Las brujas que somos

Las brujas que somos
La vida está en gran parte compuesta por sueños. Hay que unirlos a la acción: Anaís Nin

jueves, 18 de julio de 2013

¿Cuál es el canje que me haces tú?

Dicen que el amor está sobrevalorado, no me parece que sí, si es que se sigue enarbolando como un estandarte que lo salva todo, me parece que no, si es un ingrediente que conforma una relación, un modo consensuado de estar, amar al otrx.



Haces una afirmación contundente pero llena de aristas: Hablas de amor y cuando no hay más que decir, repites como mantram  el “te amo” al infinitum. Hoy te hago un canje, sencillito pero vital.

Un menos te amo y un poco más de solidaridad, de esa de camaradas… de esa que cuando el silencio no alcanza y nos desespera la incertidumbre, un abrazo cobija, un oído abierto, asertivo, hace la diferencia.

Un menos te amo y sólo un poco de paciencia. Mi personalidad es desesperante, la ambivalencia es un poco más, pero en muchos idiomas, modos y manos sudadas te he pedido que no huyas (y sí si sé que la que se va de los restaurantes a media platica soy yo) pero no evadas, no enfurezcas. Tienes sí, todo el derecho de hacerlo, pero tirar las naves, y después decir un te amo, me deja en total indefensión.



Un te amo menos y una rayita también menos  a la suposición. No hemos hablado siquiera y tienes la espada desenvainada, el corazón afilado y ya mis gestos son una amenaza, y repito lo que ya muchas veces a los bosques y a ti he repetido como letanía, no te miro como un enemigo, ni te odio y/o desprecio. Con letras mayúsculas tengo un traje de tristeza y se ha convertido en una lapa que probablemente potencializa mi egoísmo, mi desazón, nuestra lejanía.

Un más te amo y un menos egoísmo. Eso me hubiese gustado cuando recién te enamoraste y antes de que el te amo múltiple que ahora te habita, te hubiese permitido  escuchar, y no caminar a tropel, solo con tripas sino con un poco de conciencia. ¿Dónde quedo la amistad y la cofradía? ¿Cómo poder hablar de cómo nos sentimos y cómo vamos caminando si ya la disposición es estar a la defensiva y tan entusiasmado con los nuevos ojos que todo se mide desde ahí?



Celebro que tu compañera sea tan comprensiva, abierta, pero mi egoísmo, tú egoísmo es tan otro.

Yo también  te amo, pero no será la palabra mágica que nos haga comer la panacea, todos estos años, toda la vida compartida nos han permitido saberlo y ahora estoy clara que es un ingrediente que batido, sólo arrojado a nuestra vida, y no conjuntado con intimidad, amistad, comprensión, respeto y mucha, mucha comunicación, queda perdido entre mucho dolor.

Hoy estoy así, dolorosa, triste.




Cada quien hace lo que puede, con lo que se puede, como puede.

¿Cuál es el canje que me haces tú?


¿Podremos siquiera volver a mirarnos?

                                                                                                                                                   DIANA MARINA NERI ARRIAGA

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