Las brujas que somos

Las brujas que somos
La vida está en gran parte compuesta por sueños. Hay que unirlos a la acción: Anaís Nin

miércoles, 10 de junio de 2009

DE CÓMO JUANA LESBIANA FRACTURÓ A MARIA “PAYASITA”, DONDE AMBAS LUCHAN A SU MODO CONTRA EL RACISMO, CONTRA EL SEXSIMO o BIEN MILONGA DE TRES ACTOS








DE CÓMO JUANA LESBIANA FRACTURÓ A MARIA “PAYASITA”, DONDE AMBAS LUCHAN A SU MODO CONTRA EL RACISMO, CONTRA EL SEXSIMO o BIEN MILONGA DE TRES ACTOS SOBRE LA URGENCIA DE LA ACCIÓN COLECTIVA NO ELECTORERA



DIANA MARINA NERI ARRIAGA
GRUPO POLIAMOR EN MÉXICO






Ponencia presentada el martes 9 de junio en el seminario histórico “la marcha y las coyunturas electorales”



Tantaratan… ta.. ra.. ra… ran… La policleta presenta…. (Redoble de tambores) la historia supertragicomica de cómo no sólo de marchar se trata, sino de conocer sobre el otro, reflexionar codo a codo, para ver si algún día podemos ser en la calle codo a codo, muchísimo más que dos…

Y comienza así:
Elector s. m. adj. Persona que goza del sagrado privilegio
de votar por el candidato que eligieron otros.
Ambrose Bierce, Diccionario del Diablo

PRÓLOGO.

Una ciudad de magos, hadas, depredadores, mundo de mascaras al estilo Schopenhauer.[1] Luces y verbos se desnudan ante el toqueteo cordial o despiadado de quienes viajan en el metro, tocan el claxon o piden limosna en la calle, sonrisas nerviosas de quienes se ligan una primera vez, de una madre que no le alcanza lo que pagan en la maquiladora para la escuela de sus chavalitos, una mujer transexual que se quita el maquillaje y a veces –también-, un poquito de risa forzada y desafiante de quien la mira con burla, con ojos inyectados de desprecio absurdo.
¿Sociedad zombi? ¿Sociedad como espectáculo?

PRIMER ACTO.

Así pues, la barbarie ha acabado por apoderarse de la cultura. A la sombra de esa gran palabra crece la intolerancia, al mismo tiempo que el infantilismo. Cuando no es la identidad cultural la que encierra al individuo en su ámbito cultural y, bajo pena de alta traición, le hurta el acceso a la duda, a la ironía, a la razón –-a todo lo que podría sustraerle de la matriz colectiva-–, es la industria del ocio (o, como se dice en América, del entertainment), esa creación de la era técnica que reduce a pacotilla las creaciones del espíritu. Y la vida guiada por el pensamiento cede suavemente su lugar al terrible y ridículo cara a cara del fanático y del zombie”
Alain Finkielkraut.[2]

¿Qué tienen en común una mujer transexual asesinada el año pasado por “loquita”, la trabajadora domestica que la corrieron porque a la “naca” no era posible eliminarle el “haiga” de su lenguaje, a la mujer campesina que no pudo pagar la “multa” que le impuso el ayuntamiento de Cuernavaca Morelos por trabajar de “payasita”; que tiene en común Andrea que es lesbiana y está en jaque la custodia de su hija de seis años por señalamiento de su ex marido quien la llama “puta inmoral”, la ex presa política de Atenco que además participar en la lucha contra la justicia e ignominia de un gobierno represor, no sólo se intentó acallar su voz, sino se tomó su cuerpo y se le marco la boca con la verga sin sombrero del “guardián del orden”, o la estudiante de 16 años que ya no quiere ir a la escuela porque le llaman “ballena”?
Tienen en común que son los otros, las otras que tienen un rostro con ojos de diferencia, los nadies de los que hablo Galeano, humanes que con su sencilla disidencia crean nuevos mundos que se resisten a la reificación, ante un mundo “único” que pretende homogenizar, y mirar plácidamente la programación de la sociedad zombi de la que habla Alain Finkenkraut, una sociedad exclusivamente pulsional que no reflexiona, escucha o habla, solo depreda, acumula, consume.
¿Qué tal el último partido de “nuestra selección”, estuvo emocionante y al final… decepcionante? ¿Estás preparado/a para los festejos del “bicentenario” donde también se celebra el orgullo de “ser mexicano? ¿Ya tienes listas tus apuestas para el final de la última telenovela o reality show? ¿Qué tal el nuevo antro de la red… no importa el nombre, donde la voz de la Pau da el compas para bailar sus coreografías y ¡uhhhh! se ve más que lindo?
Esto es lo que nos enseñan día a día, nos han repetido hasta el cansancio que lo importante es encontrar la fórmula de la felicidad, que de tanto “mamarlo”, ¡ups! Nos la hemos creído. Nos han impuesto el solo YO y así, lo abrazamos.
Entonces resulta que YO humano bebo al año 97.2 litros de Coca Cola y estoy orgulloso de ser parte de un país que se ubica como el segundo consumidor en el mundo, YO soy una persona que “aborrezco” la política y mejor no hablo o participo en ella al “mejor” estilo brechtiano del buen analfabeto político; o tal vez, YO salté la tranca y me intereso por los otros, pero YO soy activista de los derechos del obrero, pero no conozco, no entiendo y por tanto ignoro los derechos de las mujeres, entonces, no los miro, no existen. YO activista de los derechos de la diversidad sexual, genérica y (chance) hasta amorosa, no entiendo y por tanto ignoro los derechos de los indígenas y no los miro, no existen. YO activista de los derechos de los estudiantes, no entiendo y por tanto ignoro los discursos y acciones contra la exclusión, contra el racismo, el sexismo y… no los miro, no existen. YO…. Etc., etc., la lista es interminable. ¿Cuándo aparece el NOSOTRES?
¿En algún momento nos daremos cuenta que cada uno a sus modos, rítmos y quehaceres estamos en la misma nave de los locos?
Somos humanos y cómplices que desde nuestras viñas también podemos ser parte de lo que excluye y domina, resignificaciones de poder que pueden desde sus diferencias, nuestras diferencias… excluir, señalar, desaparecer.
La trabajadora domestica pudo haber sido “despedida” por los comentarios de la adolescente de 16 años, que a su vez fue discriminada por la mujer lesbiana, la cual además celebro el “encarcelamiento” de la revoltosa marchista de Atenco.
¿Cómo se juegan las relaciones de poder, cómo se generan practicas que se vuelven también nuevos discursos y viceversa donde los que “resisten” pueden ser también nuevos partícipes de nuevos racismos, nuevos sexismos?
Las respuestas van desde el multicitado Foucault hasta el psicoanálisis, las ciencias sociales hasta los estudios de género y los discursos transversales, pero para éste momento permítame hablar de la sociedad del espectáculo, de un conjuntos de YOS (sic) que viven por su propia subsistencia, imagen y representación.
Guy Debord en el texto la Sociedad del espectáculo confirma el camino de una sociedad que se llama moderna y que “Todo lo que una vez fue vivido directamente se ha convertido en una mera representación”.
Nuestro autor dice que la historia de la vida social se puede entender como “la declinación de ser en tener, y de tener en simplemente parecer”.
Y tú ¿Cuánto tienes? Y de acuerdo al documental de Olallo Rubio ¿Cuánto cuestas?
El espectáculo es la imagen invertida de la sociedad en la cual las relaciones entre mercancías han suplantado relaciones entre la gente, en quienes la identificación pasiva con el espectáculo suplanta la actividad genuina.
“El espectáculo no es una colección de imágenes”, Debord escribe, “en cambio, es una relación social entre la gente que es mediada por imágenes”.
Por ende, ¿compraste la noticia donde te hablan de los riojosos que no quieren el progreso, no quieren el aeropuerto y por ende, hay un “estado de derecho” que los debe controlar?
¿Qué no es la violencia institucional la primera legitimada por el Estado ya que ésta quien la funda?
No, no espera, segurito estás de acuerdo en que “todos somos iguales” y la discriminación contra los indígenas es una fantasía como alguna vez lo dijo cualquier político neoliberal.
Ah eso sí, si tú eres otro, otra que no estás en “mi lucha” entonces no aprendo a conocerte, no aprendo a solidarizarme, no aprendo del caminar juntes, no intento volverme aguacero contigo.
Dice Daniel Vigletti: Ayúdeme, compañero, Ayúdeme, no demore, que una gota con ser poco... que con otra se hace aguacero.[3]
¿Cuándo nosotres, cuando aguacero?
Mientras tanto, el México de los millones de pobres que ya no caben en las estadísticas, el de los derechos humanos como eterna asignatura pendiente, el del segundo lugar de homofobia en América latina, el país del desastre ecológico, de la impunidad, de las deudas impagables, el país donde nunca se esclarecen los homicidios contra periodistas...simplemente observa.
¿La televisión te ha enseñado bien?

SEGUNDO ACTO

Voto, s. Instrumento y símbolo de la facultad del hombre libre
de hacer de sí mismo un tonto y de su país una ruina.[4]

En un mitin donde se le recibía con aplausos, su ahora presidente en aquel tiempo en campaña, Humm… por cierto ¿Qué… cómo se llama? aseguró que... Cito:
“Es un abuso histórico que todavía quienes poseen un automóvil tengan que pagar un impuesto tan injusto como el de la tenencia vehicular desde hace casi ya 40 años., ¡Vamos a acabar con eso!”.
Y la gente le aplaudía y lo vitoreaba.
Él sonreía y se dejaba querer por la muchedumbre. Luego se auto nombro el presidente del empleo[5], y los etc., etc.…


En una exacta foto del diario
Señor ministro de lo imposible
Vi en pleno gozo y en plena euforia
Y en plena risa, su rostro simple…
Seré curiosa señor ministro
¿De qué se ríe? ¿De qué se ríe?[6]
¿Qué pasó? Pues que no cumplió su palabra. Pero hay un político que… ¿cumpla sus promesas de campaña? El logro de la posibilidad no penalizada de interrumpir el embarazo dentro de las doce semanas de embarazo o las tan acotadas “ley de sociedades de convivencia” o “ley de identidad de género? ¿Son promesas electorales? Ujule, si fue así, nunca me enteré.
Ahora permítanme presentarles al periodista Walter Lippmann, quien se interrogó y escribió muchísimo acerca del significado de la palabra democracia en sociedades tan complejas como las que emergían a principios del Novecientos. Decía: ¿En qué medida es legítimo confiar en los juicios sobre política hechos por personas que no pueden estar ni siquiera mínimamente bien informadas de las circunstancias y el posible alcance de las decisiones que se han de tomar?
De ahí que afirme: en una sociedad democrática hay dos clases de ciudadanos, los hombres responsables u hombres de virtud, (que componen un grupo muy pequeño) y que son los encargados de administrar y dirigir la sociedad.[7]
Luego está el público en general al que los hombres de virtud conciben como un “rebaño desconcertado”.

Los miembros del desconcertado rebaño, también tienen una función: ser espectadores sin participar en la acción; no obstante, se les asigna un papel: se les permite apoyar periódicamente a un miembro u otro de la clase responsable, en lo que se llama unas elecciones, en las que los partidos políticos postulan a uno de los hombres responsables.
Tras las elecciones, los integrantes del rebaño deben irse a su casa y permanecer callados.[8]
¿Te gusta tú papel de rebaño? ¿Eres efectivamente un sujeto desorientado que “no sabe lo que quiere”?
Y mientras tanto:

En ciudad Juárez en el 2009 ya hay 32 jóvenes muertas y 14 desaparecidas señala la organización “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”, superando ya las cifras de todo 2008, pero la respuesta de un funcionario estatal de la Procuraduría es brillante pues sospecha que las ausentes huyeron de sus hogares o fueron secuestradas para explotación sexual.[9]

Así, los hombres responsables creen que si le dan al rebaño la menor oportunidad de influir en los asuntos públicos, se suscitaría una catástrofe.
¿Es una catástrofe organizarse, disentir?
Dice Nietzsche que el filósofo tiene hoy el deber de desconfiar, de mirar maliciosamente de reojo desde todos los abismos de la sospecha.
Desconfiemos mientras se pueda, seamos filósofos mientras se pueda, porque en México están queriendo desparecer de las escuelas medias superior a la filosofía, menos Nietzsche, más José José. Menos reflexión, más televisión.
Pero todavía nos queda ser Insumisas e insumisos y desobedientes, muy desobedientes.

TERCER ACTO Y EPÍLOGO
Los perversos son difíciles de ser corregidos
y el número de tontos, es infinito.
Eclesiastes 2:16

Parece que estamos atascados, atascadas ¿Para donde? colores, campañas, promesas ¿realidades? ¿Cuáles?

Votar, no votar, anular ¡He ahí el dilema!

Pero creo que independientemente de la decisión que se tome y que puede ir desde el compromiso y la “fe” con el candidato de la risita en turno, hasta el no voto activo, es reflexionar en conjunto sobre la profunda descomposición no solo de un sistema partidista, sino de una democracia electorera que se asoma a los otros, a nosotres de vez en cuando, cada tres o seis años, según el “cambio” en turno y “elogia” a sus vasallos para obtener de ellos lo que el “poder” necesita. O bien, no quieres ser tan drástico y/o metafísico, que te parece reflexionar sobre el uso del voto rosa, o del sector “mujeres” “indígena” “jóvenes” sectores al fin y al cabo que cubren una cuota, un compromiso ineludible en la nueva orquesta democrática.
Probablemente ustedes me dirán: “pero no hay de otra, esto es lo que tenemos”, pero no es así, si hay de otra, hay muchísimos de otras que nosotres podemos crear y dar fuerza, primero empoderarnos como sujetos activos que destruyen el papel de espectadores, sino de tejedores que irrumpen la nave de los locos, después, mirar otras resistencias, conocerlas, olerlas, crear puentes y de todos los modos lúdicos posibles acercarse, para sí -es posible- conjuntar la ineludible organización horizontal, basta de cultos a la personalidad y la espera eterna del líder mesiánico “que sí sabe lo que nos conviene” sino reflexiones compartidas, desde abajo, desde la escuela y no entre los intelectuales sino con los estudiantes, en las fabricas, pero no con los sindicatos sino con los obreros, entre los diversos grupos de la disidencia y la diversidad sexual, pero no o en las mesas redondas o con los sequitos de los activistas, sino con la compa lesbiana de la merced, el gay que se prostituye afuera de uno de los tantos antros, el adolescente transexual que apenitas se encontró como él y no como ella, con ellos, elles, ellas, es la información compartida, el debate público, la toma de acciones conjuntas para nuestras “necesidades y/o luchas” inmediatas, pero más allá de eso es la búsqueda incesante de solidaridades con nuestras resistencias. Y lo digo con mayúsculas: PRÁCTICAS DE RESISTENCIA[10]. LA REVOLUCIÓN DE LA VIDA COTIDIANA.
Ya no solo están las marchas y la fiesta una vez al año, también está la poesía, sigue la denuncia, sigue la información, contra información, reflexión y la acción, siguen los ojos claros que encuentran movimientos y disidencias. No te quiero dar formular, sabotear, boicotear, tirar línea, quiero compartir, sollozar, gritar y pararme de cabeza contigo, compartir coñitos mojados y vergas inhiestas no como poder androcentrico y/o patriarcal sino de emoción reflexiva, entonadora de sones arrítmicos y desafinados (¡porque no!)
Como bien se ha parafraseado a la Emma Goldman, “si no puedo bailar no quiero ser parte de tu revolución”[11]

Bailar, resistir…actuar.
[1] Nuestro mundo civilizado no es más que una gran mascarada. Encuéntrense allí caballeros, frailes, soldados, doctores, abogados, sacerdotes, filósofos y no sé que más aún. Pero no son lo que representan; son simples máscaras, bajo cuyos disfraces se ocul­tan la mayoría de las veces buscadores de dinero. Éste se pone la careta de la justicia y del derecho, con ayuda de un abogado, para ofender mejor a su semejante; el otro, con el mismo fin, ha elegido el antifaz del bien público y del patriotismo; el de más allá, el de la religión, de la fe inmaculada. Para toda clase de fines secretos más de uno se ha ocultado bajo el disfraz de la filosofía, como también de la filantropía, etc. Las mujeres tienen menos donde escoger. La mayoría de las veces se ponen la careta de la virtud, del pudor, de la inocencia, de la modes­tia. Hay también disfraces generales, como los do­minós en los bailes de máscaras. Estos disfraces nos representan la honradez a carta cabal, la finura de modales, la simpatía sincera y la amistad aparatosa. La mayor parte del tiempo, como he dicho, no hay más que puros industriales, comerciantes, especula­dores, bajo todos esos antifaces. En Schopenhauer Arthur, El amor, las mujeres y la muerte, parte 43, Alianza, México, 1987.
[2] Finkielkraut Alain, La derrota del pensamiento, Anagrama, Barcelona, 1987.
[3] Vigletti Daniel, Canción Milonga de Andar lejos.
[4] Ambrose Bierce Diccionario del Diablo, en http://www.ciudadseva.com/textos/otros/dicdia03.htm
[5] http://periodismodefrente.com/?p=359
[6] Benedetti Mario, letras de emergencia, Nueva Imagen, México, 1977.
[7] http://libros.libertaddigital.com/el-periodista-y-el-poder-1276233759.html
[8]Selección de diálogos del documental del canal seis de Julio, democracia para imbéciles, en: http://www.canal6dejulio.com/index.php?highlighting=innovado&id=30
[9] Publicado en el diario La Jornada el 29 de mayo de 2009
[10] Para los teóricos de las prácticas de resistencia (Ranciere, Touraine, Giroux,Bourdieu, etc.), los desafíos de
la nueva sociedad deben ser respondidos luego de un análisis crítico de los contenidos que definen tal intervención al enfrentarse a las nuevas formas de configuración de lo social. Desde cualquier marco teórico, el conocimiento de las actuales transformaciones y del deber ético-político de tomar partido y participar en el desencadenamiento del cambio va a depender la efectividad de la intervención. Habrá tres ejes básicos en los cuales se arma la teoría base de las prácticas de resistencia, sobre todo en Latinoamérica: Diversidad e identidades en los procesos de resistencia al sistema de dominación múltiple del capitalismo global; la articulación de las luchas, saberes, cosmologías, culturas y perspectivas libertarias. Poder, política y lucha por la emancipación y los desafíos a los movimientos sociales frente a nuevos estímulos y realidades. Alternativas frente a la cultura y la comunicación hegemónicas. Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Pr%C3%A1cticas_de_resistencia
[11] http://argentina.indymedia.org/news/2009/01/650551.php

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