En un domingo en el metro de la Ciudad de México me voy a poner un poquito metafísica.
No me interesan la genealogías, ni las filiaciones, sino la propagación, los contagios, las epidemias y sus disidencias, las resonancias, las mutaciones, el camino con su devenir intenso. Me interesan los cuerpos y sus voces, la resistencia, nuestros anarquismos. Cuanto más gozo, más quiero hacer la revolución.. . Bienvenida/e/o al espacio de una bruja, disidente afectiva, libertaria sexual, feminista, zapatista y trabajadora por la liberación animal
miércoles, 23 de agosto de 2023
Más bien prefiero pensar en la amorosidad como un caleidoscopio que se siente y expresa desde diversos lugares y emociones específicos...
MI ÚLTIMA PARTICIPACIÓN EN DIALOGOS EN CONFIANZA
Ell día viernes 18 de agosto, me invitaron para compartir sobre el tema ¿amor por siempre? en el programa de diálogos en confianza que transmite canal 11, acá les dejo el enlace, por si le quieren echar una miradita y después una platicada para saber su opinión y postura.
domingo, 4 de mayo de 2014
A un año del adiós
viernes, 2 de mayo de 2014
Permisos a un año del adiós
Me voy a dar un breve permiso que comienza hoy y hasta el último minuto del domingo para saberme en algunas variaciones de melodrama y otras más de sí, ya intenso drama... de vez en cuando sabe bien, sobre todo cuando se hace -previo- un buen trabajo cotidiano en los sentimientos y las ideas, cuando se reflexiona y se expone ciertos matices de la intimidad. ¿Qué no sostenemos que lo personal es político?
Este es el momento que decido abrir ésta parte de mi.
Para empezar una de mis grandes pelis favoritas, con uno de los poemas que me traen en lagrimeo.
https://www.youtube.com/watch?v=53GU6edDyvo
Lo Cotidiano
Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día;
este cabello triste que se cae
cuando te estás peinando ante el espejo.
Esos túneles largos
que se atraviesan con jadeo y asfixia;
las paredes sin ojos,
el hueco que resuena
de alguna voz oculta y sin sentido.
Para el amor no hay tregua, amor. La noche
se vuelve, de pronto, respirable.
y cuando un astro rompe sus cadenas
y lo ves zigzaguear, loco, y perderse,
no por ello la ley suelta sus garfios.
El encuentro es a oscuras. En el beso se mezcla
el sabor de las lágrimas.
Y en el abrazo ciñes
el recuerdo de aquella orfandad, de aquella muerte.
Rosario Castellanos
miércoles, 30 de abril de 2014
Yo fui una niña feliz, pero también fui una niña infeliz
miércoles, 4 de septiembre de 2013
A veces
-Alejandra Pizarnik.
domingo, 3 de marzo de 2013
Post cuento de hadas
sábado, 10 de diciembre de 2011
DEFINITIVO: EL AMOR NO EXISTE
Ulrick Beck (2001)
Roland Barthes, 1957.
lunes, 3 de enero de 2011
martes, 2 de noviembre de 2010
De nuestra marian: VIII ELFLAC como un río, lleno de afluentes y márgenes
Hilando rebeldías lésbicas feministas desde la raíz, Guatemala - 9 al 13 de octubre.
Imagino que este haya sido el estímulo más grande para que grandes organizaciones como Mulabi comenzaran a preparar sus “diálogos”. Sucedería días antes de que comenzara el Encuentro Lésbico Feminista Latinoamericano y Caribeño, en un hotel 5 estrellas en plena Guaterica, con unas 30 activistas elegidas a dedo y funcionando a puertas cerradas.
Casi podríamos decir que los dos primeros puntos fue un revival del año 97’ en Cartagena, Chile. Mucho se ha dicho de aquel VII EFLAC (sin L pero con muchas tortas) en el que decidieron separarse entre las Autónomas, las Institucionales y quienes no se identificaban ni con unas, ni con las otras, apodadas de “ninis”.
domingo, 22 de agosto de 2010
Te odio pero te deseo
Te odio pero te deseo, quizás quieras saber por qué, no lo sé pero es así y me desgarro.
CATULO
domingo, 9 de mayo de 2010
Deseo a esa mujer...

viernes, 18 de diciembre de 2009
Bebé rocamadour
domingo, 13 de septiembre de 2009
El hombre que sigue tocando en la mar.

El hombre que sigue tocando en la mar.
”Sabía escuchar. Y sabía leer. No los libros, eso lo sabe hacer cualquiera, sabía leer al ente. Los signos que la gente lleva encima: lugares, ruidos, olores, su tierra, su historia…[…]Cada día añadía un pequeño retazo a aquel inmenso mapa que estaba dibujándose en la cabeza, inmenso, el mapa del mundo.[…] Después viajaba por su superficie de maravilla, mientras sus dedos se deslizaban sobre las teclas, acariciando las curvas de un ragtime.”[1]
Yo estoy y soy en el mundo, incluso más que aquél que dice haber viajado por todo el mundo, el que conoce Paris a la perfección o el que ha dicho enamorarse profundamente. “Conozco el mundo a partir de lo que soy”, parece que nos susurra Dany Boodman T. D. Lemon Novecento -sin duda- el mejor pianista del mundo, el ser humano reflexivo que ha encontrado en su modo de vivir el sentido de la existencia a partir del Virgian, barco del que jamás descendió, y que de pequeño fue encontrado en un caja de cartón y donde años después, sólo guarda “dinamita debajo del (…) culo, dinamita por todas partes”.
Alessandro Baricco nos lleva a través de Novecento a una revelación que toma cuerpo de monologo teatral, que se desdobla en el encuentro de un hombre sereno que cuando toca, vuela, y cuando vuela vuelve a tocar, vuelve a soñar, y con el piano nos va formando, no está creando y él, se rehace, se renace, se construye. La obra tiene un ritmo y una evocación que envuelve, que seduce y que no nos hace más que pensar en la sensación extraña y absorbente de olerlo tocar, de verlo volar, de escucharlo vivir.
La historia es conmovedora por sí misma que el trabajo del escritor/escultor ha sido encontrar las atinadas palabras para darle forma, darle ritmo a lo que parece ya está ahí. ¿Cómo hablar así de música? ¿Cómo escribir de música? ¿Cómo lograr que esos vientos que rodean las melodías sean tan intensas -que ahora-, fuera del monologo, fuera del texto, uno siga durmiendo con ellas?
Se trata Dany Boodman T. D. Lemon Novecento un hombre huérfano que tuvo transitoriamente el encuentro con Dany un pianista que le dio además de cobijo y bellos años de infancia, un complicado nombre, pero sobre todo la facultad de ser un pianista, no como oficio sino como directriz de vida. Y precisamente por su virtuosísimo es que se convierte poco a poquito en leyenda, y no solo por su música sino porque hace del barco, su tierra firme. Jamás ha bajado, jamás bajará.
El narrador es el trompetista que al mismo tiempo es Noveccento y el capitán del barco, y el arrogante jazzista que pretende desafiar, y es también el que se convierte en el confidente de nuestro Novecento y que narra desde su asenso en el verano de 1931, el encuentro con el hombre que le marco su vida, ese que juguetón y despreocupado destrono al pianista Jelly Roll Morton como “rey del jazz”. Que ganas de estar ahí, y estar en segunda y tercera clase, que es el momento donde Novecento se sale de las cuadraturas impuestas y se deja llevar, se deja vivir.
Un día, cuando un cuadro simplemente cae, cuando la gravedad lleva una obra al piso, es el momento donde nuestro personaje decide bajar, decide ver el mar desde el otro lado, decide agarrar de otro modo su paso.
Pero, de pronto nada. Uno… dos y… al tercer paso de la escalerilla, simplemente da la vuelta y regresa. ¿Qué paso? ¿Miedo, parálisis ante lo desconocido? ¿Nosotros, nosotras sí daríamos ese paso al otro lado de la escotilla?
Y no hace falta que Novecento esté en todos los rincones del mundo. No lo necesita. Sabe perfectamente como huele una calle de Londres, el perfume de una chica linda, o la caída del sol frente a la mirada de un niño.
Tiene una facultad aún más grande que su virtuosismo frente al piano, su imaginación, sus ojos brillantes que saborean todo lo que tocan, que absorben todo lo que ésta cerca de él.
Novecento es la posibilidad y pretexto de hablar del hombre autentico ese que dice Sartre es quien asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es, además un hombre quieto de espíritu inquieto, un hombre reflexivo en medio de su pasión. Un ciudadano del mundo que no es de ningún lado.
Con este monologo me asome –otra vez- a la necesidad/necedad de volver a escuchar, tocar, sentir, mirar, estar en todo rinconcito, en toda idea, pero sobre todo en la pretensión de saberme, saborearme en todo, en todos.
Gracias Novecento por morir en el barco, por saber con pasmosa claridad tu camino, y defender con dinamita en culo tu vida, tu muerte. Gracias Alessandro Baricco no por crear a Novecento, sino por dibujarlo, por describirlo, Novecento ahora toca, ahora se sabe libre entre musgos y mar.
[1] Baricco Alessandro, Novecento, Anagrama, Colección Compactos, traducción de Xavier González Rovira, 88 Páginas.
martes, 28 de julio de 2009
¿tiene sentido?

Ni siquiera soy un hongo...seguido de La carta de La Maga a Rocamadour (Cap. 32)

Soy el ébano podrido… no soy el bebe rocamadour
No me cantaras ni me escribirás a través de los espejos….
Ni siquiera soy un hongo.
Bebé Rocamadour, bebé, mon bebé. Rocamadour :
domingo, 24 de mayo de 2009
Sin horror... sin amor

Rainer Maria Rilke
(“Pues lo hermoso no es otra cosa que el comienzo de lo terrible en un grado que todavía podemos soportar; y si lo admiramos tanto es solo porque, indiferente, rehúsa aniquilarnos”) en: Las elegías de Duino. Editorial Hiperión. Duineser Elegien
sábado, 3 de enero de 2009
Tengo muchos versos puercos

martes, 23 de diciembre de 2008
El proyecto político poliamoroso


El proyecto político poliamoroso como un elemento de resistencia contra el poder y sus imposiciones
lunapenelope@yahoo.com.mx
Tengo pasión Artaudiana.
Tengo versos puercos
Hoy tengo tantas ganas de revolcarme en lodo con ustedes
y que busquen en mi ombligo algún resabio de suave sombra.
Estoy sucia como jamás imagine,
procaz delirio de belleza grotesca que escurren en libélulas pegajosas.
¿Por qué escandalizarse, huir ante el cuerpo minado de lo obsceno?
¿Es que nos miramos tan cerca de nuestros miasmas
que tememos al hueso roto expuesto?
¿Tememos que la pasión se asome al horror?
…
Degusta trozos de vidrio y sentirás el rugir de tú garganta.
Juega con la polilla copulando en la punta de tus sudores, y lo mejor:
mezcla tus olores de calcetines sucios y bragas olorosas de semana
y aspiren fuerte, fuerte mientras cojen.
¿Por qué no en lugar de joder al que se puso traje de prójimo,
de vivir en esa eterna y pasmosa indiferencia que te vuelve cruel y maquinico,
te avientas un gas con otro y te ríes?
…
Juega a las escupitinas y chupa sobre el cuerpo
de un desconocido la delicada hierba de saliva jugosa.
La carcajada de la muerte es el mejor acto de buen gusto.
Se fino, finamente guarro,
diviértete amando,
diviértete pudriendo a la desesperanza.
La privación de libertades es condición sine qua non del ejercicio institucional, y he de referirme al campo aparentemente personal que ha condicionado y moldeado toda relación humana y de expresión de emociones, una lógica del orden social sobre nuestros deseos que se ha legalizado en los suburbios únicos del matrimonio, familia, monogamia y por supuesto en la concepción propia del amor romántico.
Desde pequeños nos enseñaron que había que vivir con esencialismos, dicotomías y determinismos biológicos, que hacían social, lo ya de por si natural del ser humano, de ahí que sea tan fácil hablar de naturaleza humana y los roles propios de los hombres y las mujeres, además de la necesidad de perseguir al humano y conformarlo en sus sentidos y acciones, ya que de otro modo se vuelve el lupus hominis lupus (el hombre es el lobo del hombre). Pero… temo decepcionarlos: Casi nada tiene de natural le queda al humano, sino es que su cuerpo ya también controlado, con sus correspondientes moquitos y miasmas, y más aún…todas estas honrosas instituciones, más bien son horrorosas en su papel de dispositivo contra el humano y que funciona en el control eficaz para sus propósitos de económicos, políticos e ideológicos.
Un ejemplo para arrancar. En el 2006 en una de las tantas tribulaciones del presidente Georges Bush y su cruzada frente a la posibilidad de los matrimonios homosexuales, el hoy casi infecto presidente dijo:
El matrimonio es la institución fundamental de la civilización, y no debería de ser redefinido por ningún juez. El matrimonio tradicional es la base de una sociedad sana y el asunto debería de ser dejado en manos de sus protagonistas: el pueblo americano.[1]
¿Matrimonio como fundamental de la civilización? ¿Base para una sociedad sana? ¿Cómo se determina lo sano, lo enfermo? Pero… ¿porque tanta preocupación en mantener intacta tan importante institución?
¿Podemos apostar que la monogamia y sus correspondientes “lógicos” matrimonio y la familia son instituciones naturales que fueron formalizadas para perpetuarse con exquisita imperturbabilidad ante los corazones melodramáticos de los enamorados, y que precisamente les han funcionado en las diferentes épocas, historias, sociedades y culturas?
¿Les parece que comencemos a desmenuzar al matrimonio?
Groucho Marx
El significado etimológico de "matrimonio" hace referencia al derecho que adquiere la mujer que contrae el matri-monium para poder tener hijos dentro de la legalidad. (¡¡Oh!! Que emocionante, gracias matrimonio por que gracias a ti, nuestros hijos no nacen bastardos) Esta concepción nace en el Derecho Romano y como un reconocimiento que se hace a la naturaleza de la mujer que siendo madre, será protegida, tutelada, subordinada a un páter familias o llamado tiernamente marido, por lo que de paso recordemos, la noción de conyugue, así como la de esposa, que en ambos casos se refiere a estados de esclavitud, de yugo, de tutelaje, lo cual permite estructurar la familia y de este modo, crear un lazo de parentesco entre las personas que admite la procreación y correcta socialización de los hijos, además de regular el nexo entre individuos, y todos los parentescos que de ahí resulten, es decir, célula que se proyecta en la explotación ideológica y económica.
Hasta hace menos de dos centurias sólo había matrimonio religioso, al que se consideraba incluso un sacramento, y una vez que se institucionalizo quedo una definición totalitaria que reza así: Matrimonio es... "La unión de dos personas de distinto sexo, realizada voluntariamente con el propósito de convivencia permanente para el cumplimiento de todos los fines de la vida".
Que no se nos olviden los yugos y exclusividades; que quede clarísimo el heterosexismo, que por ningún momento se pierda de vista el poder que al masculino la envestidura otorga.
Ahora vamos con la Familia: Nos referimos al conjunto de famulus (esclavos domésticos), es decir, el conjunto de esposa, hijos y esclavos pertenecientes a un hombre, sujetos a él, es decir, todos somos propiedad del pather familas, a lo que algún caballero andante “realizado” como padre de familia reivindicando a la historia, dirá: “Ya ves vieja, la historia tenía razón, ya decía que no estaba bien que te salieras del huacal con tus ideas feministas”.
Ingredientes fundamentales para la receta perfecta de familia: Propiedad privada y por consiguiente la necesidad de heredar, lo que lleva a la creación del matrimonio, primero en colectivo, pero después con modificaciones de tal especie que el círculo comprendido en la unión conyugal común, que era muy amplio en su origen, se estrecha poco a poco hasta que, ahora tenemos a la pareja felizmente monógama, de manera tal que el hombre pudiera y pueda tener la certeza de que, a quienes hereda sus bienes, serían sus descendientes consanguíneos. (De ahí la palabra patrimonio, porque los bienes son transmitidos por el padre.) Híjole, y eso que nos habían enseñado que la monogamia es natural porque ahí supuestamente se encuentra el “verdadero” amor.
Desde diversas ópticas la familia ha sido un germen bello en sus caricias excluyentes y totalitarias, la hegemonía que desde lo privado se ha institucionalizado. La feliz familia que nos procuran como postales pintorescas de comerciales haciendo las compras, celebrando el nuevo auto, o los regalos para los niños, es (si es que contamos con la adquisición monetaria para tal efecto) una efigie que permite de modo efectivo los tentáculos del consumo, siempre y cuando aparezca en la foto, la presencia de caritas perfectas y sonrisas de cartón. Por ello siguiendo a Lévi-Strauss, la familia moderna occidental se constituye como pilar fundamental donde se reúne la religión y el matrimonio.
¡Que pena! Pero… ¿no es desde la madre y el nombre del padre cuando se ejercen las primeras grandes represiones que causan un hito en el modo de relacionarnos y asumir el contexto que creemos así “nos toco vivir”? Me apena reconocer desde mi corazoncito familiar que la construcción de la célula familiar es el pilar para establecer relaciones económicas y sociales. Sino pregúntenle a George Bush como representante de todo un sistema con componentes ideológicos, políticos y económicos, por que se opone en un cambio, por mínimo que sea de la concepción del matrimonio.
Por eso, las relaciones sexuales y eróticas, el matrimonio y la familia, la reproducción y la crianza de los niños han variado a lo largo de cientos de años. Y como dijese Fernando Savater, si alguien insistiese en casarse tras leer la definición Kantiana del matrimonio como mutuo arrendamiento de los órganos genitales, no cabe duda que tiene verdadera vocación.[3]
Que te vayas.
Y a la hora que yo quiero
Te detengo.
Yo sé que mi cariño te hace falta
Aunque quieras o no.
Yo soy tu dueño.[4]
Pero ahora vamos a los condimentos perfectos que amalgaman las estructuras sociales y les da argumentos a novelas, películas y a un imaginario colectivo lleno de corazones grandes y muy rojos: El amor romántico y la monogamia.
El principio del amor de cortejo y la creación del amor romántico ideal, empezó en el siglo XI. En el sur de Francia, los hombres nobles desarrollaron un set de conceptos de amor y que aunque resulte fatalista y anti romántico, es preciso conocer como la ideología del amor construida en occidente y el cebo del romanticismo son los que sustentan en nuestras sociedades la estructura familiar y su organización.
Para el autor de El amor y Occidente[5], Denis de Rougemont, la cultura occidental, nos presenta un modelo amoroso que ha llamado “romántico” con una serie de características sustanciales: 1) El amor está condenado, 2) siempre se encuentra presente la incesante lucha por el objeto ideal, para ello basta recordar a la hermosa e inmaculada Beatriz de la Divina comedia, 3) se presupone el gusto por las desgracias y los amores imposibles (Tristán e Isolda, Romeo y Julieta), además 4) la hiperidealización del amor y de la persona amada.
Los logros de la vida -además- se conforman con la obtención de trofeos y la posesión por ende del objeto amado que es encerrado en una jaula de oro para que no caiga en su irreparable destino y la perdida irresoluta; para ello los celos y todo el imaginario construido alrededor de éste, donde se teme por la perdida de la propiedad y el cese de la posesión, una enfermedad frenética que le pone un sabor agridulce pero siempre añorado a: “Te celo por que te quiero”.
Precisamente el ideal romántico que se consolido culturalmente desde la alta edad media ofrece en un primer momento individualizar al amor y separarlo de lo colectivo, además de organizar una especifica conducta guiando de modo faccioso las formas sentir con el otro a partir de nuestras propias necesidades/necedades, donde hasta el significado de enamorarse, como, con quien, a que edad, de que color, aroma y sexo está estratégicamente planeado.
Amor que se traduce como sacrificio, entrega irredenta, abandono de mí ser, pero sobre todo la del ideal de encontrar al ser que complemente, único e irrepetible y que le de sentido a mi existencia: El príncipe azul o la princesa rosa. (¡Tú y yo juntos hasta la eternidad!)
Mujer, “he ahí tú camino, la búsqueda del amor como factor clave para la realización de la FELICIDAD” (momento de coro ¡chalala, la, la, la…!) entrega que se nos ha inculcado incluso a través de diversos imaginarios colectivos, desde la telenovela de las nueve de la noche, hasta nuestras heroínas literarias como Julieta, Madame Bovary, Melibea, la Dama de las Camelias, Ana Karenina...que no viven sino sufren el amor como proyecto fundamental de su vida.
Pero…Otra vez peros. ¿Cómo se puede amar a quien te tortura? ¿Cómo amar a quien te anula? Hummm, se puede, siempre se puede.
El problema en el amor no es quitarse la ropa, sino quitarse el miedo.
Subcomandante insurgente Marcos.
En todas las manifestaciones sociales que aquí hemos desentrañado y en las que supuestamente se desenvuelve el amor de modo legalizado, nunca hubo un asomo de locura, de acuerdos, ni de goces compartidos. Sin duda, una sociedad basada en la concentración de poder e intercambio económico, empobrece cada área de la vida, enajena y cosifica al ser humano.
Un mundo globalizado que organiza los deseos, permite sistemas del lado o tendencias que sean, que refuerzan el heterosexismo, el patriarcado, la homo, les, bi, transfobia. Un germen para el exacerbamiento del sexismo, racismo y especismo en todo su esplendor.
¿Se puede alcanzar el límite de lo posible? Esa es pregunta abierta donde no se busca limites, ni soluciones, solo probabilidades, alternativas, y entre los marasmos, resistencias y acciones colectivas, sobrevive, se desenvuelve un proyecto libertario: el poliamor, es decir, la práctica o posibilidad de establecer relaciones intimas, amorosas, sexuales (no necesariamente) estables y duraderas con más de una persona, en un plano de equidad, mutuo acuerdo y honestidad entre las partes involucradas.
¿Sus ingredientes? Los más complejos: Honestidad, colectividad, horizontalidad, acuerdos, consenso, equidad, cuestionamiento de paradigmas, respeto por la libertad y la autonomía de la otra, del otro.
Resignificación del amor como acción ética colectiva que replantee las bases de convivencia humana, para lo cual sostenemos que mientras no se revisen paralelamente las relaciones de poder que están intrínsecas en toda relación intersubjetiva, entonces seguiremos reproduciendo tales relaciones en el campo de lo público, sin cuestionar de fondo los estándares de vida que el mundo occidental ya ha “diseñado” para todes. Por ello, nos revelamos ante quienes quisieron imponernos una única visión del mundo y por ende una sola manera de constituir relaciones de pareja y de familia.
Consideramos que una de nuestras apuestas vitales tiene que ver con el modo de vivir y asumir la relaciones en diversos ámbitos con los otros, otras.[6]
No fue por casualidad que Émile Armand asocio el amor, con la libertad y la camaradería amorosa (Armand, 1960). Para éste, el amor libre sólo podría existir fuera de cualquier tutela o constreñimiento estatal, religioso, familiar o vinculo contractual.
El proyecto poliamoroso se interesa por la libertad, lealtad, crecimiento de cada uno de sus participantes. Equidad, no igualdad.
¿La toma del poder? No, apenas algo más difícil: un mundo nuevoSubcomandante Insurgente Marcos
Yo soy yo, tu eres tú, pero buscamos el modo en que sin que tú dejes de ser tú, ni yo, deje de ser yo, actuemos juntos, actuemos en colectivo.
Piénsenlo, reconozcámonos, ¿alguno/a de nosotros/as somos poliamores y no hemos podido desenvolverlo, comunicárselo a nuestra o nuestras parejas? ¿Somos realmente honestos con los otros/otras y con nosotros mismos? ¿Por qué no lo proponemos y abrimos el tema con nuestra pareja, en un plano de total equidad, intentando desechar aquellos prejuicios y tabúes milenarios?
Los transgresores del amor “convencional” hemos comenzado a construir otro espacio de comunicación, donde interactuamos con el caracol, es decir, comenzar a caminar y a moverse a velocidad de molusco, lentito pero seguro, devenir nómada, mirar no solo los rostros, sino las ganas. Ser los verbos y escuchas, habitar nuevas casas de amor donde se hace música y poesía, se sabe a goce; además de resistir, resonar y responder.
Nuestras subversiones actuales no solo sueñan y trabajan en la liberación de las barricadas, sino en nuestra propia auto-liberación.
Erradicar el Estado que nos habita en las ideas y en las acciones, ese voraz policía que como estrategias de control, ya se ejerce desde el micro poder, desde los papeles activo/pasivo, desde las relaciones de noviazgo y hasta en el momento de seducir y dar un beso. La primera batalla es contra la enajenación, nuestra apertura en la organización para auto-emanciparnos. El poder no solo está afuera, al poder lo tenemos profundamente encarnado.
¿Cómo amamos? ¿Cómo creamos nuestras prácticas de libertad?
Ahora, resisto a la expresión univoca de cuerpo heterosexual y la heteronormatividad, resisto a un cuerpo maquina que marche de acuerdo a la función reproductora del sistema. Resisto a un modo exclusivo de amar, pensar, sentir, relacionarme, vivir, crecer, chupar, estar. Resisto a los prejuicios y estereotipos y reconozco mis eructos y los consecuentes gases, me gusta mi pancita y reconozco las jugadas de la gravedad sobre mis senos.
Me resisto a una lógica binaria en el sexo, en el género, en la visión de las personas, las cosas, las ideas. Resisto en la diferencia, en la otredad, reconociéndome como una sujeta política que está en proceso de construcción, resisto en el campo de los cuerpos deliciosamente puercos, donde lo que importa es la vorágine, la poesía.
Resisto no solo en utopías, sino en la construcción de un mundo donde quepan muchos mundos y amores. Resistimos, estamos y no sólo andamos poliamorosos, sino niños, humanos con capacidades distintas, indígenas, transexuales, maestros, adolescentes disidentes, mujer con sombrero de anís, campesinos y bisexuales de guante y pipa (solo para calmar el frio) activistas y artistas, feministas y bellos locos, estamos tantos, tantos, que nuestra fuerza puede quebrar, fisurar, romper. Tenemos equívocos y nuevas noches de preguntas, tenemos trabajo y mucho amor libre.
otra cosa más que libre? Cuando existe amor, la cabaña más pobre se
llena de calor, de vida y de alegría; el amor tiene el poder mágico de
convertir a un pordiosero en un rey.
Emma Goldman - De Anarchism and Other Essays (1917)
[1] Bush George, 6 de junio, 2006, http://www.elpais.com//global/
[2] En el Distrito Federal se presentan en promedio entre seis y siete demandas de divorcio al mes, en cada uno de los 40 juzgados civiles, por causas como abandono de hogar y violencia intrafamiliar. El legislador consideró que lo ideal es la permanencia del vínculo matrimonial, empero insistió en que cuando ya no funciona una relación y resulta dañina para las familias lo más prudente es que se disuelva. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) , mientras en 1970 por cada 100 matrimonios había tres divorcios, para 2003 esa cifra se elevó a 11 separaciones legales por cada 70 matrimonios; en 2005 el incremento fue de entre 30 y 40 por ciento. El índice de divorcios más alto por cada 100 matrimonios se presenta en Chihuahua con 29; luego en Baja California con 26 y Yucatán con 23. En tanto, los de menor proporción son Hidalgo con cinco, Guerrero con cuatro y Oaxaca con tres.
[3] Savater Fernando, Un puritano libertino, en el suplemento La jornada Semanal en periódico Jornada, 1 de febrero de 1998.
[4] Jiménez José Alfredo, Ranchera. La media vuelta.
[5] De Rougemont, Deni, El amor y Occidente, Editorial Kairós, Barcelona, 1989, p, 23.
[6] Cuando las feministas dijeron, -decimos- lo publico es privado, lo privado es publico, colocamos en la mesa todos los factores culturales y sociales que se desprenden de la familia, el trabajo, escuela, amistades y en general todos los espacios públicos que conforman los espacios de la supuesta “vida personal de los sujetos” pero que es el reflejo del intento siempre incesante de homogenización, enajenación y reificación que pretende una sociedad heterosexista, patriarcal y homófoba.
PROBADITAS DE CONTRA AMOR.
Tiene mucho que no hablo de contra amor, y ya es urgente retomarlo en términos de la palabra escrita y hablada para compartir, ya que en l...
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Tiene mucho que no hablo de contra amor, y ya es urgente retomarlo en términos de la palabra escrita y hablada para compartir, ya que en l...
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Buena tardecita: Acá de a rápido para decir, lo que ya tanto he dicho en vivo y a todo color por toditos lados y que me tiene (como tan...












