahoo.com/mc/compose?to=cabina@radiomenteabierta.com para el Messenger de Hotmail, o bien agregar cabina42. Por yahoo y cabina 42 por skipe, y al correo de http://mx.mc367.mail.yahoo.com/mc/compose?to=poliamorenmexico@yahoo.com.
También está el grupo yahoo de poliamor en México:
http://mx.groups.yahoo.com/group/poliamor_en_mexico/

¡Que idiota! Y te esperaba, y pensé que juntas algún día liberariamos las escarchas de nuestra propia patria

Y se fue...

Es insoportable amarla...

sábado, 24 de julio de 2010

"La lucha debe ser por una vida vivible"



http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2010/07/24/_-02205790.htm
Judith Butler: "La lucha debe ser por una vida vivible"


La definición actual de izquierda, el gobierno de Obama, el matrimonio gay, el "error" de reivindicar el derecho a la vida y el papel central de los medios de comunicación son algunos de los temas de este diálogo con la autora de Marcos de guerra, la teórica feminista más prestigiosa de la actualidad.
Por: Pablo Rodríguez



ALERTA. “Es evidente hoy que la violencia estatal destruye los derechos humanos” , dice Butler.


Michel Foucault es reconocido como uno de los pilares de la lucha por las minorías sexuales, en especial de su vertiente académica. Sin embargo, solía poner el dedo en la llaga respecto de la definición de una identidad sexual.

Hacer de dicha identidad el eje de definición subjetiva era para él hacerle el juego a los mecanismos de dominación actuales.

El desafío era pensar en una política de izquierda actual que no repitiera los dogmatismos de la izquierda clásica, esa misma que lo eyectó del Partido Comunista francés por su homosexualidad. Décadas después, la estadounidense Judith Butler tomó la posta de Foucault.

En aquel tiempo la lucha era por la liberación sexual; hoy, por el matrimonio gay al que el Congreso argentino acaba de otorgarle fuerza de ley. Y Butler, lejos de adoptar las posiciones dicotómicas que suelen simplificar las cosas, se pregunta si esta lucha no tiene una arista conservadora: la de mantener el dispositivo de alianza matrimonial que fue analizado por Foucault. Para ella, ciertos rasgos de la política de izquierda, sobre todo en el hemisferio norte, muestran un dogmatismo del mismo tipo que el que sufrió el filósofo francés. Antes era la lucha de clases, ahora son los derechos de las minorías sexuales.

Baste como ejemplo el que cita Butler: los inmigrantes que quieren entrar en Holanda tienen que declarar su apoyo a los derechos de los gays, de lo contrario serán deportados.

Y en este ejemplo se encuentra el núcleo de su libro Marcos de guerra. Las vidas lloradas, que es la continuación de Vida precaria. Butler intenta vincular tres temas que al norte del Ecuador son candentes pero cuya vinculación parece incierta: la guerra, la inmigración y la sexualidad.

La filósofa encuentra en los tres un fanatismo por reducir al otro a una condición infrahumana, "una vida que no merece ser llorada", justamente tras años de escuchar variados discursos sobre la "otredad". Butler somete a crítica al multiculturalismo, a las versiones simplistas de las luchas de género y, por supuesto, al complejo ideológico llevado adelante por el gobierno de Bush para llevar adelante sus guerras (son artículos escritos entre 2004 y 2008). Butler charló con Ñ sobre varias de estas cuestiones: la definición de la izquierda hoy, la relación entre sexualidad, guerra e inmigración y el papel central de los medios, y sobre otras más controvertidas, como las trampas de reivindicar "el derecho a la vida" y las paradojas de la definición de los delitos de lesa humanidad para juzgar atrocidades cometidas en el pasado.-¿Qué significa hoy "ser de izquierda"? -

Pienso que los nuevos modos de hacer la guerra llaman a pensar nuevos modos de responsabilidad política. ¿Cómo entendemos los mecanismos básicos de opresión y sujeción cuando el agente no es exclusivamente el Estado-nación?

¿Cómo debemos entender el papel de los medios digitales dentro de los sistemas de guerra? ¿Necesitamos una crítica de estos sistemas de comunicación para poder ofrecer una crítica de la guerra? La izquierda está fragmentada. Las coaliciones antimilitaristas están lejos de los partidos socialistas y socialdemócratas oficiales.

Tenemos que repensar esta distancia, entender esta división y operar dentro de ella. -En la introducción del libro, pone reparos sobre la situación de la izquierda en relación con el gobierno de Barack Obama.-Marcos de guerra fue publicado poco antes de la asunción de Obama y esos reparos eran ciertos. Obama continuó las políticas de Bush más de lo que habíamos esperado.


Hemos visto la escalada de la guerra en Afganistán, el uso creciente de los aviones no tripulados que siempre matan a civiles, una manera mercantilista de concebir la seguridad social y un fracaso para oponerse firmemente al ataque israelí en Gaza. En estos casos se juega cuáles vidas pueden ser lloradas y cuáles no. Su retórica es mucho más inspirada que sus acciones. La cuestión es si la población aceptará o no esta distancia entre el discurso y las acciones de Obama.-

En relación con las vidas que pueden o no ser lloradas, usted plantea que los medios cumplen un papel importante en estas definiciones, que exacerban el dolor de las víctimas para generar una política de la venganza donde ya no pueda ser recibida la demanda de una vida digna de ser llorada. ¿Estaríamos ante una suerte de "ejecución pública" realizada mediáticamente?-

No quisiera que se entienda que los medios simplemente manipulan los afectos. No creo que puedan jugar con nosotros tan fácilmente. Pero creo que podemos entender a los medios como aquello que construye la idea de "una vida digna de ser llorada".

Ciertas presunciones sobre religión, raza, género y clase se hacen normales con el tiempo: son "creencias" que toman la forma de figuras icónicas, y esa iconicidad es reproducida a través de la circulación mediática, logrando cierta eficacia. Ahora bien, más allá de la escena mediática, no hay dudas de que Foucault fue demasiado rápido al hacer la distinción histórica entre regímenes disciplinarios y predisciplinarios.

Pueden trabajar en conjunto; lo hemos visto en varios países, incluyendo la Argentina de la última dictadura, cuando la psiquiatría trabajó junto con los sistemas de tortura. Quizá tengamos que repensar la idea de que la disciplina toma el lugar de la tortura. Pueden estar juntas, una puede liderar a la otra, o hacerse indistinguibles.-Usted plantea que, de hecho, la tortura hoy está legitimada por discursos de saber que esencializan las diferencias culturales.

¿Cómo se da esta situación?-

En la guerra contra Irak la tortura se convirtió en un tipo de humillación sexual que produce coercitivamente al sujeto árabe, y que se basa en apropiaciones teóricas curiosas como las de The Arab mind, de Raphael Patai. Este libro de los años 70 pretende mostrar cómo es la mentalidad árabe y contiene una gran cantidad de prejuicios. Pues bien, The Arab mind fue material de lectura del personal militar, pero no lo fue la Convención de Ginebra, que regula el tratamiento de los prisioneros de guerra.

Lo que se les inculcó a los militares es la idea de que las culturas árabes, supuestamente musulmanas, son premodernas y no aptas para la vida democrática. Esto sirve como una precondición para el tratamiento brutal de los prisioneros. Por un lado, es un prejuicio cultural. Por el otro, el prejuicio cultural en acción significa tortura.-

En relación con la cuestión del terrorismo invocado como motivo de guerra, usted rescata una posición polémica como la de Talal Asad, quien afirma que no hay manera de juzgar a la violencia como justa o injusta partiendo de su origen estatal o no estatal. En la Argentina, respecto de los delitos cometidos por la dictadura, se suele invocar la condición estatal como definitoria de la "lesa humanidad".

¿Podría explicar su posición? -

Por un lado, se podría decir que una de las razones de ser de un Estado democrático es la protección de los derechos humanos de los ciudadanos. Por el otro, debemos ser capaces de defender los derechos humanos de quienes no son ciudadanos. Si el Estado no puede proveer tal defensa, ¿qué hacemos? Es una cuestión de los derechos de quienes no pertenecen a ningún Estado y están implicados en acciones de guerra, pero también es cuestión de los indocumentados cuyos derechos humanos también deben ser protegidos. Si sólo consideramos como merecedoras de derechos a aquellas vidas que representan al Estado-nación, estamos definiendo tácitamente al ser humano en relación con su pertenencia a un Estado.

Cualquiera que sea el significado de "humanidad", es evidente hoy que la violencia estatal destruye los derechos "humanos". Quién es un "ser humano" es una cuestión que surge de manera urgente por fuera de la ciudadanía como tal y en el límite del poder del Estado, y la manera en que resolvamos esta cuestión tendrá claras consecuencias sobre cómo pensamos la estatalidad y sus derechos.

Quizá tengamos que poner entre paréntesis el poder del Estado para comenzar a repensar lo humano en su totalidad.-¿Se puede suspender el poder del Estado?

En el caso del matrimonio gay, que recientemente fue convertido en ley en nuestro país tras una virulenta polémica, la cuestión reside en pedirle al Estado que reconozca ciertos derechos a ciertas minorías, algo que a usted la perturba. -

Es cierto que en Marcos de guerra insisto sobre esta cuestión, pero quiero decir que no me opongo al matrimonio gay. Pienso que el matrimonio debe ser abierto a cualquier pareja de adultos que quieran entrar en ese contrato, sin fijarse en su orientación sexual.

Es un asunto de igualdad de derechos civiles. Pero no sé si este derecho particular debe ser la vanguardia del movimiento gay. Deberíamos preguntarnos por qué el matrimonio está restringido a dos personas, aunque parezca una broma.

¿Cuáles son los modos en que es organizada la sexualidad, y por qué tipos de organización estamos luchando?

Aquellos que están luchando por lograr otras formas sociales para la sexualidad se están convirtiendo en "minorías" dentro del movimiento para establecer los derechos de los gays al matrimonio. ¿Por qué no estamos pensando en otros modos de dependencia, parentesco y alianza sexual? ¿Por qué el movimiento no se focaliza en contrarrestrar la violencia de género en todos sus niveles o nos ayuda a sostener a los jóvenes queers o a luchar por vivienda digna y beneficios sociales para la gente de edad que no está dentro del modelo marital o familiar clásico?-


También critica las visiones esencialistas que reivindican el "derecho a la vida".


-Estas visiones piensan que ese derecho corresponde al de una vida individual. Por ese error quedamos presos de debates acerca de qué es un individuo vivo. Se trata de las normas que gobiernan la inteligibilidad de un ser humano.


Podemos intentar otra interpretació n: preguntarnos sobre las condiciones en las cuales la vida se hace vivible.

Tenemos que luchar por esas condiciones. La pregunta por la vida en abstracto responde a posiciones cercanas al humanismo y al individualismo liberal. Lo que yo propongo es pensar a la vida a partir de sus condiciones sociales y desde allí juzgar qué vida merece ser vivida.

lunes, 19 de julio de 2010

Biopolítica del clítoris: Análisis de un caso de protección jurídica del placer.


Biopolítica del clítoris: Análisis de un caso de protección jurídica del placer.
Autoras: Matilde de la Iglesia, Mariano Dupont, Leonor Silvestri, Gustavo Melera




Con diferente potencial llegan a la Criminología hombre y mujer. Él delinque por muchedumbre de razones, y de muchas maneras; comete delitos ella siempre por mujer y como mujer. Inequívoca, delatante aquí la Criminología sexual diríase que se personaliza. La mujer aparece como el ser representativo de la Sexología criminal. Quintiliano Saldaña, La sexología, Madrid, 1930.

Ni el crimen ni el criminal son objetos que se puedan concebir fuera de su referencia sociológica. Jacques Lacan, Introducción teórica a las funciones del psicoanálisis en criminología, 1950.

Quisiera que nunca perdiéramos de vista el hecho de que nuestros debates sobre la biología del cuerpo siempre son debates simultáneamente morales, éticos, y políticos sobre la igualdad política y social y las posibilidades de cambio. Anne Fausto Sterling, Cuerpos sexuados, 2001.

Introducción

El estudio de este caso podría ser considerado el primer antecedente de protección jurídica del placer en Argentina. En los rastreos bibliográficos documentales no se han hallado otros casos anteriores que plantearan problemáticas afines. Asimismo, los fallos judiciales y la glosa tomada como referencia no citan jurisprudencia que permita suponer la existencia de un caso similar previo al analizado en este artículo en nuestro país.

La causa judicial que nos convoca no trajina en rigor un delito contra la integridad sexual en los términos de la ley 25087/99, o de su antecesora, sino una “lesión” corporal: ablación de clítoris. Las pericias solicitadas por los magistrados se han dirigido a establecer qué papel juega el clítoris en la posibilidad de satisfacción sexual para evaluar la gravedad de tal lesión. La mujer amputada declara una disminución notable de su capacidad orgásmica. Cabe señalar la imposibilidad del restitutium ad integrum desde una perspectiva fisiológica y psíquica en simultaneidad.


Corresponde aclarar que sólo hubo acceso a los fallos de 1º y 2º instancia –en 1959 y 1961 respectivamente-, publicados en La Ley (Tomo 110), junto a una glosa efectuada en 1963 por el Doctor Guillermo J. Ouviña (Profesor Adjunto de Derecho Penal por las facultades de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de La Plata), con el fin de ilustrar la temática del orgasmo como bien jurídicamente protegido, texto éste sobre el cual se ha efectuado una revisión crítica.
El Prof. Ouviña es relevante en tanto principio de agrupación de las significaciones del discurso, esto es, en tanto “función-autor” (Foucault, 1999c). En este sentido, su discurso no será tomado como producción individual sino como resultado de un complejo sistema de operaciones ideológicas legitimadoras y preponderantes propias de Buenos Aires de fines de 1950 y comienzos de 1960.[i] Pero, si bien las credenciales de Ouviña dan a la función-autor un peso considerable, el foco estará puesto sobre el discurso avalado y no sobre la función que lo avala: Es necesario concebir el discurso como una violencia que se ejerce sobre las cosas, en todo caso como una práctica que les imponemos; es en esta práctica donde los acontecimientos del discurso encuentran el principio de su regularidad. (…) no ir del discurso hacia su núcleo interior y oculto, hacia el corazón de un pensamiento o de una significación que se manifestarían en él; sino, a partir del discurso mismo, de su aparición y de su regularidad, ir hacia sus condiciones externas de posibilidad, hacia lo que da motivo a la serie aleatoria de esos acontecimientos y que fija los límites. (Foucault, 1999ª: 53) Así se justifica el uso del término “función-Ouviña”, en adelante f(O), para señalar el lugar de enunciación del discurso que será analizado y evitar apreciaciones dirigidas al individuo Ouviña.


Por otra parte, la relevancia de este caso estriba en que los fallos y, muy en especial, el texto de la f(O), establecen lo que se considera un “punto de partida” para el tratamiento de casos similares en relación al concepto de “placer”. Este aspecto puntual, que hará lugar a la labor arqueológica (en sentido foucaultiano), será complementado con otros dos aspectos: uno relativo al discurso de la f(O) y sus significaciones implícitas (para un análisis hermenéutico) y otro relativo al papel que ese discurso desempeña en el contexto social en que se inserta el escrito (para consideraciones biopolíticas). Estos aspectos se inscriben respectivamente en tres dimensiones que a la vez delimitan y extienden la soberanía del proyecto de investigación marco de este escrito: histórico-genealógica, simbólico-imaginaria e institucional-organizacional.
Más aún, esta comunicación continúa las indagaciones orientadas a enfatizar el papel irremplazable de la Psicología Jurídica.

En esta oportunidad, si bien se trata de un caso de lesiones, las consideraciones vertidas dan la posibilidad de establecer que una amputación genital sienta antecedente al momento de abordar los delitos contra la integridad sexual –ya que la amputación compromete indefectiblemente la integridad bio-psico-social de un individuo. Por otro lado, destaca el carácter irreductible de la singularidad, aquí en relación directa con la capacidad orgásmica de la mujer.

El caso

La perspectiva de análisis empleada está mediada por la interpretación de los recortes de las declaraciones hechas en los fallos en 1º y 2º instancia y la glosa, dado que no se ha podido acceder al expediente de forma directa por razones de inviabilidad institucional.


El caso involucra a una mujer (denunciante) y a un hombre (denunciado): “la Srta. A.” y “el doctor G.”. El doctor G., cirujano, extirpó el glande del clítoris de A. en una operación “clandestina” cuyo fin diverge según las dos versiones: A. declara que la intervención quirúrgica por parte de G. le iba a servir para corregir una desviación del útero que le impedía quedar embarazada; G. declara que la operación tenía como fin disminuir la excitación sexual permanente de A. El Dr. G. (casado, 40 años de edad) era amante de A. (soltera, 19 años). Esto explicaría la mutua anuencia para practicar la operación en su consultorio, sin asistentes, y sin que otras personas (tal como los padres de A) estuvieran informadas. Existe, además, un documento firmado por A. en el que da su consentimiento para la operación en los términos declarados por G.; aunque A. afirma, a su vez, haberlo firmado bajo amenaza de muerte y luego de la operación.
Dado que G. reconoció haber practicado la ablación de clítoris, lo que los fallos y la glosa quieren determinar es la gravedad y las consecuencias de la amputación.
El fallo en 1º instancia del 6/11/59 resulta en algunos aspectos, teniendo en cuenta el contexto histórico, instituyente. Descarta contundentemente las excusas del imputado para justificar su acción, y reprocha el carácter irregular de la operación así como los argumentos dados por G. para realizarla. Condena la supuesta autorización dada por A. para ser intervenida quirúrgicamente: “la más elemental lógica del conocimiento corriente del ser humano, nos indican que la víctima jamás pudo aceptar la mutilación practicada para los fines confesados por G. porque no existe ninguna persona normal que permita la disminución gratuita de su capacidad orgásmica” (611-2).

Considera impertinente e inverosímil tanto el supuesto hipererotismo como la condición de prostituta de A.: “Estamos ante un profesional que procedió de mala fe con un acto médico sin justificación legal, científica ni moral, y con desprecio absoluto de la persona humana, su libertad y sus derechos, mediante una operación mutilante de consecuencias psicosexuales definitivas para la víctima, aunque después pueda obtener por repetidos ensayos el orgasmo vaginal que será, sin duda, durante muchísimos años, retardado y débil” (620). Que se trata de “lo que Pellegrini llama ‘métodos ofensivos para la personalidad del sujeto’” (620). La condena resulta ejemplar: el juez Bernardo de Quirós condena a G. autor responsable del delito de lesiones graves calificadas por alevosía, a cumplir la pena de cinco años de prisión, con accesorias legales y costas.
El fallo en 2º instancia del 17/11/ 61 centra sus argumentos en el consentimiento de A. Los jueces Argibay Molina y Frías Caballero consideran que faltan pruebas objetivas de que aquél fuera realizado bajo coacción. Por tanto deducen que A. conocía el carácter de la intervención que le sería efectuada por G., aunque no se considere legalmente válida la autorización otorgada por escrito.
El conocimiento de A. de la situación justifica descartar la alevosía como agravante de la acción de G. Finalmente, no está probada la lesión grave (debilitación permanente de un órgano), “sino, en principio, a lo más, el tipo básico de lesiones simples” (623), según el art. 89 del Cód. Penal. Descartadas la impotencia y la capacidad de concebir, sólo queda “una alteración cuantitativa de la aptitud de goce sexual (disminución de la libido)” (623), lo cual tampoco está suficientemente probado. De este modo, la condena se reduce a dos a años de prisión en suspenso con costas. Nada se dice de la licencia para ejercer la medicina por parte de G., quien es calificado apenas como “un médico torpe”.
En cuanto a la glosa, que consta de los siguientes apartados: El hecho, La Clitoroctomía[ii], La Clitoroctomía como pauta cultural, El erotismo como bien de consumo, El erotismo como bien jurídico. Conclusiones, resulta significativa institucionalmente por la jerarquización que por un lado realiza en cuanto a la temática, y paradójicamente en tanto soporte teórico- académico del fallo en 2º instancia.

Infinitud de la realidad vital

En la “Introducción” de la glosa se lee: “La situación que analizamos demuestra la estrechez de la previsibilidad jurídica frente a la infinitud de la realidad vital” (602). Esta advertencia señala la existencia de una dimensión siempre excedente en relación al orden jurídico. Sin embargo, en la indagación del grado de daño causado por G. en el cuerpo de A., la f(O) eclipsa esa premisa en tanto que el discurso jurídico persigue constantemente alcanzar cierta “uniformidad” relativa a la “naturaleza (humana)” que menoscaba la singularidad individual de A. Esta búsqueda de uniformidad se orienta a determinar la “función del clítoris”. Las diversas trayectorias de análisis de la f(O) oscilan entre lo irreductible de la vida y las estrategias normalizadoras de los procesos de singularización subjetiva.
La “infinitud de la realidad vital” parece perder peso significativo cuando de lo que se trata es de un individuo y, correlativamente, parece colocar todo el peso en las regularidades estadísticas que proveen lo que la f(O) denomina “una pauta real” (604). La pauta real es provista por los grandes conjuntos numéricos y ofrece los parámetros comparativos de valoración del “ámbito de la intimidad” para casos individuales en desmedro de lo que pudieran decir, pensar y sentir los individuos de cada caso contabilizado.[iii] Resulta entonces que la “estrechez de la previsibilidad jurídica” retorna en su propio discurso bajo la forma de una concepción estadística para la provisión de pautas que determinen el valor de las prácticas sexuales. La “infinitud de la realidad vital” se ve así reducida al conjunto de los casos que, sumados, proveen “una uniformidad observable por la experiencia” (604, cursivas originales).
En este contexto, es pertinente establecer inicialmente la función antropológica del Derecho, siguiendo los desarrollos de Supiot.

La importancia decisiva de dicha función radica en que: Convertir en “homo juridicus” a cada uno de nosotros es la manera occidental de vincular las dimensiones biológica y simbólica que constituyen al ser humano.
El derecho reúne la infinitud de nuestro universo mental con la finitud de nuestra experiencia física y cumple así en nosotros una función antropológica de instauración de la razón. La locura acecha en cuanto se niega una u otra de las dimensiones del ser humano, sea por tratarlo como un animal o sea por tratarlo como un espíritu puro, libre de todo límite salvo los que él mismo se pone. (2007: 12) El lenguaje sería para él la primera operación antropológica de inclusión del individuo en una sociedad determinada. Desde antes del nacimiento, la palabra otorga un nombre y asigna un lugar en una cadena de filiación.

Es así que el Derecho, en tanto discurso, liga al individuo en un enjambre de vínculos que permiten su acceso a la humanidad y otorga a cada nueva vida una significación. La razón que posibilita al hombre devenir racional supone una serie de procesos de subjetivación que –desde una regulación exterior socialmente aceptada– reconoce al individuo como único e irrepetible a la vez que igual a todos sus semejantes, pasible por tanto de los mismos derechos y obligaciones. No hay para Supiot el dilema entre la “infinitud de la realidad vital” y “la estrechez de la previsibilidad jurídica”. Por el contrario, la multiplicidad de regulaciones –entre las cuales la del lenguaje ocupa un lugar central– producirían las condiciones para el acceso y la inclusión en dicha infinitud. El autor apela a las advertencias de Hanna Arendt (2003) respecto del peligro de la supresión de la persona jurídica en el Hombre, herramienta de los regímenes totalitarios que en su versión más siniestra reduce a la persona a un objeto.

En el mismo sentido, este autor repudia la hegemonía de la perspectiva economicista de mercado, que reduce igualmente a la persona a una mera unidad de cuenta intercambiable y sustituible, como un nuevo dispositivo de supresión del componente humano, excluyéndolo de sus derechos inalienables.

La operación efectuada por la f(O), a través de un extenso rastreo multidisciplinario, subsume el cuerpo de A. en la suma de todos los cuerpos femeninos que deberían obtener placer sexual de una misma manera. Apoyado en el discurso jurídico, la f(O) opera negando los derechos de la demandante: Negar la función antropológica del derecho en nombre de un supuesto realismo biológico, político o económico es un punto en común de todos los proyectos totalitarios. (…) Por ello es que se sintió la necesidad, luego del horror nazi, de garantizar la personalidad jurídica a todo hombre y en todo lugar[iv]. (Supiot, 2007: 13) La “infinitud de la realidad vital” no plantea pues un obstáculo intrínseco a la previsibilidad jurídica, como sostiene la f(O). En tanto el discurso jurídico –desde Pierre Legendre (1999; 2001)– ha visibilizado su faceta dogmática como regulación de los vínculos sociales, la función antropológica del Derecho consiste menos en iluminar una supuesta infinitud que en establecer finitas posibilidades de ser y estar en una sociedad. En el mismo sentido, es necesario diferenciar las leyes de la naturaleza de las regularidades sociales:

El derecho no es revelado por Dios ni es descubierto por la ciencia, es una obra plenamente humana en la que participan quienes se dedican a estudiarlo y que no pueden interpretarlo sin tomar en cuenta los valores que transmite (…) Las concepciones de la justicia evidentemente cambian de una época a otra y de un país a otro, pero la necesidad de una representación común de la justicia en un país y en un época dados no cambia. El derecho es la sede de dicha representación, que puede ser desmentida por los hechos, pero que le da un sentido común a la acción de los hombres. (Supiot, 2007: 26)


Resulta fértil en este punto introducir una apreciación conceptual: La institución de la sociedad y las significaciones imaginarias sociales incorporadas en ella se despliegan siempre en dos dimensiones indisociables: la dimensión conjuntista-identitaria (‘lógica’) y la dimensión estrictamente o propiamente imaginaria. (Castoriadis, 1981: 71)

Esta última –que guarda a su vez una faz “radical” correspondiente a la psique del sujeto y una faz “social” propia del anónimo histórico-social– es la fuente de las significaciones que instituyen relaciones sociales. Las relaciones sociales se establecen simbólicamente en virtud de un “imaginario instituyente” que asedia de manera incesante el orden de lo instituido, no en el sentido de una oposición entre instituyente e instituido sino en el sentido de que lo instituido es la forma relativamente estable de presentificación de lo instituyente. El ser de lo instituyente se manifiesta como fijeza instituida y transitoria, mientras que el ser de lo instituido es su misma autoalteración perpetua (Castoriadis, 1993)

Este “imaginario instituido” o “imaginario segundo” está formado por significaciones imaginarias sociales que pueden ser imágenes, representaciones, discursos y, condensados en estos discursos, creencias, esperanzas y miedos colectivos.[v] Así, las relaciones sociales, los usos y las costumbres, son también instituciones aunque no estén registradas en el plano del Derecho.[vi]

Desde esta perspectiva, hay en este caso dos órdenes de lo instituido que coexisten: el jurídico y su previsibilidad, por una parte; y el de las significaciones que cargan los usos y las costumbres, por otra. Este segundo orden distintivo, regulador social de los pensamientos, sentimientos y acciones de los individuos, es tan determinante como el primero. El 1º fallo sorprende felizmente porque el juez introduce un movimiento que apunta a la protección jurídica del placer, y reconoce la singularidad de A. y sus posibilidades de satisfacción en los intercambios sexuales. Sin embargo, ese germen innovador de la norma establecida es acallado por el 2º fallo, y por la f(O) en tanto representantes de los imaginarios instituidos de la época, para quienes la joven de 19 años ha violentado las normas sociales al mantener una relación afectiva y adúltera con un hombre casado que la dobla en edad.
Cabe señalar que los delitos sexuales figuraban en el Código Penal, hasta 1999, bajo la forma de delitos “contra la honestidad”, bien jurídico protegido en general, organizados en capítulos como los tipos penales que parecían además proteger otros bienes: La fidelidad (adulterio), la libertad sexual (violación), el pudor (abuso deshonesto), la moral pública y la libertad (estupro) En esta línea, Soler (1973) definió la “honestidad” como una exigencia de corrección y respeto impuesta por las buenas costumbres en las relaciones sexuales. La ley 25087/99 reemplaza el título “Delitos contra la honestidad”, atendiendo a la fuerte carga ideológica del mismo, por el de “Delitos contra la integridad sexual”. Este reemplazo intenta superar los prejuicios de género[vii] y las valoraciones morales subyacentes a la noción de “honestidad”, que: (1) condena todo ejercicio de la sexualidad que se desvíe de la norma y (2) deriva en la “culpabilización” de las víctimas. Si bien la noción de “honestidad” ha perdido estatus jurídico, sigue operando con vigor en virtud de los imaginarios que condicionan las emociones, las prácticas, y los pensamientos del conjunto social (Castoriadis, 2007).

Recíprocamente, la noción de “integridad sexual” ha ganado estatus jurídico, universalizándose, pero no ha sido internalizada por el conjunto social: convive un universal que hace al “uso y la costumbre” con un universal que responde al ordenamiento jurídico.

Biopolítica del clítoris

Foucault (2003) introduce un concepto clave para explicar las transformaciones políticas y sociales operadas desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Una multiplicidad de dispositivos y mecanismos de poder sufren una mutación: Ya no se trata de doblegar o reprimir fuerzas en pugna –como sostienen las teorías clásicas “libertarias” sobre la represión de la sexualidad– sino de producir, fomentar, instituir y hasta exacerbar las fuerzas de la vida. Desde una perspectiva jurídica como discurso y arte de la gubernamentalidad, se estaría en presencia de un pasaje del derecho del soberano hacia el poder de los Estados.

Proceso complejo y multidimensional de los dispositivos de poder sobre la vida que a partir del siglo XVIII puede situarse en dos configuraciones permanentemente vinculadas entre sí: La primera, sustentada en las disciplinas de domesticación y extracción energética de los cuerpos como unidades de producción, que Foucault define como anatomopolítica; la segunda, desarrollada y establecida posteriormente, consiste en un poder sobre el cuerpo, ya no como unidad sino como especie que comporta toda una serie de controles y regulaciones de poblaciones enteras.

En este marco, desde una perspectiva biopolítica, el poder prolifera sobre la vida antes que suspenderla. La introducción de esta perspectiva ha disparado toda una serie de profundizaciones que generan nuevas aperturas conceptuales. En todas ellas, los cuerpos de las poblaciones aparecen como producciones determinadas por una multiplicidad de mecanismos de control y regulación. Sin embargo, estos dispositivos no se imponen por la vía represiva sino por la legitimidad científica, toda una serie de discursos, técnicas y especializaciones que a través del saber-poder de la ciencia producen “la verdad”.
En este caso, la f(O) apela a un conjunto de saberes legitimados para acceder a la verdad del placer del cuerpo de la Srta. A. Puesto que los modos singulares de erotización y sexualización de la joven aparecen descartados se puede estimar la emergencia de una operación biopolítica del clítoris, donde la infinitud de la realidad vital deviene una normalización del cuerpo y de sus potencialidades: “(…) la función del clítoris desde el punto de vista fisiológico debe ser una pauta real, esto es, una uniformidad observable “por la experiencia” (604, cursivas originales)


Como parte de dicha posición epistemológica, la f(O) apela a la Antropología para retomar los estudios de algunas poblaciones africanas; los orígenes de la Antropología se vinculan a la necesidad del colonizador de comprender la cultura del colonizado.

El principio por el cual la Antropología clásica constituye un discurso que da cuenta de una biopolítica de las poblaciones colonizadas es ignorado por la f(O), que se limita a tomar la clitoroctomía como pauta cultural para establecer un paralelismo que niegue la diferencia intercultural, y relativice así la gravedad del daño en el cuerpo de la Srta. A., enfatizando “la coincidencia del hecho biológicamente considerado” (608), aunque sin dejar de calificar como “simbolismo irracional” el hecho de que algunas culturas designen como femenino al hombre por su prepucio y masculina a la mujer por su clítoris. Cabe señalar como una inconsistencia significativa la equiparación en las culturas relevadas de los mitos, creencias y costumbres –la clitoroctomía entre otras prácticas– con sus sistemas jurídicos. Como señala Malinowsky: (…) en todas las sociedades debe haber una clase de reglas que son demasiado prácticas para ser apoyadas por las sanciones religiosas, demasiado gravosas para ser dejadas meramente a la buena voluntad y demasiado personalmente vitales para los individuos para que cualquier instancia abstracta pueda hacerlas cumplir. Éste es el terreno de las reglas jurídicas y me aventuro a predecir que se encontrará que la reciprocidad, la incidencia sistemática, la publicidad y la ambición serán los factores principales en el aparato vinculador del derecho primitivo. (1985:83) En una segunda operación homogeneizante, la f(O) afirma que: “(…) no resulta verosímil creer que tales sociedades vivan desde hace siglos practicando enfermedades incurables, a menos que renunciemos a darle a esta palabra un sentido biológico y universal.” (615, cursivas originales). Es decir que para la f(O) el hecho de que en culturas no occidentales las mujeres que “soportan” la extirpación del clítoris no se opongan a dicha práctica demostraría que no han perdido su capacidad orgásmica, y por ende, la clitoroctomía no implicaría un daño significativo para ninguna mujer de ninguna cultura.

En este sentido, la f(O) apela al relativismo antropológico para equiparar sistemas disímiles social, cultural y jurídicamente; minimizando así no solo la ablación del clítoris en general, sino también la posibilidad de satisfacción sexual testimoniada por la Srta. A. En el devenir del texto de la glosa se invisibiliza el hecho de que una cultura no consiste en una masa homogénea de aceptación pasiva de todo mandato, o que un ceremonial instituido no supone ignorar fuerzas de resistencia que impugnan la necesidad o permanencia de aquellos. Baste citar la institución del moolaadé (protección) en una comunidad musulmana de Senegal, que consiste en el derecho de toda mujer a desafiar la salindé (ritual de ablación del clítoris) como dispositivo de contrapoder frente a las fuerzas de lo instituido; en concordancia con el accionar de estas mujeres, El Comité Interafricano sobre Prácticas Tradicionales estableció el día 6 de febrero día de la Cero Tolerancia hacia la mutilación genital femenina en el continente africano.

Mujer no se nace, se hace… La f(O) recurre al discurso médico hegemónico a través de la Anatomía y la Fisiología, para ilustrar en qué casos resulta lícita la clitoroctomía. Con este fin, se refiere a las personas antiguamente denominadas como hermafroditas (actualmente, intersexos). De acuerdo a la comprensión biomédica endocrinológica inaugurada por T.A.E. Klebs en 1876, “hermafroditas” serían solamente aquellos individuos en los que el tejido ovárico y el tejido testicular se presentaban al mismo tiempo, sin importar la configuración externa de su cuerpo sexuado, que sitúa el sexo “verdadero” de cada persona en el interior invisible de su cuerpo. La presencia de ovarios y testículos establecía, más allá de cualquier variación morfológica de los genitales, su identidad sexual.

Klebs distinguió entre hermafroditas verdaderos y pseudo hermafroditas. La primera categoría corresponde a individuos con tejido ovárico y testicular juntos en su cuerpo. El resto de las anatomías mixtas (pene y ovarios, testículos y vagina, etc.) no son para él hermafroditas auténticos.

Como señala la bióloga Fausto-Sterling: En una época en que los derechos individuales eran objeto de debate político sobre la base de la igualdad humana, los científicos decían que algunos cuerpos por definición eran mejores y más merecedores de derechos que otros. (2001: 57) En el mismo sentido, William Blair Bell (1916) propone centrar la atención en el modo en el que aquellos individuos con cuerpos “ambiguos” se identificaban y eran identificados por otros y otras –los aspectos psicosociales del sexo, es decir “el género”.
Tal y como se plantea, si una mujer solicita atención profesional por esterilidad, y la búsqueda médica revela la existencia de testículos, su reasignación al sexo masculino tiene el extraño efecto de convertirla, a ella y a su esposo en homosexuales. Es mucho más lógico respetar tanto el modo en el que esta mujer se identifica a sí misma y es identificada, situando su identidad sexual en esta narrativa individual y social de sí, más que en una supuesta verdad gonádica invisible a los ojos. Luego, entre las décadas del 50’ y 60’, un conjunto de investigadores prioriza el sesgo psicosocial de la temática afirmando la centralidad de lo que hoy se conoce como proceso de generización, por el cual un individuo sexualmente “neutro” es introducido en la femineidad o la masculinidad a través de la socialización (sex of rearing, sexo de crianza), cualquiera fuera su corporalidad inicial.

Se concibe así la distinción entre géneros como construcción psicosocial, y la de sexo, como bioanatómica. Pese a la apariencia corporalmente emancipada de este paradigma, la dependencia respecto del cuerpo sexuado y su morfología sigue siendo determinante para el imaginario instituido, ya que la socialización (el proceso de generización) necesita indefectiblemente de un cuerpo material donde asentarse:

Hablar de sexualidad humana requiere una noción de lo material. Pero la idea de lo material nos llega ya teñida de ideas preexistentes sobre las diferencias sexuales. (Fausto-Sterling, 2006: 39)
El género se extiende a la proyección de prácticas fundantes de la femineidad y la masculinidad, tales como la penetrabilidad en las mujeres, o la capacidad de penetrar y orinar de pie en los varones; o como en el caso en que se está trabajando, el “recato” sexual de la Srta. A y el silencio significativo respecto de la sexualidad de G., quien podría haber padecido de escaso deseo sexual, problemas eyaculatorios y/o de impotencia sexual, o de problemas médicos corrientes condicionantes de una práctica sexual plena, y por tanto le habría resultado un exceso la demanda sexual de A. Asimismo, el uso y abuso de las drogas y el alcohol por lo general menoscaban el funcionamiento sexual. (Masters et al., 1996: 349)


A la asignación al género femenino o masculino debe seguir, de modo imprescindible, la intervención “normalizadora” sobre el cuerpo, capaz de situarlo inequívocamente en el estándar masculino o femenino, independientemente de la repercusión sobre el placer sexual y el potencial orgásmico de esa persona,[viii] donde cabe como ejemplo el caso del argentino Ariel Rojman y su hipospadia.[ix] La asistencia médica y psicológica, tanto en el ámbito público como en el privado, pareciera estar atravesada por un sesgo ideológico de la heterosexualidad como norma. A partir de allí, la “amenaza” que suponen los genitales que no responden a los estándares es conjurada mediante intervenciones que anulan la capacidad de orgasmo para el resto de la vida, según el informe de Masters & Johnson (1966), que concuerda con lo testimoniado por la Srta. A. Más aun, se instala en el debate de la causa la pregunta acerca del probable cuerpo “malformado” de A, contemplándolo como causa posible de su “mala” conducta –ninfomanía, prostitución, deshonestidad, atrofia del instinto materno[x]- en consonancia con los protocolos de género que le corresponden a su asignación “mujer” en su específico marco sociocultural. De hecho, tal como ilustra el mito de Hermafrodito y la ninfa Salmacis, de acuerdo al poeta latino Ovidio en Metamorfosis, la mujer hipersexual es una aberración monstruosa cuya agentividad la liga a lo masculino.
La intersexualidad está vinculada en el imaginario instituido al hermafroditismo y éste a un individuo de “ambos” sexos, es decir, literalmente, con pene y vagina (un individuo inexistente fuera de la mitología y el arte).

Sin embargo, tal como lo explica Mauro Cabral (2005), el concepto clave para comprender la intersexualidad es la variación: Intersexualidad refiere a todas aquellas situaciones en las que un cuerpo sexuado varía respecto al estándar de corporalidad femenina o masculina culturalmente vigente.[xi] La intersexualidad se inscribe, entonces, en los cuerpos a través de una operación biopolítica de generización. Por eso, es posible encontrar a varones y mujeres, cualquiera sea su orientación, expresión de género o prácticas sexuales, cuyos cuerpos pueden variar en mayor o menor medida del estándar, pero para quienes la intersexualidad es completamente ajena; porque la identidad intersex es un producto cruelmente paradójico de los procedimientos médicos destinados a erradicarla.[xii]
Puesto que en los casos de intersexualidad no se tiene en cuenta la pérdida de la capacidad de orgasmo y del libre desarrollo de una sexualidad satisfactoria por parte de las personas intervenidas, el fallo de 1º instancia de este caso resulta innovador en relación a la temática y un antecedente significativo con respecto al “orgasmo como bien jurídicamente protegido”. Por otra parte, se puede inferir a partir del caso y sus ramificaciones, que las intervenciones médicas de “normalización” de genitales podrían enmarcarse dentro de los delitos contra la integridad sexual, ya que la vivencia de las personas damnificadas adquiere el significado de una violación.[xiii] Fausto-Sterling es rotunda:

Hay que terminar con la cirugía genital. Protestamos por las prácticas de mutilación genital en otras culturas pero las nuestras nos parecen tolerables…la “cura” médica a la intersexualidad a menudo hace más mal que bien (…) (2006: 105) La mutilación genital intersex constituye uno de los procedimientos feminizantes más brutales de nuestra cultura. (Cabral, 2009) Por otra parte, la concepción del género que se tenga define el sexo, y esa concepción afecta el conocimiento sobre el sexo producido por los científicos, puesto que las nociones sobre masculinidad y femineidad son presunciones culturales donde la propia convicción de cómo funciona el mundo, la división sexual y las características sobre la sexualidad obliteran la diversidad.

(Pecheny et al., 2008) Cabe agregar que para Fausto-Sterling las “verdades” sobre la sexualidad humana creadas por los intelectuales en general y los biólogos en particular forman parte de los debates políticos, sociales y morales de nuestra cultura y economía, donde la ciencia esgrime todo el aparato de acceso especial a la verdad, es decir la pretensión de objetividad. Así, la intersexualidad sirve a la alianza médico-legal para extraer conclusiones y tejer realidades sobre el “desarrollo normal” de la masculinidad y la femineidad.[xiv] Más aun, desde una dimensión política, los intersex instalan la pregunta por la definición misma de humanidad sexuada que aportan el discurso y las prácticas de los derechos humanos.[xv]

La biología no es destino… Más allá de definiciones puramente anatómicas o biológicas, hombre, mujer e hijo son lo que son en virtud de las significaciones imaginarias sociales que los hacen ser eso (Castoriadis, 1981: 68) Sin embargo, la f(O) sostiene la existencia de una predestinación del cuerpo femenino para cierta función social: la función materna. Ya que ésta no ha sido afectada por la clitoroctomía, el grado de la lesión resultaría insignificante. Concomitantemente, mediante la apelación a una lectura inacabada y parcializada del psicoanálisis freudiano, sostiene que la hipersensibilidad del clítoris implica “la negación de la evolución femenina” (605), siendo su máxima expresión sintomática la atrofia del “instinto maternal”, que se apoya en el supuesto familiarista de la predestinación anatómica del cuerpo femenino. La mujer “hogareña” según la f(O) es una mujer “honesta”, capaz de desplegar sin escollos tanto su “instinto maternal” como su satisfacción sexual “normal”, desestimando el clítoris como zona erógena para investir como tal exclusivamente la vagina.

El carácter “disfuncional” de “la fijación clitoridiana” adjudicado por la f(O) se inscribiría no sólo en la totalidad del complejo anatómico sino en la totalidad del “organismo social”. Cabe señalar que los desarrollos del psicoanálisis con niños contemporáneos a la glosa superaban de modo irreversible la perspectiva sexista y evolucionista de principios de siglo XX. Los estudios y la práctica clínica de autoras kleinianas daban cuenta de la masturbación clitoridiana en las niñas desde muy temprana edad, sin que esto significara fijación alguna y por lo tanto ninguna necesidad de movilización libidinal para explorar la vagina como espacio de satisfacción sexual. Pero, aun desde una visión biologisista a ultranza, nadie se ha interrogado en el devenir de esta causa si las limitaciones en la capacidad de engendrar de la Srta. A no serían en realidad una incapacidad reproductiva de G. La ausencia de tal interrogación podría ligarse a que el orden médico hegemónico no prescinde de marcadas ideologías sexistas.
La misma distorsión presenta la f(O) cuando recurre incluso a perspectivas positivistas como la del informe Kinsey, que distingue el placer del orgasmo y socava la significación de éste último en proporción inversa al porcentaje estadístico: si hay una mayoría estadística de mujeres que puede prescindir de hecho del orgasmo para obtener placer, entonces –concluye la f(O)– el orgasmo no debe ser muy importante para ninguna mujer. Cuando cita “textualmente” dicho informe interpreta clausurando el horizonte de posibilidades que éste deja abierto: “(…) no conocemos de manera suficiente la anatomía y fisiología de las respuestas sexuales para poder comprender los orígenes exactos de la variación individual (…)” (606). Desde la perspectiva positivista de Kinsey ese margen de incomprensión no se debía tanto a “la infinitud de la realidad vital” como a la insuficiencia de datos empíricos que permitieran concluir rotundamente en una demostración válida. Pero al menos en dicho Informe se guarda esa cautela positivista, mientras que el discurso de la f(O) sostiene la imprudencia determinada por los imaginarios instituidos de la cultura occidental.

La cultura contemporánea está sexualizada… como lo sostiene la f(O). Imposible disentir con tal enunciado. Sin embargo, resulta inconcebible la afirmación que caracteriza a la cultura del siglo XX en particular como “sexualizada”, tal como señala la glosa.

Téngase presente que la vida en comunidad se organiza en función de cuatro elementos básicos que se denominan instituciones basales, más allá del tiempo histórico y del espacio antropológico, todo conjunto humano se ordena en función del lenguaje, el sistema de creencias, el sistema de producción y el sistema de parentesco (es decir la posibilidad de intercambios sexuales). En consecuencia, no existe posibilidad de pensar una cultura sin sexualización. Las formas y/o contenidos que adquieren estas instituciones básicas varían sociohistóricamente, pero en todos los casos, gobiernan las interacciones cotidianas de los individuos, aún la de aquellos que están por venir. Ahora bien, una definición socioantropológica de cultura debería abarcar aspectos tales como costumbres, valores, opiniones y creaciones a lo largo de la evolución de cada pueblo o grupo humano que los diferencia de lo que pertenece a la naturaleza. Levi-Strauss en su trabajo Las estructuras elementales de parentesco (1993), pregunta: ¿Dónde termina la naturaleza? ¿Dónde comienza la cultura? De ese modo, desestima como respuesta la existencia de comportamientos preculturales en el hombre:
Para él no existen comportamientos naturales de la especie humana a los cuales retornar por vía regresiva, como algunos autores han sostenido en los casos de niños lobos. Su postura consiste en elegir, como único criterio válido para reconocer la existencia de una cultura, una regla, es decir, que en todas partes donde esta regla se presente se esté frente a una cultura. Así la prohibición del incesto inaugura el campo de la cultura, en otros términos, de lo simbólico ya que su función alude a un intercambio social que se transmite generacionalmente. Lo simbólico se traduce mediante el orden social como producto de la cultura, e inicia el pasaje entre la naturaleza y la cultura. Al hombre inserto en ella le está vedado llevar a cabo ciertas conductas configuradas como transgresoras.

En este punto se puede hacer una relación con el Derecho, es decir con la legalidad vigente en una sociedad determinada. Cuales quieran fuesen las leyes y costumbres de una comunidad, siempre quedan elementos prohibidos. Entonces, desde ese mismo pasaje que plantea Levi-Strauss se sientan las bases de un ordenamiento jurídico legal.
El planteo enunciado desde una perspectiva antropológica es solidario con el planteo freudiano establecido en Tótem y Tabú (1913) La cultura se edifica sobre la base de una renuncia pulsional, precisamente, en la no-satisfacción directa –mediante sofocación, represión, sublimación- de poderosas pulsiones. La instauración de una ley, a la que todos quedan sometidos, implica la sustitución del poder del individuo por el de la comunidad. Su esencia consiste en que los miembros de la comunidad se limitan en sus posibilidades de satisfacción, en tanto que, en el mundo de la naturaleza, no se conocía tal limitación. La mencionada imposibilidad gobierna el vasto ámbito de los vínculos sociales y es la causa de la hostilidad contra las que se ven precisadas a luchar las diversas culturas. El malestar en la cultura (Freud, 1930), refiere al irremediable antagonismo entre las exigencias pulsionales y las restricciones impuestas por la cultura, las cuales en primer instancia son impuestas al individuo desde fuera y luego internalizadas y perpetuadas por medio del súper-yo. El universo de lo institucional designa la suma de operaciones y normas que distancian la vida del ser humano de la de los antepasados animales, y sirve a dos fines: La protección del ser humano frente a la naturaleza, y la regulación de los vínculos sociales. He aquí la doble faceta del contrato entre los individuos y la comunidad: La cultura conforma prácticas, instituciones, signos y configuraciones sociales múltiples que permitirían a sus sujetos la satisfacción –siempre indirecta e inacabada- de las pulsiones. Incluidas en dicho entramado institucional se encuentran las organizaciones que cumplirían la función específica de proteger a la comunidad de aquellos “desviados” o excluidos de la norma. Por cierto que dicho contrato entre el sujeto y la cultura no supone la desexualización de las sociedades, sino una sexualidad regulada.

Conclusiones

Las diferentes perspectivas de análisis del caso trabajado –diagramadas en las dimensiones histórico-genealógica, simbólico-imaginaria e institucional-organizacional– desembocan en una serie de convergencias que impugnan el conjunto de verdades instituidas por el fallo de 2º instancia y el texto de la glosa que lo presenta. Más aun, al descomponer los axiomas postulados por dichos textos, se los ha interpelado para descubrir que se trataba de un conjunto de ideas que se debaten, en términos de Spinoza, entre la moral y la ética.


Una de ellas consiste en la imposibilidad de articular lo universal del discurso del Derecho con la singularidad de cada sujeto de derecho determinada por aquél. Así se habilita un proceso de intervención, como el del discurso de la f(O) que relativiza, desde una perspectiva biopolítica, la función del clítoris en base a la distorsión de múltiples discursos para omitir la palabra del sujeto en cuestión (la Srta. A.). En la búsqueda de presupuesto científico objetivo, se desestiman las investiduras libidinales y de sentido que un sujeto pueda dar(se) a su cuerpo, considerando el testimonio de la Srta. A irrelevante para la resolución del caso, tanto como su “experiencia personal” a favor de la “uniformidad”. A tal grado llega dicha “vocación homogeneizante” que podría estimarse que el Dr. G. le hizo un “bien” a la Srta. A. con la ablación del clítoris, en tanto que habilitó la posibilidad de que la joven corrigiera su conducta “deshonesta”, reeducando su capacidad de satisfacción sexual y permitiéndole el desarrollo de la función materna.
En ese marco, se podría pensar que la única opción es apelar a las “generales de la ley”, como defensa frente al supuesto “caos” que representaría, para la f(O), que cada individuo testimonie acerca de su propia satisfacción sexual de manera singular. Resulta impensable, entonces, una relación de mutua complementariedad entre lo universal del Derecho y lo singular subjetivo. Dicha imposibilidad remite a un dispositivo de poder legitimado en una lectura político-ideológica parcializada de saberes científicos independientes. De este modo, la obliteración de la singularidad en el discurso del Derecho constituiría parte de un régimen totalitario incluso dentro de una democracia. Aunque cabe destacar la acción del juez de 1º instancia en relación al “orgasmo como bien jurídicamente protegido”, es decir el respeto a los derechos singulares de la Srta. A.
Asimismo, a partir de los desarrollos efectuados en el devenir de la producción de este texto, se puede inferir que sería lícito enmarcar las intervenciones médicas de “normalización” de genitales dentro de los delitos contra la integridad sexual, ya que la vivencia de las personas damnificadas puede adquirir el peso subjetivo de una violación propiamente dicha.
En el marco de los derechos sexuales cabría también incluir la necesidad de proteger las posibilidades de satisfacción sexual orgásmica de todo individuo. En este sentido, las intervenciones médicas de personas intersex, como de cualquier otra persona, deberían contemplar la capacidad de satisfacción sexual singular y su libre desarrollo.
Por estas razones, el caso reseñado estima necesaria la incorporación y el afianzamiento de nuevas perspectivas para aquellos que trabajan en el marco de la Psicología en general y de la Psicología Jurídica en particular y así poder realizar una práctica con nuevas herramientas que actúen como líneas de fuga de los instituidos. Asimismo, los desarrollos en temas de género y sexualidad exigen una actualización permanente debido a la emergencia de problemáticas inéditas, o habitualmente ignoradas.
No hay aquí un anacronismo sino un posicionamiento político concreto en relación al discurso jurídico y su materialización en la práctica judicial que funciona sin cambios cualitativos en términos generales hasta la actualidad. Cabe preguntarse en este sentido si un caso similar al estudiado derivaría en un fallo sustancialmente divergente en la actualidad teniendo en cuenta que todos los actores involucrados en la causa judicial de referencia han sostenido que si se hubiese tratado de un caso de “hermafroditismo” la intervención hubiera sido correcta.

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[i] “El nombre de autor no va, como el nombre propio, del interior del discurso al individuo real y exterior que lo ha producido, sino que corre, en algún modo, en el límite de los textos (…) Manifiesta el acontecimiento de un cierto número de discursos, y se refiere al estatuto de este discurso en el interior de una sociedad y en el interior de una cultura.” (Foucault, 1999c: 338)
[ii] Utilizaremos este término por ser el que se encuentra en los documentos originales.
[iii] “Es frecuente el enfoque basado en la propia conducta, para el análisis de la problemática sexual. Sin descartar el valor apreciable que revisten tales aportes, sin los cuales difícilmente podría arribarse al conocimiento de situaciones críticas agotadas en el ámbito de la intimidad, el análisis quedaría peligrosamente parcializado si se limitara al estrecho territorio de la vida individual”. (605) El problema que vemos en el tratamiento que la f(O) realiza del caso es que para evitar limitarse “al estrecho territorio de la vida individual” subsume por completo este territorio bajo el peso de la abstracción estadística que regencia, desatendiendo así el discurso de la señorita A en relación a su placer y sentidos.
[iv] El autor refiere a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, por lo visto omitida por la f(O).
[v] Las categorías castoridianas de “imaginario segundo” y de “imaginario instituyente/instituido” integran el espacio de la “materialidad” para todo análisis e interpretación, ya sea hermenéutico, sociológico, psicoanalítico o semiótico. Pero cabe dejar constancia aquí de que esas categorías dependen, en la obra de Castoriadis, de –al menos– tres conceptos filosóficos sin los cuales aquellas resultan incomprensibles. Detenerse a establecer esta constelación desviaría el propósito de este trabajo. De todas formas, el mismo se refiere a los conceptos de “imaginario radical” (flujo permanente de representaciones, afectos y deseos, dimensión de la psique y clave para la interpretación del sujeto), de “imaginario social” (dimensión fontanal de lo histórico-social, imaginación no psicológica, colectiva y anónima) y de “magma” (categoría lógica y ontológica con la que se intenta abrir paso a lo que se da antes de toda imposición de la lógica identitaria o de conjuntos; se trata del modo de ser de lo que hay, en tanto siempre guarda un resto indeterminado e indeterminable). A estos tres conceptos genéricos se podrían agregar dos que son propios de la especificidad humana: “autonomía” y “creación” (Cabrera, 2008ª: 27 y ss.; 2008b: 29 y ss.).
[vi] “Las ‘relaciones sociales reales’ de las que se trata son siempre instituidas, no porque lleven un revestimiento jurídico (pueden muy bien no llevarlo en ciertos casos), sino porque fueron planteadas como maneras de hacer universales, simbolizadas y sancionadas. Esto vale, está claro también, quizás incluso sobre todo, para las ‘infraestructuras’, las relaciones de producción. La relación amo-esclavo, siervo-señor, proletario-capitalista, asalariados-Burocracia es ya una institución y no puede surgir como relación social sin institucionalizarse enseguida” (Castoriadis, 1993: 215).
[vii] Téngase presente que la ley anterior no penalizaba la violación ni al interior del matrimonio ni del concubinato.
[viii] Si bien este no era el caso de A, tal como todos coincidían en adjudicarle una irrefutable femineidad, barriendo con la tesis de la defensa, resulta importante introducir estos conceptos y reubicarlos fuera del tratamiento que la f(O) hace de ellos. Más aun, todos coinciden en que de haberse tratado de “un hermafrodita”, su clitoroctomía irreparable hubiera sido correcta para su desarrollo.
[ix] Lo que le dijeron a mi mamá y mi papá es que mi pene debía ser corregido, y debía ser corregido cuanto antes. Antes de que los otros chicos en la escuela se rieran de mí porque orinaba sentado. Antes de que orinar sentado afectara para siempre mi masculinidad (¡si hay algo que un hombre NO hace es orinar sentado!). Antes de que otras personas me vieran desnudo y se horrorizaran. Antes de que mi personalidad se viera perturbada por las burlas, la vergüenza de tener un cuerpo diferente. Casi no recuerdo nada de la primera cirugía, excepto el hecho de que le siguió una segunda. Y luego una tercera, y así hasta una novena. Cuando cumplí 13 años mis médicos finalmente parecieron satisfechos con lo que habían logrado: un amasijo de carne con cicatrices, pero con una abertura para orinar en la punta, que debía cada tanto abrir con un catéter. A veces hasta orinaba parado. (www.degeneradxs.com.ar)
[x] Atributos éstos adjudicados a la querellante a través de los diversos derroteros de la causa.
[xi] Tales como mosaicos cromosómicos (XXY, XX0), configuraciones y localizaciones particulares de las gónadas (coexistencia de tejido testicular y ovárico, testículos no descendidos, etc.), variaciones genital-estéticas, uretra desplazada de la punta del pene a uno de sus costados o a la base del mismo, cuerpos sin vagina, etc.
[xii] (…) también es necesario hacer visible esa otra diferencia, la verdadera, la que no reside entre nuestras piernas. Esa que se produce y se instala cuando, en nombre de la diferencia sexual, invocando ciertos derechos de lo humano y de lo idéntico y movido por las mejores intenciones, alguien dice: hay que cortar. Y corta. (Cabral, 2009: 111)
[xiii] Mi experiencia es más oscura, mucho más oscura, que la de quienes no vivieron sus vaginoplastias como una violación repetida al infinito, primero por la invasión quirúrgica, y luego por aquella otra, la de las dilataciones forzosas. La mía se parece más a las de esas y esos que tuvieron que acostarse, dejarse dormir y dejarse abrir –primero por un bisturí y luego, y tantas veces, por dedos y por bujías. Mi experiencia es como la de quienes no se sacan del cuerpo la certeza de que les fue implantado un dispositivo perpetuo de invasión, destinado a transformarnos en mujeres a través de la transformación coextensiva de todo hombre en un penetrador. (Cabral, 2009: 115)
[xiv] Sentado frente a ese médico yo no sabía nada. No sabía quién era, ni quién podía ser, ni cuáles eran mis posibilidades de ser deseado, ni cómo, ni por quién. Aquello que creía mi saber se deshacía ante el suyo. Los modos en los que la masculinidad se encarnaba en mi identidad, en mi cuerpo y en mi deseo –él los sabía, los declaraba, los sentenciaba imposibles. Que yo dijera “este soy yo, y este es mi cuerpo” era, para él, la expresión delirante de un cuerpo fallado que precisaba compostura urgente, paso primero y primordial para que el delirio encarnado también terminara por componerse. El estaba seguro, sabía, que una intervención quirúrgica instalaría inicialmente la femineidad entre mis piernas, para que años de dilataciones y algún señor (o varios señores) con ganas de penetrarme acabaran por fin de instalarla. (Cabral, 2009: 105)
[xv] Es preciso incluir hoy las clitoridectomías y otras prácticas “normalizadoras” de cuerpos intersex en la lucha contra la mutilación genital femenina; pero para que otro mundo tenga lugar es preciso que la intersexualidad encuentre también espacio en la imaginación deseante de nuestra cultura, en la recóndita humedad de nuestros sueños. (Cabral, 2009: 104)