Las brujas que somos

Las brujas que somos
La vida está en gran parte compuesta por sueños. Hay que unirlos a la acción: Anaís Nin

miércoles, 15 de julio de 2015

Mientras tanto...

Y ese sábado… no participe en la marcha.
La calle –otra vez- fue tomada por el color, las fiestas y las orgullosas expresiones lúdicas que cada último sábado de junio del año, le hacen a la ciudad “políticamente correcta”, “respetar” y “tolerar” la diversidad sexual y genérica.
Año con año, desde el 2002 (los dos primeros como banquetera) activamente elaboro pancartas, pongo el cuerpo, el grito y las ganas para asumir desde la disidencia (por favor no se lea diversidad) mi acto político de decidir con cuantxs me acuesto, a cuantxs amo, y posicionar también que el género es también una violencia grandota y avasallante … en fin para aullar contra la heteronormatividad (palabra pomposa que mucho dice, pero pocxs letradxs entienden) que: ¡No hay libertad política sino hay libertad amorosa y sexual!
Me he posicionado en conjunto, con colectivos o de modo independiente, desde la rabia de la protesta, contra la les-bi-trans-fobia y contra todas las imposiciones amatorias, sexuales, eróticas etc, que en particular, a las mujeres nos imponen.
Respeto el carnaval (es catarsis y una vez al año salida del closet para algunes) respeto todas sus expresiones festivas (las desnudeces, bailes exóticos etc) e incluso respeto sus alegrías por las nuevas cárceles sociales a las que algunes –con urgencia- desean entrar (matrimonio igualitario), pero lo que sí no respeto, ni respetaré jamás, es el mercado rosa y su capitalismo voraz que logra fagocitar luchas; no respeto el sexismo y la misoginia de algunes que para “colocarse” socialmente en la lucha por el “ reconocimiento” denostan las luchas de otras, particularmente la de las compañeras en los feminismos; no respeto el especisimo, clasismo y racismo ni ninguna forma de discriminación.
Este año, no porté banderita, ni participe del experimento social del cara de libro del pride, (seguramente al colocar estas letras, también participo de otro experimento ya programado) no promuevo en ningún modo los matrimonios igualitarios, cuestiono la concepción de pareja y la univoca posición de colocar al “amor”, sin embargo, tampoco me les voy a la yugular y les insulto por estar adscritos ahí, mejor invito a leer entre líneas y abrir los panoramas, cavernas, castillos, abrir-se es también caer-se y no sé si ir, correr, entrar, a un lugar mejor o peor, sólo sé, que es otro lugar.
No grite, ni me jacte de estar con treinta amigxs divertidxs, no me tome la chela, ni la selfie, no presumí mis ropas. Estuve tímida parada en una esquina de bellas artes, cerca muy cerca de las sábanas blancas, manchadas de sangre de impunidad, rodeada de carteles y muchas, muchísimas personas, les que estaban en la vendimia de colores y chicharrones, les que estaban formades en larguísimas filas para entrar a la exposición de bellas artes, les participantes en las carpas del plantón de 43 horas por nuestros 43, las festivas, las expectantes, las ajenas, las involucradas.
Gente, personas, humanes. Entre elles, muchas se miraban, pero muchas no. Algunes se escuchaban, pero la mayoría no.
Mientras tanto represión en Estambul.
Decidí hacer una pausa, dos. Estar en medio del mundo, pero sólo mirar y transcurrir.
Mientras tanto resistencia en Xochicuautla.
Me estoy gritando, estoy cayendo, desde el suelo también se puede mirar distinto, participar del mundo, desde la reflexión y el silencio.
Mientras tanto a las mujeres en este país nos siguen criminalizando, nos siguen asesinando.
No participe en la marcha del sábado. ¿Cómo hacer desde otros caminos colectividad? ¿Hemos aprendido a mirar para adentro y después salir?
Mientras tanto persecución política en todo el país.
¿Desde dónde queremos caminar?
Mientras tanto la vida corre.




"Una verdadera concepción de la relación entre los sexos no debe admitir los conceptos de conquistador y conquistado; debe suponersolo esta gran cuestión: darnos sin límite con el objetivo de hallarnos más ricos, más profundos, mejores". (1906)
Emma Goldman, 'La palabra como arma'. Editorial La Malatesta)

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