martes, 6 de enero de 2009

Nuestro cuerpo es un territorio político, donde empieza la revolución. ¿Cuándo comenzamos?


Guerra de la calle, guerra del alma


¿Cuántas veces he sido un dictador? ¿Cuántas un inquisidor, un censor, un carcelero? ¿Cuántas veces he prohibido, a quienes más quería, la libertad y la palabra? ¿De cuántas personas me he sentido dueño? ¿A cuántas he condenado por cometer el delito de no ser yo? ¿No es la propiedad privada de las personas más repugnante que la propiedad privada de las cosas? ¿A cuánta gente usé, yo que me creía tan al margen de la sociedad de consumo? ¿No he deseado o celebrado, secretamente, la derrota de otros, yo que en voz alta me cagaba en el valor del éxito? ¿Quién no reproduce, dentro de sí, al mundo que lo genera? ¿Quién está a salvo de confundir a su hermano con un rival y a la mujer que ama con la propia sombra?

Eduardo Galeano “Días y noches de amor y de guerra

1 comentario:

Anónimo dijo...

este texto es genial, ojala que siempre recordaramos que el unico culpable de todo, si lo hay, soy siempre yo mismo

pero nos resulta mas comodo culpar a otros para eludir nuestra propia responsabilidad

PROBADITAS DE CONTRA AMOR.

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