Las brujas que somos

Las brujas que somos
La vida está en gran parte compuesta por sueños. Hay que unirlos a la acción: Anaís Nin

domingo, 13 de octubre de 2013

2 de octubre ¿1968 a 2013 qué ha cambiado?




























Hoy duermo muy pero muy triste. 

¿Qué pasa para que estemos como país en este tremendo agujero de brutalidad, ignominia, represión?

Hoy miles tomamos las calles no sólo para decir que han pasado 45 años de firme memoria, sino que también está ahí, Acteal, Lxs presxs políticos, Atenco, los feminicidios, Aguas Blancas, tantos desaparecidos de esta guerra que no acaba, la lista es larga, larguísima.

Gritamos y nos volcamos con tremendas ganas creativas en esas calles que son de todxs, pero una vez más, esos grises, los orcos del sistema, nos atacaron; con infiltrados, balas de goma, gases lacrimógenos, cascos, toletes, escudos usados como armas, y no solo nos encapsularon, golpearon y arrestaron, sino pretendieron –otra vez- infundir su doctrina de miedo, eran tremendos los rostros de esos jóvenes de 14, 15, 16 años que hoy, precisamente hoy, era su primera vez, su primera marcha de conciencia y denuncia, su espacio subversivo como canción de mundo distinto.

Hoy Israel Lugo, mi compañero amoroso de vida, está golpeado, hoy hay más de 50 presos, más de 70 lesionados, y miles de mujeres y hombres concentrados en un “porque el color de la sangre jamás se olvida” en un ángel de la independencia que promete insurgencia.

Sí, yo también soy anarquista porque soy radical, porque voy a la raíz y está se encuentra podrida. No vacilo en denunciar que este sistema y sus instituciones apestan, y sus grises orcos sólo representan esa mínima expresión de esa miseria humana, de ese rostro de poder que pensaría que su pretensión de miedo nos apreso.

Pero no, no es así, estoy triste pero también tengo unos rayos de confianza tremendos, y mañana, en un ratito, seguiré trabajando con semillas de rebeldía, de nuevas informaciones, de abrir sencilla pero honestamente la reflexión de quienes apagamos la tele y prendemos la organización colectiva.

No están solxs compañerxs, No estás solo Alberto Pathistan. Y sí, nos tienen miedo porque no les tenemos miedo.

P.d. Yo también soy la puta de cabaret, la hija de la chingada, la puta madre, la prostituta, o el puto prostituto, de ahí que no cantaré consignas, misóginas y homofóbicas. Si gritaré:

¡Porque el color de la sangre jamás se olvida!
¡Los masacrados serán vengados!
¡Vestidos de verde olivo!
¡Políticamente vivos!
¡No has muerto!
¡No has muerto camarada!
¡Tu muerte!
¡Tu muerte será vengada!
-¿Y quién la vengará?
¡El pueblo organizado!
-¿Y cómo?
¡Luchando!
¡Entonces…
Lucha, lucha lucha!
¡No dejes de luchar!
¡Por un gobierno obrero,
campesino, indígena y popular!


No le apuesto a la venganza, pero sí a la memoria viva, muy viva y por supuesto a la acción directa.

DMNA.

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