martes, 27 de marzo de 2018

La palabra zapatista, es grande. Muy grande.

Estaba saliendo del baño (que por cierto, estaba muy limpio) y miren que éramos más de seis mil mujeres, y al salir una compa zapatista me mira y me pregunta: ¿y tu ya fuiste al baile?
Muy sonrojada le contesté: ¡ay! yo soy bien mala para la brincada y no soy le se mucho. ¿Y tu compa? ¿Vamos juntas?
Ay no, -me contestó- yo estoy en mi comisión y mi corazón se alegra de que ustedes bailen, para eso vinieron, para que aprendan y se diviertan.
-Pero vamos a divertirnos juntas, anda.
- no compañera, a mi me gusta mi comisión y cuando se está en la lucha, el baile es para más tarde.


Decidí que mi mejor baile, era estar con ella y nos quedamos un rato platicando, llenando cubetas, cuidando la puerta en aquellas que no había lacito, y nos reímos cuando le conté de el pipi-pie. Me contó que tenía dos niñas y que se las dejo al esposo que era desconfiado pero que también estaba en la lucha.
Después de un ratito me dijo: ya compañera, ya ve bailar, que no veniste a llenar cubetas.
-pero vine a aprender de ti.
- pues ya aprendiste, ya luego te invito a mi comunidad y sigues aprendiendo.
-no supe que más hacer o decir. Tenía muchas ganas de llorar. Estaba emocionada.


Le dije gracias compañera y me fui a ver a las chicas bailar. Que ganas de que las que ahí estábamos viendo o bailando, dejáramos de hacerlo un rato, para hacer también una comisión del baño, para tener aunque sea tantito de su disciplina y amor por la lucha. La palabra zapatista, es grande. Muy grande.

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