viernes, 27 de diciembre de 2019

¿Qué cine mexicano fue el que nos inundó o estremeció en este 2019?

¿Qué cine mexicano fue el que nos inundó o estremeció en este 2019?

DIANA MARINA NERI ARRIAGA.

Spoiler: Este compartir esta sesgado y parcial, no leerás una crítica de cine sesuda, dado que no soy especialista en el tema, pero sí una obsesiva apasionada de vivir cine, y por ende, posiciono directamente las películas que vi y de manera directa me involucré fuertemente con ellas. ¡Ah!  Sin embargo, también menciono las que según la crítica de tomatoes, son las mejores situadas del año.

Antes de comenzar, una idea chiquita pero importante. Acá no encontrarás nada referente a “No manches Frida” “Mirreyes contra Godínez” o similares y anexas. Esos son productos comerciales de entretenimiento y siendo muy grosera a la Horkheimer y Adorno entiendo que en el ámbito de la cultura, estas películas cumplen la función social de control de masas, siendo parte de la “industria cultural” donde pretenden “acomodarse” a las supuestas necesidades del consumidor” (al fin y al cabo, perpetuar la ignorancia y la broma facilona, clasista, misógina), en pocas palabras, entretenimiento para un consumidor pasivo.

¡Ah! No quiere decir esto que desprecie el entretenimiento o que exija que todo cine sea arte, porque acá la cuestión se pondría espinosa y llena de aristas, sin embargo, a mi encanta disfrutar los tiempos de la vida (cuando disfrutar no digo reír o gozar, sino abrir un caleidoscopio de emociones, y la tristeza y el dolor, me guste o no, son parte del camino) y el cine tiene muchas puertas y ventanas para ello.

 Después de este rápido vomito, esta primera (de tres) entrega sobre cine, hablará de las súper películas mexicanas que este 2019 nos dejó claro que, en este país, se sigue haciendo muy buen cine y que no necesariamente de los tres “clásicos” son solo los protagonistas, sino hay una basta variedad de directoras y directores que a continuación comento:

1)    Esto no es berlín, estrenada en diciembre y que formó parte del festival de Sundance 2019. Hari Sama (lo ame por el sueño de Lu) es un director que además participa en un grupo de música (Eurídice) y que seguro retoma los recuerdos presentados en su propia juventud, porque precisamente esta película recupera movimientos artísticos y contraculturales que nacieron de los años 80. No tiene el presupuesto de “Roma”, pero logra recuperar con planos cerrados y muy buen logro de detalles lo acontecido en la búsqueda interna de un chaval burgués que tiene las típicas preguntas existenciales pero ambientadas con una exploración sexual interesante, como interesante los antros, la música, la narrativa. El resultado, una historia muy bien contada que hace que las/os que andamos en la generación X suspiremos doble.
  
2)    Cómprame un revolver, me ha cautivado su riqueza narrativa a través de las imágenes y la actuación de los infantes. Del director Julio Hernández Cordón (el de la maravillosa “Te prometo anarquía”) es una película que parece el futuro, pero es el presente, que desde un rostro de niña nos embarra de la violencia, del desencarne que ya nos escupe en las comisuras todos los días. Una película con la que terminas desencantado y de brazos caídos, pero una película necesaria.


3)    Chicuarotes, del compa Gael García Bernal. Cruda, aunque a veces es un poquito complaciente, y que sin duda una y otra vez desde distintos modos, explora el desencanto, la desesperanza y el nihilismo ante un futuro que es, lo que es. Y no, no es una contradicción. “Chicuarotes” es como llaman a los pobladores de San Gregorio Atlapulco en Xochimilco. Muy buenas actuaciones de lo/as jóvenes y un final abierto, que ha muchos decepcionó. A mi no.

4)    La camarista, opera prima de Lila Áviles, donde Eve (Gabriela Cartol), nuestra protagonista evidencia con claridad y contundencia la lucha de clases. Ella trabaja en un gran hotel y la atmosfera siempre es a propósito totalmente asfixiante, es tímida y pasa casi desapercibida, quiere lograr al “éxito laboral” al llegar al piso 42 y a partir de la relación de tiempo y espacio con quien se establece poderosas metáforas, muestra a los invisibles, da voz a los que, para variar, en este mundo podrido, están sin voz y trabajan, trabajan, trabajan.


5)    Las niñas bien, de Alejandra Márquez Abella tuvo la magnífica interpretación de Ilse Salas y donde queda retratada la sociedad burguesa de los ochentas. Ambiente donde vivió Guadalupe Loaeza y de quien precisamente está basada en su novela de 1987. Hipocresía, doble moral, “adaptación” ante la adversidad, modos identitarios también de este país.


Me quedé con muchísimas ganas de ver, Con el diablo entre las piernas (Arturo Ripstein), se me fue del festival, pero la estrenaran por ahí de febrero. Poetas en el cielo (Emilio Maillé) dicen que visualmente es muy poderosa. También se me fue, pero prontito también veré El Sueño del Mara'akame, (ópera prima de Federico Cecchetti) premiada por el Festival Internacional de Cine de Morelia y ganadora de dos premios Ariel, porque además quiero conocer cinematográficamente a la comunidad huichol de Jalisco. Asfixia (Kenya Márquez) he leído que es maravillosa y me encantó la reseña de Fernanda Solorzano así que la voy a buscar, y aunque le tengo cierta resistencia a Complot mongol y Mentada de padre, también las veré.

Suscribo totalmente al actor norteamericano Giovanni Ribisi (no me cae bien por cienciólogo, pero me late como actor y por esta frase) cuando dice “Casi podría decir que es mi religión. Supongo que suena pretencioso, pero yo quiero vivir y respirar cine.”

Así que hoy les invito con mucha querencia, que vivan cine y luego lo compartan, lo parlen con muchas personas, lo visibilicen como lo que es, una deliciosa impostura ética, estética y política.








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