Las brujas que somos

Las brujas que somos
La vida está en gran parte compuesta por sueños. Hay que unirlos a la acción: Anaís Nin

martes, 18 de marzo de 2008

SOY DISIDENTE DESDE LOS POROS HASTA LAS PÚPILAS Y CON MI SONRISA DE INSECTO

SOY DISIDENTE DESDE LOS POROS
HASTA LAS PÚPILAS Y CON MI SONRISA DE INSECTO:

"Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó.
Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.
Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde.”
(Bertolt Brecht)

Alguna vez, siendo pequeña iba con mi madre por la catedral metropolitana y vimos a una chavita de mi edad (en aquel entonces 8 años) que con un vestido roto y una cara de haber vivido 100, nos pedía le compráramos un caramelo. ¡¡Uff!! Ese fue el primer momento que a mi modo infantil, entendí la lucha de clases, porque me preguntaba que pasaba con esa chavalita de mi edad que estaba en esa situación tan precaria, si las dos a esa edad teníamos derecho a jugar y a reír como loquillas, teníamos derecho a ser cándidas y no a morder las lagrimas, teníamos y tenemos derechos.

Empecé a crecer y a preguntarme el porque de muchísimas cosas, veía la incoherencia de la iglesia, de los gobernantes, de todos los que de una u otra manera ostentaban poder; el modo por ejemplo, en que se ejercía éste en todos los niveles: desde un padre que regaña a un hijo simplemente por saberse padre, el patrón que explota a un trabajador que solo tiene su fuerza de trabajo, el heterosexual que califica de “enfermo” a quien se atrevió a cuestionar un solo estándar de desarrollarse erótica y afectivamente, al maestro que repite un esquema jerárquico en un salón de clase, el hombre que desde la cama le dice al otro y a la otra“¡así se coge aquí!”, el de un padre que me ha dicho que iré al infierno porque casi tengo treinta años y cuestiono al matrimonio y no deseo tener hijos, porque he decidido con mi cuerpo y sabemos que mujer, no es sinónimo de madre; a un gobierno del nivel que sea, persigue, viola, encarcela a quienes defienden sus derechos de existencia, como pueblo, como persona, con ser humano; en fin... Y entonces empecé a disentir, a pensar que era muy triste estar como muertos abogando por la paz de los sepulcros, permitiendo que tal poder nos avasallará y que nos conformáramos a vivir como nos habían dicho que era la “única manera” de estar en estar en la sociedad.

Y busque mil maneras para decir que no era solo ser diferente, y/o diversa, aunque también lo soy, lo soy porque soy golosa y repito un helado de fresa, o me fascina vestir de negro o que la lluvia humedezca todos mis pelitos o lloro como cocodrilo azul en un desierto por el final de una película o cuando río demasiado; pero más allá de eso soy disidente porque NO ESTOY DE ACUERDO en que me impongan, me homogenicen, me digan representar cuando yo no he dicho nada, me marquen un camino de vida, me digan que la democracia se “reduce” al voto y “dentro del sistema partidista”, que me obliguen a vivir de tal o cual manera y cuando decido que no quiero que sea así, entonces me persigan, me humillen, me violen, me torturen, me maten...

Soy disidente porque además de no estar de acuerdo, decirlo y proponer desde mi óptica y la visión de muchos que tampoco estamos de acuerdo con todo lo que sucede en la imposición de esta sociedad, tengo la clara convicción de que todos los trabajos tienen que hacerse desde abajo, no con los poderosos, no con los que me quieren manipular y “utilizar” para sus intereses, sino entre los compañeres, compañeras, compañeros que a nuestro modo, forma y camino, decimos BASTA (tal vez tan gastado, dirán algunos panfletario pero siempre tan genuino) y nos organizamos en la resistencia, cuestionando todo mecanismo de poder, construyendo a cada momento modos de convivencia y trabajo colectivo, horizontal, sin agandalle, donde se sume y no se reste, donde se mande obedeciendo, donde se convenza y no se venza, sin descalificaciones, con argumentos, mirándonos y reinventando mil formas distintas de crear otro mundo posible. Un mundo donde Tu, seas tú, y yo, sea yo, pero en donde tu y yo, podamos andar, caminar, construirnos en un intento permanente de libertad, hermosa utopía, no solo metáfora, sino construcción que se renueva cada día.

Tenemos clarísimo que nosotres no tenemos la verdad, no somos la vanguardia, (quien podrá atreverse a decir que lo es) ni pertenecemos a ningún séquito privilegiado, no pertenecemos a “nuevas alternativas partidistas”, solo soy parte de muchos, muchas que miramos y trabajamos desde espacios distintos, alternativos, sin tirar o imponer línea a nadie, y con un montoncillo de errores, con un trabajo autocrítico a cada instante, pues nadie la libra de las fauces del poder, pero que estamos en la nave, y navegamos.

Ohhhh!! Pero vi que disentir era también un problema, porque los que estábamos de pronto preocupados y ocupados soñando y trabajando por otro mundo posible se nos descalificaba, se nos tildaba de revoltosos, holgazanes y decían que estábamos en cualquier movimiento porque no teníamos vida propia o porque no teníamos –seguramente- nada que hacer, se nos decía que nos creíamos “Mesías poseedores de la verdad” que éramos “borregos manipulados por algún lidercillo” hasta se nos decía hasta perredistas.....

Cuando íbamos a Chiapas los militares nos esculcaban, nos manoseaban y nos dejaban horas bajo un cateo intimidante en medio de la inmensa selva; cuando íbamos a una marcha nos fotografiaban y si podían se nos pegaban como moscas para intentar intimidar nuestros pasos; cuando celebrábamos nuestra disidencia en la calle y bailábamos y reíamos con música, tambores y cantos, se nos decían ridículos; cuando nos apresaban y eramos más de 900 en aquella huelga, algunos nos gritaban: “Se lo merecen, ojalá los maten”, cuando le dijimos a algún compañero, compañera gay, lesbiana, transexual, transgenero, bisexual, que creíamos que nuestra diferencia estaba siendo cooptada por espacios comerciales que nos explotaban y que también eran aliados del capital, se nos contesto: “estas resentida por pescada y gorda, cabaretito es la liberación”, cuando luchábamos por nuestro reconocimiento y nuestra visibilidad, también se nos discrimino, por ser chava en un espacio “gay” por ser una “indefinida bisexual” en algún espacio lésbico u homosexual, por ser “prieta o naca, o puta, o pobre, o indígena, o subversiva”.

Y ahora lo entiendo. Soy disidente porque soy mujer, soy estudiante, soy bisexual soy maestra, soy mestiza con mucho orgullo indígena, soy poliamorosa, soy anarca y zapatista, soy amante de los cuerpos y las cabezas creativas, soy feminista, soy obrera del arte, soy gorda y no reúno los “requisitos” de la “belleza femenina”, soy una linda cogelona compulsiva, soy quimera u ojos alegres frente a la complicidad de la penumbra, soy exceso y vida, pero también soy muerte y memoria cruda y no se me olvida quienes nos han vejado, desaparecido, asesinado y no busco venganza pero busco no olvidar y trabajar porque no se olvide y para que otra historia sea posible; y puedo ser prostituta, obrera, campesina, transexual, lesbiana, taxista, madre, etc, y miles de etcéteras más... y por ello la lucha de ellas, de ellos y de los que ha decidido no ser ni ellos ni ellas y reinventan formas de mirar y amar, también es mi lucha, también me identifico con sus caminos, porque soy humana y albergamos pieles que acarician ojos, cuellos, memorias de días aciagos y de sueños por vivir y estar mejor.

Soy está que ahora les comparte su disidencia y el derecho a decirlo y a trabajar por ello.

Por ello, hoy lucho por la liberación de las presas y presos en Atenco y todos los presos políticos y de conciencia, por ello participo en proyectos de educación en las comunidades en resistencia de Chiapas, y participo en opción bisexual y en el grupo poliamor, y en la disidencia sexo genérica y escribo en una revista, por ello me subo al metro y/o a los camiones y platicamos con los compas denunciando todas las cosas atroces que pasan, y denuncio Aguas Blancas, Acteal, el charco, el asesinato de Octavio, y la lesbo, bi, trans, homofobia, y las asesinadas de Juárez y el asesinato de mineros, y la lucha campesina y la lucha indígena por el reconocimiento por la propuesta de ley y cultura indígena, contra la matanza de focas o cualquier “utilización” contra nuestros hermanos animales, (guacatelas el “arte”taurino) por ello manifiesto mi absoluto desacuerdo con todos los partidos políticos y los caciques sean de donde sean, porque al fin y al cabo, pretenden usarme, usarnos y decir que por mí o por ti, que son ellos los únicos que saben “como cambiar el rumbo de todo”, por ello yo no soy la “dueña” de safo, una hermosa gata de 8 años sino es mi compañera de vida y mi concubina en el sentido reivindicativo del término, por ello no voy, ni vamos a la marcha con COMAC, pero si a la marcha con los compas de abajo que con fiesta, baile, tambores y protesta hacemos de la calle un espacio “chiquitiguauuuu” para el próximo junio mes de la diversidad sexo genérica; por ello cuando doy clases de filosofía o de métodos allá en el bacho entre todes nos damos lecciones de respeto y horizontalidad, por ello estudio y relaciono política y erotismo, por ello escucho a Silvio y me emociono con Feliú y Corcobado y me azoto con Megadeth o la Joplin, y me encanta Nina Hagen o Apocaliptyca y a veces bailo como loquita sin necesitar un “antro”, por ello cada vez que tengo sexo me muero, por ello amo a ese hombre trabajador de la escritura que lucha por un camino diferente para los otres y a ese hombre loco apocalíptico de la destrucción, y a ese hombre que me dejo pues no podía más con mi “incoherencias”, y amo a mis cuates, hermanos, y a mis padres y hermanas con obsesión, por ello no tomo coca cola, y lucho “aún cuando me va ganando la batalla el egoísmo” por ser vegetariana y entender que la tierra que piso, no es de nadie, que soy solo un pedacito pequeño del cosmos, por ello me alucino con “los amantes del siglo” “El último tango en París” alguna peli estremecedora o algún hermoso libro desde mi vilipendiado Benedettí o Borges o Canetti o la Belli o Girondo , hasta Hordelin o Valery o Foucault, por ello, etc, etc, etc.

Esto no me hace mejor, ni peor, tal vez ni siquiera distinta, o tal vez si. Defiendo mi derecho a la diferencia, defiendo mi derecho a la disidencia. Y trabajo en ello.

Por un mundo donde quepan muchos mundos.

Diana Marina Neri Arriaga.
Bisexual, poliamorosa, zapatista, activista por la liberación animal, participante del sector de la Disidencia Sexo genérica.

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